HUYAMOS DE VACACIONES

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El mundo está como para huir de él, si hubiera otro a dónde ir. Terrorismo en Europa, un problema con el que vamos a tener que convivir porque no tiene solución a corto plazo, golpe de Estado en Turquía, salida del Reino Unido de la Unión Europea, pésimas perspectivas para la banca italiana que nos puede dar un susto durante el verano, auge del euroescepticismo que se está convirtiendo en eurofobia y un  resultado incierto para las elecciones presidenciales americanas.

Pero como no tenemos otro mundo donde emigrar, nos refugiamos en las vacaciones que llenarán las carreteras y las playas de nuestro país. Pero nos llevamos a cuestas no pocos temas sobre los que meditar, comentar y estar atentos a su evolución, que no se va a detener, porque nos hayamos ido de vacaciones.

Pasemos revista los a temas nacionales más acuciantes que se han puesto de manifiesto en las ultimas horas antes del cierre de estas páginas digitales.

Primero, unos datos de empleo que, a pesar de su aparente mejoría muestran que la disminución del desempleo se debe más a la caída de la población activa, que se ha reducido en 564.000 personas desde que gobierna Rajoy que a la creación de empleo neto, y que pese a la aparente recuperación de la población ocupada, hay todavía 1.030.100 de ocupados menos menores de 34 años que a finales de 2011.

Desde que gobierna Rajoy el número de ocupados a tiempo completo ha caído en 200 mil personas y los ocupados a tiempo parcial han aumentado en 348 mil. Por su parte el número de asalariados con contrato indefinido han bajado en 112 mil personas, mientras que los asalariados con contrato temporal se han incrementado en 150 mil personas.

Seguimos teniendo cerca de 2 millones de personas que llevan en el desempleo 2 años o más y casi 1,5 millones de hogares con todos sus miembros en paro.

Estos datos demuestran el terrible efecto de la crisis y de las políticas del Gobierno del PP sobre nuestro tejido social y laboral. Sí, el empleo ha crecido por la misma razón por la que se llenan nuestras playas, y el drama turco y del oriente medio nos va a ayudar a que se llenen. Pero parece que en España el empleo, como las bicicletas, solo sea para el verano. Y así no saldremos de la crisis económica y social

También nos llevamos la provocación independentista del Parlament de Catalunya, que se ha situado fuera de la legalidad constitucional. A efectos prácticos pocas consecuencias se van a seguir de la votación sobre las conclusiones de la Comisión de estudio sobre el camino a seguir para llegar a la independencia. Pero las consecuencias políticas serán importantes, porque lo que quieren es provocar una reacción del Tribunal Constitucional a la que responder con más desobediencias y que así siga la escalada de la tensión hasta provocar una situación insostenible.

Los independentistas no ocultan su juego, hace tiempo que lo han dicho, en particular la señora Forcadell, actual Presidenta del Parlament y el señor Junqueras, Vicepresidente y hombre fuerte del Gobierno de la Generalitat: hay que tensionar al Estado hasta provocar una ruptura. Y en eso están.

Y en esas condiciones, ¿se le va a regalar a la ex Convergencia un grupo parlamentario que no le corresponde con el reglamento en la mano? No creo que ello contribuya a sacarles del limbo, como desea Sánchez, sino a hacerles más cómoda y llevadera su actitud.

Sánchez ha reaccionado muy bien y muy claro a esa provocación, declarando su rechazo y su disposición a apoyar al Gobierno para hacerle frente. He echado de menos igual disposición por parte de Podemos a nivel nacional, aunque Catalunya sí que es pot se haya opuesto votando en contra en el Parlament.

También Iceta ha estado muy claro y contundente en su intervención en nombre del PC. Primero, defendiendo que el pleno del Parlament no debería aprobar las conclusiones de la Comisión de Estudio sobre el proceso constituyente ya que implica un enfrentamiento directo con el auto del TC, que a raíz de la sentencia del 9N avisa sobre llevar a cabo cualquier acto que desarrolle la declaración independentista que ya fue suspendida.

Y el debate parlamentario subsiguiente exponiendo las razones por las cuales el PSC, sin abandonar el Parlament, no participaría de la votación :

Porque las conclusiones sometidas a votación reiteran, confirman y profundizan en el contenido de la resolución aprobada por el pleno del Parlamento el 9 de noviembre de 2015 y que fue anulada por el Tribunal Constitucional.

Porque dichas conclusiones contravienen directamente el auto del Tribunal Constitucional del pasado 19 de julio.

Porque el único objetivo de aprobar estas conclusiones es, precisamente, promover un enfrentamiento directo entre el Parlamento de Cataluña y el Tribunal Constitucional.

Porque esas iniciativas fomentan una peligrosa división entre los catalanes, unos dispuestos a aceptar la ruptura de la legalidad y de otros defensores de la legitimidad de nuestras actuales instituciones.

Porque aprobar esas conclusiones equivale a derogar el Estatut de Autonomia, y no deja de ser ridículo que para modificar una coma de su texto hagan falta 2/3 de los votos y para derogarlo de facto baste con la mitad + 1.

Así, subimos un escalón más en la tensión de un problema que no es entre Catalunya y España, sino entre catalanes. Claro que para resolverlo haría falta que en Madrid hubiera un Gobierno, y además que fuera un Gobierno proactivo en la búsqueda de una solución y que no repitiera los graves errores que han cometido los Gobiernos del PP en la materia.

Pero de momento, el que tiene el encargo de intentar formar Gobierno es el señor Rajoy con su escasa tropa de 167 diputados. Y este es el tercer problema que nos llevamos de vacaciones. Y no sabemos si al volver tendremos ya Gobierno. Más bien parece que todavía no.

Ni siquiera sabemos si al final Rajoy se va a subir a la tribuna de las Cortes pidiendo ser investido. Pero lo que no seria de recibo es que no lo hiciese sin a continuación dimitir de su responsabilidad al frente del PP, para dejar el paso a otro que pudiese conseguir los votos que hoy le niegan todos lo grupos políticos. De momento, solo tiene los suyos y 137 es un numero demasiado lejano de la mayoría absoluta para que pueda seguir repitiendo su mantra de “he ganado las elecciones, votenme”.

No, el PP con Rajoy al frente no ha ganado las elecciones. Es el partido más votado y con más diputados. Pero eso no es ganar las elecciones, las elecciones las gana quien consigue tener más diputados a favor que en contra. Y en las actuales Cortes el 60 % de los diputados han sido elegidos con el compromiso de evitar un nuevo Gobierno del PP.

El PP fue la fuerza más votada, pero la mayoría de los ciudadanos apoyaron otras opciones políticas que, en conjunto, poseen un número mayor de diputados que dejan lejos de la mayoría absoluta al PP. A ellos les corresponde ahora trasladar las preferencias de sus votantes en el proceso de investidura de un nuevo Gobierno. Es lo que dicta la Constitución. En España la mayoría necesaria para formar Gobierno, cuando no se gana en los procesos electorales, se tiene que ganar en el Congreso. Cualquier otra afirmación no tiene más objeto que el reclamo de derechos tan inexistentes como ilegítimos.

Yo he sido unos de los primeros, sino el primero, de los socialistas en reconocer que si no hubiese más remedio, porque Rajoy llegara cerca de los 170 votos favorables a su investidura, el PSOE tendría que negociar los términos de una abstención, que seria la primera manera de condicionar la acción del Gobierno, que es lo que le toca hacer a la oposición. Y seria así, porque si Rajoy tuviese cerca de 170 votos seria porque le habría votado C’s, lo que quiere decir que no habría alternativa posible a parte de la repetición de las elecciones que decimos no desear.

Pero no estamos en esa situación. Nadie quiere darle sus votos a Rajoy. Y el se limita a repetir que si no le votamos o nos abstenemos apretará el botón nuclear de las terceras elecciones. Esta actitud no es de recibo, y si Rajoy tiene solo sus 137 votos, mis anteriores consideraciones no son validas porque falla la premisa sobre la que se sustentaban.

Las reflexiones que mejor resumen la actual situación son la de la declaración del grupo Economistas frente a la crisis, al que pertenezco, cuya lectura recomiendo como entretenimiento de verano, y que se titulan: Terceras elecciones no, pero no a cualquier precio.

Es posible que las actuales presiones para que el PP forme gobierno presidido por Rajoy consigan su objetivo durante nuestra huida veraniega, y mientras estas paginas virtuales estén cerradas. Pero seamos conscientes de que esta en una minoría permanente y difícilmente salvable. Y las mismas presiones que se están ejerciendo ahora para favorecer la investidura de un candidato del Partido Popular, apelando al “sentido de Estado”, continuarán después con el Presupuesto, con cada proyecto de Ley, con cada decreto-ley, con cada toma de decisión en el ámbito europeo…

La mayoría de la ciudadanía no desea terceras elecciones, pero con seguridad tampoco desea un Ejecutivo proclive a seguir desarrollando las políticas que han aumentado la desigualdad, la pobreza y la precariedad; políticas que están poniendo en grave riesgo el futuro de las pensiones.

De eso tienen que discutir los diputados, es la hora de la política, no se si de la nueva o de la vieja, pero en todo caso con una gran mayúscula. Veremos con qué nos encontramos cuando se haya acabado la escapada veraniega.