HAY SORPRESA, NO SORPASSO

noguera270616

Si las lecturas en las elecciones del 20D eran confusas y la confección de un gobierno resultó imposible, no se puede decir que las cosas se hayan clarificado demasiado, al menos para la izquierda, cuyos resultados no han sido positivos.

Desde el momento que comenzó el recuento, las caras de incredulidad de todos los comentaristas, analistas políticos, encuestadores y tertulianos se sucedían sin saber qué decir ni cómo analizar lo que estaba ocurriendo. Una y otra vez, incluida la encuesta a pie de urna, las encuestas decían que se produciría el sorpasso tan deseado por Unidos Podemos y que, en parte, era el elemento central de la convocatoria de estas nuevas elecciones.

Pero no ha sido así, y a partir de que los datos iban consolidando que el PSOE se quedaba como segunda fuerza, los comentaristas reculaban y decían que Pedro Sánchez resistía, que el PSOE es “mucho partido”.

Se podría decir que todo se ha quedado, más o menos, como estaba y que prácticamente los resultados han sido los mismos, pero, aunque la apariencia sea así, en la realidad sí se han producido muchos movimientos.

En primer lugar, el bloque de izquierdas ha perdido claramente.

El PSOE ha conseguido resistir el sorpasso, se mantiene como cabeza de las fuerzas progresistas, demuestra que tiene un partido fuerte con gran base social, pero ha perdido 5 escaños, lo que sigue ahondando en una caída progresiva. Con una sorpresa negativa incluida: la pérdida de Andalucía, lo que imposibilita a Susana Díaz para “arrasar” Ferraz. Es verdad que se vaticinaba una tragedia para el PSOE y no ha sido así, pero su situación para poder gobernar es prácticamente imposible.

Si alguien ha sufrido una campaña acosadora y agobiante ha sido el PSOE, que se ha visto atacado por todos los flancos, ya que era el enemigo a combatir desde todos los sectores.

Pero, después de la sonrisa de haber mantenido la segunda posición, debe predominar la cabeza y el corazón fríos: no son buenos resultados, y los agujeros en algunas comunidades (incluso en las que se gobierna, aunque sea en coalición) se agrandan.

En segundo lugar, la coalición Unidos Podemos ha sido un fracaso.

Un partido joven y nuevo como Podemos debería estar feliz y satisfecho con sus 71 escaños porque es un enorme éxito en dos años. Pero no es así, las caras de sus dirigentes y la decepción de su militancia indica que ha sido un rotundo fracaso a unas expectativas desmedidas.

Esa es la conclusión de la noche: si alguien ha perdido de forma apabullante ha sido Unidos Podemos, que se ha quedado con los mismos escaños que la suma de ambos, y han perdido, ni más ni menos, que ¡1 millón de votos!

Probablemente han ido subidos a la cresta de las encuestas que vaticinaban que Pablo Iglesias sería presidente de gobierno, y se han dejado llevar por unas ambiciones desmedidas. Nunca les pareció suficiente consolidar un importante espacio de la izquierda. Han sufrido su primera gran decepción.

En tan solo dos años, el partido de Pablo Iglesias ha subido al cielo y ha caído estrepitosamente, con la consecuencia de haber puesto en riesgo un gobierno de cambio.

Por otra parte, en mi opinión, la campaña realizada por Pablo Iglesias ha sido desastrosa. Su tacticismo y su estrategia han sido tan evidentemente descarados que no daba tiempo a digerirlos.

En tercer lugar, Ciudadanos no es la alternativa al PP

En el 20D, el resultado de Ciudadanos ya resultó decepcionante, porque no fue capaz de situarse en el espacio de la derecha como una alternativa real al PP para todos aquellos ciudadanos que, siendo de derechas, no querían votar con la nariz tapada por las irregularidades y la corrupción.

Pero no lo consiguió. Y fue peor con su acercamiento al PSOE. Algo que también resulta sorprendente. Se ha penalizado a los dos partidos que intentaron sacar a España del atolladero y formar un gobierno. Por mucho que se hable de la necesidad de diálogo, de pacto, de negociación, cuando se intenta hacer, la ciudadanía lo penaliza porque no hay cultura de negociación en nuestro país.

En un primer momento, se habló de que el PSOE y Ciudadanos habían demostrado gran valentía política para intentar un gobierno, pero visto los resultados actuales, el castigo es sorprendente.

Ciudadanos tiene muchos puntos débiles. Empezando por su estructura directiva, ya que sólo se conoce a Albert Rivera y a Inés Arrimadas, el resto de dirigentes se difuminan en el paisaje. A ello hay que añadir que Ciudadanos, al contrario que el resto de partidos, tiene una estructura de militancia muy pobre, ya que la mayoría de la gente que recala en el partido son advenedizos de otros partidos.

Lo cierto es que el votante de derechas ha preferido volver al origen, ya que no sabe dónde ubicar a Ciudadanos.

Por último, ha ganado el PP

Hay que respirar hondo y recordar que en las elecciones del 2011 el PP llegó a la mayoría absoluta con 186 escaños y casi 11 millones de votos, y que ahora tienen algo más de 7.600.000 votos y 137 escaños, es decir una gran pérdida.

Pero es que en estos seis meses, desde las elecciones del 20D a estos resultados, son los únicos que han ganado: no solamente han ganado 14 escaños, sino que han ganado la posibilidad de formar gobierno otra vez, algo que fue improbable el 20D y que el propio Rajoy tuvo que desestimar y no presentarse como candidato ante el Rey.

No tengo palabras para explicar por qué la gente vota al PP: a un presidente inmóvil, poco valiente, que su mayor cualidad es resistir grisáceamente, confundido entre la niebla, esperando siempre a ver si la tormenta escampa. Y la tormenta ha escampado electoralmente al PP. Pese a la corrupción.

¿Qué más tiene que descubrirse y conocerse en este país para que el PP sea castigado y pueda regenerarse sin corruptos en sus filas?

Esta repetición electoral sólo ha servido para que el PP suba en escaños, han sido los únicos ganadores de estas elecciones, los únicos que no representan cambio, ni regeneración democrática, ni esperanza frente a la crisis, el único que no se ha movido, que no ha arriesgado, que ha aplicado la mano dura, los recortes, los casos de corrupción más escandalosos.

Y si ya es difícil comprender cómo es posible que haya ganado el PP, más difícil es comprender cómo es posible que lo haga Rajoy. Sólo verlo en el balcón de su sede, intentando articular frases con algo de sentido y contenido ante una militancia entusiasta, me deja sin razonamientos.

¿Cómo se conformará el gobierno ahora?

Ciudadanos dijo, por activa y por pasiva, que no aceptaría que Rajoy fuera presidente debido a los casos de corrupción. Pero Rivera ha perdido, Rajoy ha ganado, ¿puede seguir manteniendo esa contundencia?

Si el PSOE decidiera abstenerse para facilitar el gobierno del PP, pondría en riesgo lo que tanto esfuerzo le ha costado mantener: su posición como cabeza de oposición.

Pero lo cierto es que la izquierda ha perdido su oportunidad histórica de gobernar después del 20D, con todas las dificultades que hubiera en aquel momento.

Mala noche para los demócratas de izquierda.