INFORME ANUAL DE LA FAO 2009

En Asia y el Pacífico se calcula que 642 millones de personas sufren hambre crónica, en África subsahariana son 265 millones, en Latinoamérica y el Caribe 53 millones, en Oriente próximo y el Norte de África 42 millones y en los países desarrollados 15 millones, según el Informe.

Existen varios factores que han coincidido para hacer que la actual crisis sea especialmente devastadora para las familias pobres en los países en desarrollo. Primero, la crisis está afectando a una gran parte del mundo de forma simultánea, reduciendo la posibilidad de mecanismos tradicionales de defensa como la devaluación de la divisa, solicitar créditos, el mayor uso de la ayuda oficial al desarrollo o las remesas de los emigrantes.

En segundo lugar, la crisis económica llega tras una crisis alimentaria que ya ha debilitado las estrategias de supervivencia de los pobres, golpeando a aquellos más vulnerables a la inseguridad alimentaria en un momento de debilidad. Enfrentados al alza de los precios domésticos de los alimentos, la disminución de ingresos y empleo y tras haber vendido sus activos domésticos, reducido el consumo de alimentos y recortado gastos en aspectos esenciales como la atención sanitaria y la educación, estas familias se arriesgan a caer aún más hondo en la trampa del hambre y la pobreza.

El tercer factor que diferencia esta crisis de las anteriores es que los países en desarrollo se encuentran más integrados -a nivel financiero y comercial- en la economía mundial que hace 20 años, lo que les hace más vulnerables a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

Muchos países han experimentado descensos generalizados en sus flujos comerciales y financieros, y han visto caer sus ingresos por exportaciones, la inversión extranjera y las remesas. Ello no reduce solamente las oportunidades de empleo, sino también el dinero del que disponen los gobiernos para programas que promueven el crecimiento y de apoyo a las personas necesitadas.

Las 17 economías más importantes de Latinoamérica, por ejemplo, recibieron en 2007 unos 184 000 millones de dólares en entradas financieras, que se redujeron a menos de la mitad en 2008 con 89 000 millones y se espera que suceda lo mismo en 2009, con 43 000 millones, según la FAO. Esto significa que deben reducir el consumo, y que para algunos países de bajos ingresos y déficit de alimentos el ajuste del consumo puede implicar disminuir importaciones de alimentos muy necesarias y de otros bienes como equipos médicos y medicinas.

El Informe incluye casos como el de Armenia, Bangladesh, Ghana, Nicaragua y Zambia, donde se evidencia que las familias se ven afectadas por el descenso de las remesas y otros impactos de la crisis económica y la forma en que los gobiernos están respondiendo ante la crisis con inversiones en agricultura e infraestructuras y extendiendo las redes de protección social. El Informe señala que estas intervenciones ayudarán a salvar vidas y familias, pero debido a la gravedad de la crisis, es necesario hacer mucho más.

Descargar “El estado de la seguridad alimentaria en el mundo 2009”