INGENIERÍA GENÉTICA HUMANA Y DISCAPACIDAD

Los datos que presentamos en relación a la ingeniería genética y la discapacidad están basados en los resultados obtenidos en el Estudio Delphi sobre tendencias científico-tecnológicas 2015, realizado por el Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales (GETS) (único estudio reciente disponible en España sobre el tema), en el que se encuestó a una treintena de expertos en la materia.

Los objetivos fundamentales de los avances y desarrollos en materia de ingeniería genética humana son, además de la investigación, el abordaje y diagnóstico terapéutico de lo patológico, en algunos casos también de las discapacidades, pues partimos del a priori, siguiendo a la Organización Mundial de la Salud, que las enfermedades y las discapacidades “son realidades que se solapan pero que no necesariamente se contienen ni son el reflejo especular la una de la otra”.

En la próxima década se producirán extraordinarias innovaciones científico-tecnológicas, que repercutirán de manera positiva sobre la salud de millones de personas en el mundo y, por ende, permitirán una atención más eficiente e integral de las discapacidades.

Las principales innovaciones de cara al futuro, en este ámbito, que destacaron los expertos   fueron que se producirán “grandes avances en biomedicina, con una reducción de las enfermedades y el desarrollo de la genómica en medicina”, que tendrán lugar “mejoras tecnológicas en la detección de enfermedades, con detectores precoces de alta incertidumbre de enfermedades oncológicas y neurodegenerativas”, así como “progresos notables en la curación del cáncer”.

Por otro lado, se consignaron mejoras sustanciales en materia de “regeneración y creación de tejidos mediante células madre y tejidos vivos para trasplantes” y la conformación de una “medicina regenerativa de órganos para trasplantes”.

Por último, apreciaron la “generalización de mapas genéticos al nacimiento” e impulsos significativos que facultarán “recodificar los códigos de la materia viva y, por tanto, ser capaces de procesar y manipular la vida”

Como podemos ver, todo lo relacionado con la ingeniería genética y las ciencias de la vida, aplicadas al tratamiento de las enfermedades, plantean un escenario de posibilidades sin precedentes en la lucha del ser humano a la hora de enfrentarse a lo patológico y a las discapacidades.

En paralelo anticipan “más medios para curar enfermedades degenerativas y el cáncer”, que ¨se experimentarán mejoras de relieve en la salud” y una “más alta capacidad de prevención y de aplicación temprana de tratamientos terapéuticos”.

Lo anterior hará factible que la medicina del futuro tenga una dimensión fundamentalmente preventiva, la existencia de nuevas terapias y la mejora de las actuales, que harán andar a parapléjicos y tetrapléjicos y curar el Alzheimer. También se promete la regeneración de las células de los nervios que sanaran la ceguera, paraplejías, etc.

Se aprecian, además, cuestiones tales como “nuevas metodologías diagnósticas de uso médico”, la delimitación de una “medicina personalizada desde la infancia”, la “disminución del número de personas con enfermedades crónicas” y, consecuentemente, la “reducción significativa de las minusvalías”.

De lo anterior se infieren consecuencias e impactos personales de gran relevancia. En lo que a las personas se refiere las principales consecuencias e impactos de estas innovaciones científico-tecnológicas en la próxima década serán “la mejora de la calidad de vida y una mayor longevidad media de la población en los países desarrollados”.

En un segundo nivel se prevén “mejores tratamientos para la salud”, “nuevos enfoques del sistema sanitario” y “avances reveladores en medicina, con disponibilidad de recursos sanitarios más eficaces”. De igual modo, se predice que habrá un “menor número de personas con discapacidad por accidentes”.

En definitiva, se bosqueja una imagen bastante nítida de las innovaciones científico-tecnológicas que van a tener lugar en los próximos años en relación con la medicina, la salud y la discapacidad.

Específicamente las innovaciones más relevantes que – eventualmente – acontecerán en el mundo hacia el año 2025 nos conducirán, como planteábamos anteriormente, al desarrollo de una medicina preventiva y curativa, en concreto, a terapias génicas/celulares y diagnósticos (con marcadores moleculares y genéticos) de diferentes enfermedades en adultos y embriones.  Todo ello irá en paralelo al surgimiento de nuevas perspectivas en ingeniería genética de tejidos para autotrasplantes y reconstrucción de órganos. Asimismo, para esa fecha previsiblemente existirá una vacuna del Sida,  tratamientos de segunda generación para las enfermedades neurodegenerativas y una  alimentación de naturaleza funcional y nutrigenómica.

A la luz de lo anterior, cabe plantear que la ingeniería genética ya ha transformando las sociedades humanas, a la par que tiene un gran potencial para mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades y discapacidades. Debemos estar atentos y exigir a las autoridades públicas que las investigaciones y usos que se vayan sucediendo repercutan en las políticas sanitarias públicas sobre toda la ciudadanía y que no devengan en opciones al alcance de los mejor posicionados social y económicamente. Y ello sólo será una realidad si se actúa de acuerdo con los valores de justicia e igualdad, sin menospreciar que, al tiempo que muchas son sus luces, se ciernen sombras que debemos valorar, máxime en tiempos como los actuales en donde las políticas neoliberales están adquiriendo una fuerza desconocida desde hace décadas.