HACIA UN NUEVO IMPULSO MONETARIO

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Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), ha anticipado en declaraciones de prensa y en las propias actas de la entidad emisora del euro una ampliación del programa de compra de títulos de deuda pública de los Estados miembros de la Eurozona conocido como “expansión cuantitativa” ante la persistente baja inflación y el crecimiento económico desigual e insuficiente en la unión monetaria.

Las nuevas medidas se anunciarán tras la próxima reunión del Consejo Ejecutivo del BCE prevista para el 3 de diciembre de 2015.

En primer lugar, el BCE podría revisar la cuantía del programa, actualmente equivalente a un billón de euros, lo que supondría prorrogarlo más allá de septiembre de 2016, la fecha inicialmente prevista. El 23 de enero de 2015, en esta misma columna se señaló que el plan de compra de bonos públicos debía ser más ambicioso para ser realmente efectivo, y estimábamos en dos billones de euros la cuantía necesaria[1].

En el contexto de un aumento de la cuantía del programa de compras es posible que el BCE incluyera entre los tipos de activos susceptibles de adquisición no solamente bonos del Estado, sino también los títulos de deuda pública emitidos por entes públicos regionales y locales, lo que sería una medida sin precedentes. De darse este paso, la nueva línea roja de la expansión cuantitativa la constituirán los activos de alto riesgo, como las acciones o los productos derivados.

En segundo lugar, es posible que el BCE rebaje todavía más el tipo de interés oficial (el precio del dinero) desde el 0,05 por ciento actual, nivel en el que se encuentra desde el 4 de septiembre de 2014. También en el artículo más arriba citado se recomendó una ulterior reducción, ya que resta un siquiera mínimo margen positivo por encima del 0.

En tercer lugar, el BCE puede además aumentar el interés negativo que reciben los bancos comerciales que depositan fondos en el ente emisor en lugar de financiar préstamos. En la actualidad este tipo de interés sobre depósitos es del -0,2 por ciento, por lo que los bancos que optan por utilizar este canal en efecto están perdiendo dinero.

Lo que es seguro es que la nueva política monetaria del BCE incluirá alguna de las tres medidas citadas, si es que no todas ellas. El banco situado en Fráncfort del Meno se reafirma así como la institución europea más activa contra la crisis económica y financiera, a pesar de la oposición perenne del Bundesbank alemán, al no requerirse (afortunadamente) la unanimidad para tomar este tipo de decisiones.

Y sin embargo, es muy posible que esta última vuelta de tuerca monetaria no sea suficiente para reanimar de manera consistente la economía de la zona del Euro. En este sentido, la Comisión Europea debe apostar sin ambages por una política fiscal más flexible tal y como ha recomendado la última reunión del G-20 celebrada en Turquía, además de realizar una evaluación temprana del conocido como Plan Juncker, de modo que se garantice su efectividad en cuanto a la elevación de la tasa de crecimiento económico y creación de empleo.

[1]http://www.fundacionsistema.com/el-bce-contra-la-deflacion/