¿HAY RAZONES PARA TANTO DESGARRO EN EL PSOE?

Hoy es uno de los artículos más difíciles y dolorosos que he escrito. Me siento como la mayoría de militantes y votantes socialistas: hundida y desconcertada. Y, al contrario, que muchos compañeros que inmediatamente se han posicionado y han hablado abiertamente de si es bueno o malo el Congreso y qué hay que hacer, yo me sentí completamente identificada (como en tantas ocasiones) con Odón Elorza, con ese silencio doloroso del que no podía articular palabra pues la garganta la tenía entumecida.

Sé las cosas que no comprendo y no me gustan.

  • No entiendo al electorado de derechas que sigue prefiriendo al PP que a su marca blanca, Ciudadanos, cuando el problema más grave en este país no es de derecha/izquierda, sino de corrupción. Por primera vez, había una oferta de partido que suponía que el votante de derechas podía limpiar su conciencia emitiendo un voto nuevo sin traicionar su ideología.
  • No entiendo a Podemos, cuyas líneas rojas son trampas y minas para impedir acuerdos. Era normal y esperable que se perdiera la frescura con la que originaron el partido porque ahora tienen que establecer una organización política, y ahí se ve que ya no son “corderos”, sino que sus diferencias, estrategias, luchas de poder, están encima de la mesa. No están facilitando acuerdos pues cada vez que habla Pablo Iglesias destila tanta intolerancia que abre abismos con los militantes socialistas. Da la impresión de que su éxito está más en la destrucción del PSOE que en el triunfo frente al PP.
  • No entiendo a Ciudadanos. Su discurso de “regeneración democrática” se ha ido por las cloacas del PP, al entregarse completamente al partido al que pretendía sustituir. Cae en votantes porque ya nadie le ve nada nuevo ni fresco ni diferente a Albert Ribera, simplemente lo ven como la sucursal del PP, capaz de “venderse” con ese engañoso discurso de la gobernabilidad.
  • No entiendo cómo no ha sido posible encontrar una salida de gobernabilidad frente al PP. Cierto que en la primera intentona del PSOE hubo errores de presentación a “bombo y platillo” el acuerdo con Ciudadanos, eludiendo a Podemos. Pero cierto es también que hoy lo que dificulta la negociación son la incompatibilidad de los dos partidos nuevos. Podemos se equivocó estrepitosamente con las segundas elecciones, pues ellos habrían facilitado el gobierno del PSOE y serían hoy una opción de izquierdas sólida en el Parlamento. Tanto Ciudadanos como Podemos deberían ver que la opción que los progresistas y ciudadanos más renovadores apoyan es el acuerdo de gobierno a tres bandas: PSOE, Ciudadanos y Podemos. Pero vemos que es absolutamente imposible pues ambas formaciones se han encargado de abrir una trinchera infranqueable.

Lo que se está exigiendo a nivel nacional no es lo que se está haciendo a nivel territorial. ¿Por qué? ¿Quiénes dificultan los acuerdos? ¿Son las organizaciones o son los líderes nacionales que están imponiendo sus personalismos?

Pero lo que menos entiendo es el desgarro que se está produciendo en el PSOE, y que tiene muy mal aspecto.

Algunos dicen que no es la primera crisis que vive el partido, ¡cierto! Seguramente el PSOE vive en una crisis permanente desde hace años, muchos años. Lo que nos hace pensar que será muy difícil que esto se solucione en un congreso federal, con un cambio de líder, o con una votación de militantes. Porque tampoco es la primera vez que se han buscado soluciones de este tipo, y no es la primera vez que todas ellas fracasan.

¿Cómo se gestan las crisis en el PSOE? ¿Aparatos frente a militancia? No es tan fácil a estas alturas cuando si se mira la división actual del PSOE en cada territorio, los partidarios de unos y otros son los mismos que se han confrontado en otras ocasiones; a veces, ni siquiera con convicción, sino porque uno está ubicado allí donde no está su “adversario” orgánico.

Hay muchas responsabilidades que se superponen y que, como siempre ocurre, nadie quiere asumir porque todos tienen parte de razón y la defensa de las posiciones no se hace desde la generosidad sino desde el enfrentamiento. Ha habido muchas voces que no han dejado respirar al Secretario General ni un solo momento; el debate no es que haya sido “público y transparente”, sino que se utiliza a los medios de comunicación como altavoz para hacer visibles las diferencias.

Ha resultado incomprensible que “barones” que gobiernan en sus autonomías con el apoyo de Podemos estén echando pestes continuamente de esta formación, impidiendo a Sánchez que sea él quien llegue a un acuerdo político con Pablo Iglesias cuando ellos gobiernan gracias a esos votos.

Ha sido incomprensible que le dieran alas a Sánchez para formar un gobierno en la investidura pasada para luego retirar el apoyo de una forma dramática.

Resulta incomprensible que se critiquen los malos resultados, que los hay y que son innegables, cuando hoy se gobierna en autonomías con los peores resultados que nunca ha obtenido el PSOE a nivel territorial.

El PSOE no ha entendido algunas cosas como que Podemos no es un constipado, sino que ha venido para quedarse, que es una parte de la izquierda, la que siempre ha estado articulada de diferentes formas y que hoy lo hacen a través de Podemos, con la decepción de muchos ciudadanos que han sido votantes del PSOE.

De la misma forma que el PSOE se está desgarrando en dos niveles: uno generacional y otro territorial. Para muchos jóvenes que han nacido ya en democracia, el PSOE representa como el PP un partido viejo, un partido de siempre, algo alejado del sentimiento nuevo de jóvenes progresistas. Pero también a nivel territorial se ven dos concepciones diferentes que el PSOE no ha sabido generar a nivel estatal. Hubo una vez que Zapatero comentó con acierto que el PSOE es el partido que más se parece a los españoles por su pluralidad territorial, y quizás así es, pero entonces resulta difícil que el discurso desde Andalucía pretenda imponerse al discurso del PSOE vasco o catalán, porque las peculiaridades son muy diferentes. Y alguien me contestará que hay que tener un discurso único, universal. Así es, solo que eso no lo representa el modelo andaluz.

Tampoco tiene el PSOE hoy una referencia europea donde orientarse, porque los socios socialdemócratas están viviendo situaciones de crisis similares.

El panorama político español, pese a su enorme dificultad para formar gobierno, sí está aclarándose. Ya no hay división entre nuevos/viejos, sino que volvemos a la tradicional de derecha/izquierda, donde se reproducen los mismos esquemas de siempre. La derecha se mantiene unida, pese a que acaben los principales dirigentes en la cárcel, pero a sus votantes parece importarles poco como si fuera algo “asumible”. Mientras que la izquierda se divide en pluralidades; ahora existen ya dos izquierdas como siempre, que ambas funcionan como vasos comunicantes, una gana cuando la otra pierde.

En el caso del PSOE, Pedro Sánchez ha echado un pulso y ha abierto la caja de Pandora. Ahora ya no hay marcha atrás. O vive o muere.

Si pudiera soñar, desearía que estos días antes del Comité Federal hubiera la capacidad de diálogo y negociación interna que no ha habido hasta ahora. Que no se fuera a un congreso federal ni a una votación precipitada que rompe más al partido. Y que, ya puestos a soñar, se bajaran todas las espadas y hubiera una negociación, partiendo de cero y olvidando el “yo te dije, tú me dices”, para intentar una alternativa de gobierno al PP que sea PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Ya he soñado demasiado.