ESTIMADA ENCUESTA

Ya van varias veces que los medios, con información a medias, nos ofrecen una estimación del mundo electoral y sus circunstancias. Y digo circunstancias, porque rara es la que no ponga peros o reparos a sus propias opiniones, ya sea por pompa o circunloquio catalán. Lo cierto es que no se publican datos, sino resultados de modelos, por lo demás desconocidos (ya sea por secretos o confidenciales, o por esconder las presunciones que los rigen) que se llaman estimaciones. También podrían llamarse apariencias o “mejor esto que nada” (discutible) pero ahí están, haciendo patria.

A día de hoy son dos las familias de estimaciones que se publican. Unas se pasan de frenada, otras de pulso acelerado. Estas últimas son las de El País o el lunes pasado, El Confidencial. En estas los sistemas de frenado (por recuerdo de voto, por resultados anteriores, etc.) han perdido líquido y funcionan con la simpatía o trasferencia a todo gas. La última con Ciudadanos en cabeza le imputa una trasferencia de más de un tercio desde el PP. Así, sin matices. El problema es que por el tamaño muestral, la fragilidad de las transferencias no da para mucha alegría, aunque la simpatía acompaña. Al PSOE le dan segundo por décimas, gracias a la transferencia desde Podemos y al hundimiento del PP. Y la cosa cuadra. Dado que el crecimiento puro de Ciudadanos viene desde PP, que menos que haya menos PP. La del El País es un sinvivir. Para explicar que Ciudadanos es el primero y el PP el segundo, le llueven votos de punta a punta del espectro ideológico: que si Podemos le da, que si PSOE también, que a la “Tarara” le gusta el vino y Rivera es un hombre de bien. En estos modelos la indecisión queda fuera del cuadro, más allá de la imputación de simpatía y del cómo me la maravillaría yo.

De frenada son las estimaciones de ABC o La Razón, por ejemplo. Aquí el PP manda con un Ciudadanos a rebufo. La corrección por últimos resultados frena la caída del PP, al mismo tiempo que desacelera la subida de Ciudadanos y la del PSOE. En estos modelos la frenada es espectacular y existe un riesgo evidente de pasarse de ídem. Así que señores, pasen y vean el segundo mayor espectáculo del mundo: en la pista uno la sobredosis de futuro le acelerarán los pulsos, mientras que en la pista dos la nostalgia del pasado nos ofrece el baile lento de los éxitos de ayer, de hoy, de siempre… Para gustos están los colores y, querida encuesta, también las estimaciones.