ILUSIONES ROTAS

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en los trece primeros días del mes de enero, 2.200 migrantes y refugiados entraron en Europa por vía marítima, lo que ha supuesto un ligero aumento respecto al pasado año 2018 (1.915 personas). Las muertes que han tenido lugar en esos días, en las tres principales rutas del Mar Mediterráneo, ascendieron a un total de 16 personas, cifra notablemente inferior a lo acontecido durante el mismo período en 2018 (194 personas), debido a una serie de naufragios cercanos a la costa de Libia en aquellas fechas.

Según la OIM, 2018 ostenta el récord de llegadas de inmigrantes en pateras a España. En concreto, 57.498 personas alcanzaron nuestras costas hasta el 26 de diciembre, una cifra muy superior a la registrada durante la crisis de los cayucos en 2006. Además, 769 inmigrantes murieron o desaparecieron en la ruta occidental del Mediterráneo, tres veces más que en 2017.  Nos sitúa en unas 160 personas al día y ha hecho de nuestro país la principal entrada de emigrantes irregulares por mar procedentes de Àfrica (https://www.iom.int/es/news/se-contabilizan-2200-llegadas-y-16-muertes-en-el-mediterraneo-en-2019).

A estos datos hay que sumar, según el Ministerio del Interior, a 6.800 inmigrantes que llegaron por tierra (1.979 por Ceuta y 4.821 por Melilla), lo cual nos sitúa en un total de 64.298 personas (27.834 en 2017) http://www.interior.gob.es/documents/10180/9654434/24_informe_quincenal_acumulado_01-01_al_31-12-2018.pdf/d1621a2a-0684-4aae-a9c5-a086e969480f

Entre un tercio y la mitad de los que arribaron en 2018 se fueron o, en su caso, devueltos a sus países de origen (fundamentalmente argelinos y marroquíes) y, en su conjunto, los que se quedaron significaron una minoría, si bien desde algunos medios de comunicación y ciertos púlpitos políticos se presenta una imagen de esta realidad no veraz. No en vano si se compara el número de personas llegadas en pateras desde Àfrica con la entrada de inmigrantes venezolanos, la población residente de origen venezolano residente a 1 de julio de 2018 ascendió a 108.023 personas, suponiendo en términos relativos el mayor crecimiento de población extrajera en el último año (+20,6%) (https://www.ine.es/prensa/cp_j2018_p.pdf).

Sobre las expulsiones de inmigrantes destacar que desde el año 2013 se repatrían 30 inmigrantes al día, contabilizando un total de 54.963 personas. Los marroquíes encabezan el primer lugar (30.832), seguidos de los argelinos (4.479), explicándose por los acuerdos bilaterales con España. Los subsaharianos son institucionalizados en Centros de Internamiento para Extranjeros y posteriormente puestos en libertad, entre otras razones debido a las dificultades para su identificación.

Según datos de Interior, en 2017 8.814 inmigrantes en situación irregular ingresaron en los CIE (1.200 personas más que en 2016): 7.559 en procedimientos de devolución, 1.203 de expulsión administrativa y 57 de expulsión judicial. Hubo 396 mujeres e identificados oficialmente 48 menores. Destacaron tres nacionalidades: la argelina (31,48%), la marroquí (18,24%) y marfileña (13,78%). Se presentaron 1.381 solicitudes de protección internacional y 395 se admitieron a trámite. Por otro lado, 4.284 personas fueron puestas en libertad al no poder ser identificadas, siendo esta la primera causa de salida de los CIE y la segunda la repatriación forzosa (3.287 personas) (https://sjme.org/).

Por países de origen entre los que fueron puestos en libertad es llamativo que fueran el 100% de los originarios de la República Democrática del Congo y Burkina Faso (100%); el 99% de los de Costa de Marfil, GambiaCamerún y Guinea Bissau; el 96% de los de Sierra Leona y Mauritania y el 94% de los procedentes de Mali y Senegal (a pesar de que con ambos existen sendos acuerdos bilaterales de cooperación en materia de inmigración ilegal).

Lo anterior pone de manifiesto que los CIE no están cumpliendo la función con la que fueron creados, pues tal como se recoge en la normativa que los rige el ingreso en los mismos se producirá habiendo sido “Incoado un expediente sancionador en el que pueda proponerse la expulsión del territorio español, el instructor podrá solicitar al Juez de Instrucción competente que disponga el ingreso del extranjero en un centro de internamiento, en tanto se realiza la tramitación de dicho expediente”. (http://www.interior.gob.es/web/servicios-al-ciudadano/extranjeria/regimen-general/centro-de-internamiento-de-extranjeros).

Hace pocos años tuve la oportunidad de visitar, junto a varios profesores, uno de los más destacados CIE de nuestra geografía y la experiencia me generó una extraordinaria zozobra y malestar. Allí convivían personas, en su mayor parte, muy jóvenes, incluso me atrevería a decir que algunos menores, que tras largos viajes desde sus poblados en el corazón de Àfrica habían alcanzado el primer estadio de su sueño hacia lo que, a buen seguro, consideraban un mundo de oportunidades. También vimos jóvenes marroquíes, mujeres de diversas nacionalidades con sus bebés y familias sirias que buscaban asilo político. Sus miradas dejaban traslucir un enorme sufrimiento, y sus sonrisas escondían el temor ante un futuro incierto. Aquella experiencia ha dejado en mí una huella que siempre me acompañará, por lo que la concreción, en el mes de diciembre pasado, de un Pacto Mundial por una Migración Segura, Ordenada y Regular estimo es una iniciativa del máximo valor.

Fueron los días 10 y 11 de ese mes cuando, tras ocho años de trabajo y en la ciudad de Marrarech, fue ratificado por 165 estados de los 193 integrantes de Naciones Unidas (entre ellos el nuestro). Su objetivo es afrontar los problemas vinculados con la migración y garantizar la seguridad de los migrantes y todos sus derechos a través de 23 objetivos no vinculantes jurídicamente (https://refugeesmigrants.un.org/es/pacto-sobre-migraci%C3%B3n)

Un primer paso importante de los muchos que habría que acometer por sentido de justicia y equidad. Que así sea…