ESTADOS UNIDOS: LA MAYOR INQUIETUD DEMÓCRATA ES LA ABSTENCIÓN

La amenaza de los emails sobre Hillary Clinton se desvanece. El FBI admite que no hay materia para continuar las investigaciones por el momento, ratificando la posición adoptada en julio, que descartaba la comisión de delito. La aparente última bala de Trump se pierde en el vacío.

Aunque Hillary Clinton parece estar a punto de convertirse en la primera mujer electa como Presidenta de los Estados Unidos, su equipo de campaña elude la mínima impresión de triunfalismo. Por el contrario, en declaraciones y en actos se extrema la cautela y se emplean todos los medios para conquistar votos que se presumen dudosos o esquivos.

En la noche del sábado estuve presente en un acto electoral de Hillary Clinton en Filadelfia. El principal mensaje de la candidata demócrata fue la enérgica llamada al voto. Apenas si mencionó de pasada a su adversario. Habló en tono positivo, de esperanza, de mejorar la vida de los norteamericanos, especialmente de los más vulnerables, y de la importancia trascendental de la educación. Ante un público entregado, puso especial énfasis en resaltar que estas elecciones pueden marcar con gran claridad el rumbo del país, de ahí la importancia de una gran participación ciudadana.

La abstención es, por tanto, la principal preocupación de los demócratas. El descenso de la participación de los afro-americanos en el voto anticipado (el equivalente a nuestro voto por correo) inquieta especialmente. Como reflejo de ello, Hillary volverá de nuevo a Filadelfia el día antes de las elecciones, acompañada por Obama y su esposa, Michelle. El Presidente está mostrándose muy activo en este final de campaña. Otra celebridad afro-americana, el jugador de baloncesto Lebron James, intentará capturar rebotes para Hillary en Cleveland, uno de los baluartes negros del importante estado de Ohio.

Otra debilidad de la candidata demócrata son los votantes más jóvenes (los milenials), que apoyaron a Sanders en las primarias. El candidato socialista también está participando a diario en actos a favor de Hillary para intentar aportarle votos que pueden ser decisivos para afianzar su ventaja.

Finalmente, los latinos, otra cantera inclinada mayoritariamente hacia el bando azul, podrían ser menos decisivos de lo que resultaron para Obama. A pesar de sus despectivos comentarios hacia los inmigrantes, atenuados en las últimas semanas, Trump parece haber seducido a ciertos segmentos socialmente conservadores de la comunidad hispana.

En los últimos días, el magnate continúa en la línea adoptada tras el último debate de suavizar su tono y contener su lengua, aunque se muestre muy combativo con su adversaria.

El promedio de los sondeos sobre el voto general indica una ventaja mínima de Hillary (menos de dos puntos; es decir, dentro del margen de error). Esta cifra permite a los medios resaltar una emoción muy conveniente para mantener la atención de las audiencias.

En todo caso, cuenta poco la intención nacional de voto. Lo que importa es la tendencia en los estados claves o indecisos (swing states), porque es en cada estado donde se obtienen los miembros del colegio electoral, los que, al cabo, eligen al vencedor.

Del análisis del mapa electoral se desprende que el candidato republicano tiene muy difícil la victoria, aunque no imposible, por supuesto. En los estados más apretados, sólo parece contar con ventaja relativamente clara en Ohio, pero necesita victorias también en Florida, Carolina de Norte, Pensilvania, Nevada y algún otro. Y, naturalmente, no sufrir una sorpresa desagradable en algunos de los estados que votan tradicionalmente republicano, pero este año aparecen como rojos pálidos en los mapas de previsiones. Por todo ello, la mayoría de los expertos siguen pensando en un triunfo de Hillary Clinton, incluso en un gran triunfo, según los más audaces.