INTOLERABLE PABLO CASADO

Cuando la derecha ostenta la oposición, suele utilizar palabras gruesas, insultantes, que no son aptas en democracia pluralista y que vulneran el respeto y rallan la mala educación.

Es una forma de hacer oposición. Sobreactuada. Extremista. Arengando a los suyos. Como si ser ofensivo, “diciendo las cosas claritas” (que suele ser muy propio de los demagogos simplistas), les hace más eficaces.

Pero Pablo Casado está saltando todas las líneas rojas. No le hace ser más de derechas ni más líder, acumular insultos cada vez que abre la boca, uno tras otro contra Pedro Sánchez, llegando incluso a comparar al Presidente de Gobierno con un “narcotraficante”, “alta traición”, “felonía” y barbaridades similares ¿No tiene razones políticas para exponer? ¿No sabe hablar sin el insulto?

El estilo de oposición de la derecha puede haberle dado réditos electorales en épocas pasadas cuando no existía mayor competencia. Pero hoy, Casado debe mirar a sus dos lados, pues el bloque ya no es homogéneo. Compite con “el liberal” de Albert Rivera, pero también con el extremismo de Vox. Y, por mucho que quiera Casado excederse, el original lo ostentan ahora otros.

Casado también será responsable del ambiente extremista que se está forjando en España. Y que no siempre funciona el “cuanto peor, mejor”. No le fue bien a Rajoy pese a que se convirtió en una máquina de generar independentistas, pensando que eso le consolidaba votos en España. Y quizás fuera así, porque se lo llevó por delante la corrupción de su partido. Pero España no se puede medir exclusivamente con votos. Debe primar también el diálogo, la convivencia, los proyectos políticos, y el futuro. ¿O cómo define Pablo Casado el futuro que quiere para España con la actitud de bronca que está propiciando?

El problema es que Rivera tampoco parece saber cómo saldremos de esta. Solo se le ocurre convocar una manifestación para crispar más los ánimos, para demostrar quién es más español, para que hagamos afirmación de nuestro nacionalismo español. ¿Frente a quién? Frente a los independentistas. Aunque ello supongo generar tanto odio y animadversión que luego resulte imposible seguir conviviendo juntos.

Lo que está haciendo el independentismo catalán ya ha sido calificado en innumerables veces. Y los catalanes, en su conjunto, son los más perjudicados de esta situación. La incompetencia del independentismo es más que notoria. Ahora bien, no hace falta repetir la ceguera en política. Esto parece una competencia en ver quién hace la estupidez más grande.

España se rompe, pero no por un mediador que propone el Gobierno. Se rompe por las posiciones extremas de Rivera y Casado. Ninguno de los dos, y mucho menos el PP cuando gobernó hace solo seis meses, tuvieron ninguna solución, no pudieron arreglar la situación, no generaron nada positivo. Y tampoco parece que vayan a ser útiles en la oposición. Se rompe por el callejón sin salida del independentismo, por su absurda actuación política, por su continua vulneración de la Constitución y del marco legislativo, por incitar a los catalanes a un suicidio colectivo.

¡Pobre España!