FIDEL

Dicen que el incendio es un método de la naturaleza para revitalizar los bosques. Si es cierto, Fidel fue este tipo de incendio que sirvió para revitalizar una Cuba que había pasado de la antigua colonización española a ser lugar de recreo de la mafia estadounidense bajo la cobertura de una indigna dictadura. Lo que hay que lamentar es que siguió utilizando el incendio para abortar cualquier intento de regeneración democrática.

Sería infiel a nuestra juventud si dijese que Fidel en los años sesenta sólo revitalizó Cuba. Entonces representaba, él y más aún el Che, un motivo de entusiasmo por su enfrentamiento a los absurdos Estados Unidos, tan amigos de nuestro Generalísimo y de las opresiones. La juventud de esa época encontraba en Fidel Castro una justificación de rebeldía, de esperanza, un anhelo de cambio. Nuestros barbudos nada tenían que ver con los de hoy. Con el tiempo fuimos perdiendo las ilusiones y el Comandante ayudó bastante a ello.

Fidel, como la Revolución francesa, fue necesario, histórico. Después nada podría ser igual, el pasado no podía volver. En Cuba, en el siglo XX, como en Francia en el siglo XVIII, después del resplandor, las nubes ocultaron la libertad para décadas, pero no consiguieron borrarla. Cuba hoy llora su dictador como Francia honra en su grandiosa tumba de Les Invalides a quien la desangró.

En los dos casos, lo que finalmente sobrevive es la dignidad del hombre y, ciertamente, hoy el cubano es un ciudadano digno, que muchos países latino americanos, africanos o asiáticos pueden envidiar.

Fidel personificó muchos ideales juveniles en un tiempo. ¿Quién puede hoy reivindicar tal liderazgo? Quizá sea un colectivo, el de las decenas de millares de jóvenes que en todos los lugares de miseria del mundo ¡y son tantos!, dentro y fuera de nuestras fronteras, sacrifican sus vidas para entregarse y ayudar a quienes padecen las guerras, el destierro y el hambre. Sí, en la juventud actual existe el sentido de la solidaridad, la voluntad de luchar. Ojalá la política sepa interpretarla y servirla.