HIJAS DE UN SUEÑO

Gerardo Rodríguez Salas, Esdrújula Ediciones, Colección ETCÉTERA, Granada 2017.

Gerardo Rodríguez Salas es un destacado académico, especializado en el estudio de los escritores y escritoras del siglo XX en lengua inglesa, además de un profundo conocedor del castellano, al que maneja con la brillantez de la que hacen gala pocas plumas. Su castellano está colmado de matices, a la par que recupera el lenguaje neo-ruralista de la Andalucía profunda, en el entorno de Candiles, un imaginario pueblo de esas exuberantes tierras.

Son hermosas las citas de otros literatos que utiliza al comienzo de cada uno de los doce relatos de los que consta esta obra, nos permiten acariciar lo que está por llegar, las historias cotidianas de vidas como las nuestras, con sus luces y sombras, cuando no penetradas de tragedias sin rencores y de muertes irremediables por el mero transitar.

El pasado y el presente se funden en uno, como en el cuarto y décimo de los relatos, en donde la miseria da paso a lo impensable, el amanecer adquiere un color limpio y la paz se recupera en el abrazo tranquilizador de la madre.

Las mujeres cobran especial protagonismo en un entramado de historias en donde la figura materna se revela la más destacable por ser la raíz y origen, por lo que cuando el viento se las lleva quedamos por siempre desvalidos y heridos. Pero es éste también un libro que da la voz a los marginados de la sociedad, a los que por ser cómo son han sufrido todo tipo de ofensas y atropellos cuando la intolerancia y la crueldad  acompañan.

La iniquidad desfila sin tregua en las más de ciento cincuenta páginas de esta obra, aunque en la noche más cerrada, la luminosidad, en forma de luciérnagas hace brillar la templanza y la justicia. Hay cielo para la esperanza, hay esperanza para que el sueño se torne realidad, aunque en ocasiones el tránsito y la liberación lleguen con el  fin pues: “La aventura empieza cuando mueres” si bien la vida no deja de ser por ello un torrente de irrefrenable fuerza, aunque fugaz. Una fuerza que, como se muestra en el decimoprimer relato, da a su fin cuando se difuminan los recuerdos, cuando con los ojos abiertos se duerme en el descanso del ayer.

Finaliza el libro con un cuento acorde a los tiempos que lleva por título Doce mariposas, en el que denuncia la violencia ejercida históricamente hacia las mujeres, que deja en el lector un sabor agridulce de las muchas conquistas alcanzadas, aunque quede todavía tanto y tanto por hacer.

Hijas de un sueño les conducirá por la paleta de colores de nuestro ser y cobijo, les trasladará desde el principio hasta el fin del bullir, les rebelará ante las injusticias y  permitirá que sientan la paz y el sosiego que mudan los nobles y justos de corazón. Una ilusión que rozamos y reconcilia profundamente con el ser humano. Que así sea…