FELIZ DÍA DEL MEDIO AMBIENTE

Como todos los años, en esta sección había preparado un balance de la evolución ambiental en nuestro país, para concluir y lamentar, de nuevo, la inoperancia, ineficacia y parcialidad del Gobierno del partido popular en materia ambiental. La política errática interministerial en materias fundamentales como el cambio climático y la racionalidad energética; la continuidad en la modificación de las normas ambientales provenientes del período socialista, 2004-2011, en defensa y priorización de los intereses particulares sobre los generales del país (lo último la nueva modificación de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad en beneficio de cazadores y pescadores); la falta de racionalidad en la respuesta ante los cada vez más frecuentes temporales y gotas frías con incidencia puntual creciente en inundaciones y erosión de nuestras costas; o la falta de respuesta concertada entre el Ministerio de Agricultura (para el que el Medio Ambiente es un añadido anecdótico), las Comunidades Autónomas y los principales ayuntamientos al grave tema de la contaminación urbana y su incidencia sobre la salud, son otros tantos ítems que definían el contenido básico del artículo de este año.

Pero como en la naturaleza, también en el mundo sociopolítico esta época de Cambio Global nos proporciona la aparición de “cisnes negros” inesperados y algunas veces como la presente, esperanzadores por el inicio de una nueva época, con un Gobierno socialista que ha planteado en sus programas una intervención ambiental de signo muy diferente.

El nuevo equipo encargado del Ministerio de Transición Ecológica que dirige Teresa Ribera, es una luz al final del túnel/precipicio ambiental que han significado los seis años y medio del Gobierno del partido popular. Baste señalar las propias valoraciones del Séptimo Informe de Cohesión publicado por la Comisión Europea donde, por ejemplo, se destaca que España es un estado con regiones afectadas por muy elevado riesgos climáticos múltiples, lo que no ha evitado la inoperancia del Gobierno en la elaboración de una Ley de Cambio Climático, que Rajoy prometió en la Cumbre de París de 2015, pero no ha conseguido ver la luz; el avance en el desarrollo de las energías renovables es muy inferior a los potenciales de este país y se mantiene un “impuesto al sol” que dificulta de forma radical la implantación y desarrollo de la imprescindible energía distribuida para este país; España supera por mucho la proporción media de la UE28 de residuos depositados en vertedero; el porcentaje de ríos y lagos con un estado o potencial ecológico inferior al bueno es muy significativo (aunque aquí estemos mejor que la media de la UE28); o, en síntesis, el grado de consecución de los Objetivos de la Estrategia 2020 de la UE, se encuentra muy por debajo de la media, según el citado Séptimo Informe, sobre todo en los archipiélagos y en el sur y este levantino peninsular.

Factores todos ellos que quizás ayuden a comprender por qué España se encuentra en la posición 36 en el ranking de Felicidad de los países para el período 2015-2017 (World Happiness Report 2018) ocupando la posición 100 respecto a los países analizados en su mejora (pérdida en el caso español) del indicador sintético de Felicidad respecto al período 2008-2010.

Este es el marco en el que debe moverse la política y gestión del nuevo Ministerio cuya titular –Teresa Rivera- traslada el nombre del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía que coordinaba y cuyos trabajos son una importante base para la urgente tarea que la espera.

Muchos son los retos y las cosas a cambiar con urgencia. Esperemos que con la ayuda de todos podamos hacer realidad el freno al renovado incremento de la elevada huella ecológica de este país (más de 2,4 veces la biocapacidad de la que dispone para mantener el nivel de vida y la población actuales) reiniciado con las políticas tradicionales de reiteración de un modelo de desarrollo insostenible y caduco, que olvida la I+D+i y el medio ambiente (economía verde) como factores de futuro, y podamos celebrar el título de este artículo para los próximos 5 de junio, felicitándonos por la evolución positiva del Medio Ambiente en España.