GOBERNANZA Y DESIGUALDADES REGIONALES EN ESPAÑA (2ª parte)

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3.-Riesgo de pobreza en las regiones españolas

Un primer indicador complementario que ayuda a comprender el abandono o bajo crecimiento vegetativo de un territorio, además de su propia estructura demográfica, es la evolución de indicadores sociales de las oportunidades o adecuación de las condiciones de vida de la población, sobre los que un buen gobierno territorial debería incidir significativamente para su optimización. Y uno de esos indicadores estaría en la evolución de la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social (AROPE: At Risk Of Poverty or Social Exclusion) que ha sido incluida dentro de la Estrategia Europa 2020 y calculada con normas uniformes en el conjunto de la UE. Mide tres fenómenos: el riesgo de pobreza (ingresos por debajo del 60% de la mediana de ingresos de los hogares), la carencia material severa (medida por la dificultad de acceso al menos a cuatro de nueve tipo de consumos o servicios) y la intensidad en el empleo (trabajo para menos del 20% de la población empleable).

Los resultados de su cálculo están disponibles en el INE entre 2004 y 2014(1); y, en el conjunto de España marcan un mínimo en 2007, afectando al 23,1% de la población. Desde entonces crece de forma sostenida hasta el valor de 26,7% para el 2011, pasando a 29,2% para el 2014, con un incremento del 9,4% entre ambas fechas. Como se aprecia en el gráfico siguiente, la situación empeora particularmente para los jóvenes, siendo los mayores de 64 años los que registran una mejor evolución ante el deterioro de las rentas medias, que no afectan en igual medida a las pensiones que se mantienen prácticamente estables.

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Fuente: Elaboración propia con datos del INE (www.ine.es)

Al considerar estas tasas hay que tener en cuenta que el riesgo de pobreza depende de la distribución de la renta media de los hogares. Si ésta disminuye, como ha sucedido desde 2009 (30.045 €) a 2014 (26.154 €), la renta que se utiliza para medir el riesgo de pobreza (60% de la mediana) también se reducirá normalmente, con lo que habrá personas que sin modificar sus ingresos, habrán salido del riesgo de pobreza en el Indicador correspondiente.

El hecho de que las tasas de riesgo de pobreza sigan aumentando a pesar de la caída de la renta media, nos muestra un proceso adicional: el aumento de las desigualdades económicas. Porque, efectivamente, no sólo hay un empobrecimiento general por la caída de la renta media, sino que si con esta caída aumenta el riesgo de pobreza, necesariamente es porque aumenta el porcentaje de personas por debajo de una renta cada vez más baja(2). De hecho, la situación se agrava fuertemente tras la llegada al Gobierno del partido popular y su reforma laboral, en 2012, produciéndose en España, por primera vez tras la democracia, el doble fenómeno de que los salarios pasen a representar un menor porcentaje del total de la distribución de la renta, y que un contingente significativo de trabajadores ocupados se sitúen en condiciones de pobreza.

Centrándonos en el AROPA, los datos disponibles nos permiten considerar la evolución de 2011 a 2014, que ya corresponden a la última legislatura de la mayoría de las autonomías. Y puesto que lo que nos interesa son los comportamientos relativos, utilizaremos valores normalizados a la hora de comparar la situación y los procesos en cada comunidad autónoma, adoptando los datos del INE derivados de su nueva metodología. Los resultados normalizados nos llevan a la clasificación de las CCAA según el siguiente esquema:

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Fuente: Elaboración propia con datos del INE (www.ine.es)

Como se aprecia, la mejor situación y evolución corresponde a País Vasco y La Rioja, seguidos de Navarra y las Illes Balears. Existe otro grupo de Comunidades con niveles bajos o medios y estables en el índice AROPA: Madrid, Aragón, Cataluña y Galicia, junto a Asturias, que pese a su bajo nivel de riesgo, ha registrado un aumento muy significativo en el período. La peor situación, con un índice de riesgo muy elevado y, adicionalmente con un aumento muy alto, es para Murcia. Y con un índice estable pero riesgo muy elevado, para Castilla la Mancha, Andalucía y Extremadura. Canarias mejora su alto índice y la Com. Valenciana lo empeora muy significativamente.

4.-La renta per cápita regional.

Aunque la evolución de la renta per cápita esconde la variación relativa de la renta y de la población total, con lo que es un indicador que puede mejorar si la población huye de un territorio y desciende en mayor medida que la producción del mismo, es un indicador tradicional de la situación de un país. Atendiendo al mismo, su evolución en España se refleja en el Gráfico siguiente, en el que se aprecia una caída entre 2008 y 2014, con puntuales ligeras variaciones al alza en 2010 y 2014. En todo caso, entre 2011 y 2014 se produce una caída del 0,84% en la renta per cápita media.

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Fuente: Elaboración propia con datos del INE (www.ine.es)

La distribución regional del PIB per cápita en el período 2011-2015 disponible en la Contabilidad Regional del INE, nos muestra que ésta se vuelve cada vez más desigual entre las CCAA, tanto desde 2008 a 2011, como desde 2011 a 2015, incrementándose entre 2011 y 2015 en un 3,8% el coeficiente de variación de la distribución, en un 3,4% su desviación típica, y en un 0,9% el cociente entre la mayor y menor renta per cápita regional (Madrid y Extremadura, respectivamente en ambos casos). Lo que quiere decir que las CCAA responden de manera desigual a la crisis, aumentando las diferencias entre ellas, aspecto al que no pueden considerarse ajenos los Gobiernos correspondientes. La tipología resultante del estado y evolución de esta variable entre 2011 y 2015, se muestra en el Cuadro siguiente:

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Fuente: Elaboración propia con datos del INE (www.ine.es)

Como se aprecia, hay que destacar la positiva evolución y situación relativa de Cataluña, País Vasco, Madrid y La Rioja. En el otro extremo, destacan negativamente la evolución y situación relativa de Andalucía y Castilla la Mancha; aunque tampoco se pueden considerar en una situación positiva a Asturias, Canarias y Extremadura, pese a que está última mejora su PIB per cápita con la media del período y no pierde posiciones relativas.

5.-Evolución de los ocupados y de la tasa de paro regional.

Otras variables complementarias para considerar la evolución de la incidencia en la situación de la población (directa o indirecta) de la gestión de los respectivos Gobiernos regionales, son la ocupación, el empleo, y la evolución en el número de empresas y en la productividad.

Empezando por la ocupación y el paro, que nos proporcionan la capacidad de emplear mano de obra disponible y la incapacidad del sistema para aprovechar la población activa, respectivamente, consideraremos las variaciones en dicha ocupación y la variación en la tasa de paro entre el último trimestre de 2011 y de 2015, respectivamente, en base a los datos de la EPA publicados por el INE.

Lo primero que hay que señalar es que en la cifra de ocupados entre estas dos fechas, a nivel nacional, se pasa de 18,153 millones de ocupados, en el cuarto trimestre de 2011, a 18,094 millones en el cuarto trimestre de 2015, con un descenso del 0,33%; y que el paro evoluciona del 22,6%, en 4T 2011 al 20,9% en el 4T 2015, con una mejora de 1,7 puntos y un 7% de porcentaje. Variación que es muy distinta en las diversas comunidades autónomas, con casos muy positivos, como el de las Illes Balears, con una mejora del 15% en sus cifras de ocupación y una disminución de su tasa de paro del 33%, hasta la peor situación de Cantabria, que empeora su ocupación en un 6% y aumenta su tasa de paro en un 11%. Considerando las variaciones conjuntas normalizadas, la tipología que obtenemos de comportamientos autonómicos se aprecia en el Cuadro siguiente.

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Fuente: Elaboración propia con datos del INE (www.ine.es)

 

6.-Evolución del número de empresas y de la productividad aparente del empleo regional.

Los dos últimos factores a considerar en este artículo van a ser la variación en el número de empresas y en la productividad aparente del empleo. Desde el punto de vista del número de empresas, entre el 2011 y el 2015 se pierden unas 64.000 empresas en España. Y sólo Navarra, Madrid, La Rioja y Canarias incrementan el número de empresas en el período, produciéndose el mayor descenso en el País Vasco, seguido de Asturias, Cantabria y las dos Castillas.

Pero el problema no es sólo que se pierden empresas, sino que uno de los graves problemas de la sociedad española es la estructura de estas empresas. Así, en 2015, la estructura del sector empresarial sigue dependiendo tremendamente de las empresas sin asalariados (55% del total) o con uno o dos asalariados (28% del total), aspecto que explica en gran parte la reducida productividad empresarial española, asociada a la falta de economías de escala en su producción. Además, hay que señalar que en el período 2011-2015 crece el porcentaje de las empresas sin asalariados o con uno o dos asalariados, que pasan del 81%, en 2011, al 83%, en 2015, lo que explica parte de la baja productividad del empleo en España. Baste saber que en Alemania el número medio de asalariados por empresa es del orden de 12, mientras que en España es del orden de5. Y que gran parte de nuevas empresas registradas en 2014 y 2015, se deben al paso de trabajadores asalariados a autónomos/empresarios sin asalariados. Lo que explica que, complementariamente, para 2011 y 2015, último año para el que se dispone de los datos (avance) de la Contabilidad regional del INE, la productividad aparente del empleo, calculada como el cociente entre el PIB a precios corrientes de mercado y el empleo total respectivo, se haya incrementado en el período, más que por el aumento del señalado PIB, por la caída del número de empleos.

En todo caso, la productividad aparente por empleo crece en el período en España un 4%, con variaciones entre un 6%, para las Illes Balears, Cataluña y Galicia, y un 1% para Cantabria. La doble consideración normalizada de la evolución de la productividad aparente y delnúmero de empresas, se recoge en el Cuadro siguiente, donde se aprecia la positiva situación relativa de Madrid, Illes Balears y Galicia, y la negativa de Asturias, Castilla la Mancha, País Vasco y, sobre todo, Cantabria.

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Fuente: Elaboración propia con datos del INE (www.ine.es)

 

7.-Consideraciones finales.

Con las variables consideradas ya se puede hacer un primer diagnóstico del comportamiento diferencial, en cuanto a resultados de la evolución de las distintas Comunidades Autónomas Españolasentre 2011 y 2015, en el que la gestión realizada por los Gobiernos de las mismas no puede considerarse indiferente a dichos resultados. En el Cuadro de la página siguiente se ha sintetizado dicho diagnostico global, considerando de forma diferenciada la evolución de las variables socioeconómicas consideradas (PIB per cápita, riesgo de pobreza y exclusión social, ocupados, tasa de paro, empresas y productividad aparente del empleo) y la evolución de las variables demográficas (población, dinámica vegetativa, variación en los residentes, envejecimiento y tasa de dependencia demográfica).  Como se aprecia, la evolución en uno y otro conjunto de variables es relativamente paralela salvo en el caso de La Rioja, con una evolución demográfica muy negativa frente a una evolución de los otros indicadores socioeconómicos considerados, claramente positiva.

Como síntesis, las evoluciones para las variables consideradas, que podemos considerar claramente muy positivas, se producen, sobre todo, en las Illes Balears (en las que sin embargo los residentes no han valorado estos resultados, ya que se ha producido un cambio en el Gobierno) en La Rioja, CataluñaMadrid y Canarias. En el aspecto negativo destacan las dos Castillas, Asturias y, sobre todo, Cantabria. Y sólo en Castilla la Mancha y en Cantabria se han producido cambios de Gobiernos regionales en las elecciones de 2015.

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(1) Hay que señalar que el INE ha realizado varios cambios metodológicos, tanto para considerar el censo de población de 2011, como cambiado la metodología para la Encuesta de 2013, introduciendo correcciones de los datos de la encuesta con la información administrativa disponible, y retrotrayendo esta información hasta la encuesta de 2009. El resultado de la homogeneización realizada por el INE lleva a evoluciones poco consistentes, con fluctuaciones difícilmente explicables como el aumento de más de un punto en el año 2008 de la tasa de pobreza. A efectos prácticos somos varios los expertos que nos inclinamos por mantener los datos previos a las correcciones, al menos para el fenómeno a nivel del conjunto del estado. En los datos corregidos por el INE existen divergencias con los datos de la Figura siguiente, también del INE, con base en 2001 y sin corregir.

(2) Eurostat (2014) muestra que España ha incrementado su desigualdad en rentas de la población, medida por el coeficiente de Gini armonizado de la renta disponible de hogares equivalentes de la UE, desde 0,342 en 2011 a 0,347 en 2013 y la relación entre el 20% de mayores rentas y el 20% de menores ha pasado de 6,3, en 2011, a 6,8, en 2014, siendo en este año, junto a Bulgaria y tras Rumanía, el país con peor valor en este indicador de desigualdad y con un indicador un 30% peor que la media del eurogrupo.