GENÓMICA Y SOCIEDAD

Día a día, los medios de comunicación internacionales se hacen eco de extraordinarios progresos en ingeniería genética humana y genómica. Noticias recientes como: “El “corta-pega” genético llega a los humanos”, “La nueva guerra contra el cáncer no está en un órgano sino en los genes”, “Manipulando genes contra la malaria”, “China prueba por primera vez en humanos la “superedición de genes contra el cáncer” o “Vuelven las quimeras para crear órganos humanos”, son habituales en este comienzo de siglo XXI.

Si la ingeniería genética tiene por objetivo modificar la información genética (ADN) incluida en las células, creando moléculas nuevas de ADN recombinante, por genómica nos referimos al conjunto de ciencias y técnicas dedicadas al estudio del funcionamiento, el contenido, la evolución y el origen de los genomas. Es uno de los campos más punteros de la Biología y utiliza los conocimientos de ciencias como la biología molecular, la bioquímica, la informática, la estadística, las matemáticas, la física, etc.

Sus aplicaciones más conocidas se vinculan con la salud humana, en favor de una medicina personalizada, predictiva, preventiva y regenerativa. Muchas son las expectativas, al tiempo que inquietudes entre la opinión pública, derivadas de valoraciones sobre lo ética o moralmente correcto asociadas a su praxis, en estrecha relación a una posible transgresión del principio de prudencia. Expectativas ligadas a sus posibilidades médicas, e inquietudes relacionadas con sus posibles usos con fines espurios y eugenésicos.

En este contexto, se hace imprescindible alcanzar una alfabetización científica cívica, de forma que haya una corresponsabilidad social sobre las decisiones que se vayan adoptandoen cada momento.

Desde hace décadas se han establecido límites a su desenvolvimiento. En orden a satisfacer esta demanda, desde los años setenta del siglo XX, la Bioética focaliza buena parte de su atención hacia los debates y conflictos suscitados ante la aparición de nuevas tecnologías aplicadas en el ámbito de las ciencias de la vida en entornos médicos, con una atención especial a la genética humana. Si la Bioética se ha convertido en un instrumento con capacidad para identificar los valores en conflicto, orientar para la resolución de los mismos y hacer propuestas de solución a la sociedad, en los últimos años se desarrolla el Bioderecho o Derecho biomédico, que se ocupa de las implicaciones jurídicas de las ciencias biomédicas en la salud de los seres humanos. También desde la Sociología se han hecho esfuerzos por debatir acerca de sus impactos sociales, así como por anticipar hacia dónde pueden conducirnos estas innovaciones.

Desde una Sociología comprometida, por las repercusiones subyacentes para la sociedad y los individuos, juzgamos convendría promover una Sociogenética/Sociogenómica, pues permitiría establecer un debate social sobre sus impactos sociales y los previsibles escenarios tendenciales. Es de gran interés hacer estudios prospectivos, pues tienen la virtualidad de orientarnos hacia dónde nos dirigimos y son una herramienta de evaluación de gran eficacia.

De lo que no hay duda es que nos encontramos inmersos en un nuevo paradigma en medicina, con un protagonismo de la genética/genómica. El problema de fondo que subyace a los desarrollos en este campo se centra en si todo lo que la ciencia y la técnica hacen posible debe realizarse sin tener en consideración su viabilidad ética, moral y social.

Cabe plantear, además, que quizá estemos inmersos en un “proceso de genetización/genomización”, que sobre estime el poder de los genes en el ser humano en detrimento de su libertad, y en su potencialidad para ser artífices de su propio futuro. En este sentido, atribuir a nuestro genoma el protagonismo en nuestras vidas es menospreciar la importancia del condicionamiento social y eximirlo de su responsabilidad en tanto en cuanto, por ejemplo, determinante de lo patológico.

Por otro lado, han de contemplarse las sombras de la genética/genómica, en casos en los que se utilicen con fines discriminatorios, en contextos no médicos, en un escenario en donde es obligado sopesar la gestión que se realice en los Big-data de una información tan sensible.

Otra de las problemáticas a considerar reside en el conocimiento del proceso de determinadas enfermedades ante las cuales no existan terapias curativas. Y de nuevo, como con cualquier otro avance científico-tecnológico, plantear si la genética, la genómica y los descubrimientos que se vayan sucediendo repercutirán sobre todos los ciudadanos del Planeta, o devendrán en técnicas tan solo al alcance de los mejor posicionados social y económicamente.