ES EL MOMENTO DE LA RESPONSABILIDAD DE TODOS LOS SOCIALISTAS

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La política se ha definido de muchas maneras, pero hay una que no se suele recordar con facilidad, ser la quinta esencia de lo efímero. Si la política es efímera los artífices de la misma, los políticos, más aún. Sería bueno hacerles saber su provisionalidad colocando sobre sus cabezas la inscripción que se les ponía a los victoriosos generales romanos tras sus campañas militares en sus gloriosos paseos por Roma: “Memento mori” (recuerda que eres mortal). Recordándoles, además, dos cosas importantes. Una, los periódicos no son libros de historia y si su nombre aparece en estos se suele estar muerto; y dos, el manido “interés general” no suele ser generalmente el propio.

Dicho esto, entremos en materia. El resultado de las elecciones generales es el que es. Los problemas de España son los que son, los ciudadanos votan individualmente, la suma agregada de los votos es lo que tienen que saber interpretar los políticos buscando las soluciones más eficaces y eficientes a los problemas de los ciudadanos.

El PSOE ha perdido la oportunidad, por habérsela negado los ciudadanos, de alternativa clara al Gobierno del PP y de Rajoy. Muchas pueden ser las causas, pero llegado este momento es bueno poner las cartas bocarriba sobre la mesa y no hacernos trampas en el solitario. La pésima gestión del Gobierno de Zapatero para saber afrontar la crisis económica mundial del 2010, que fue pagado con creces con el resultado de noviembre de 2011 y que el PP se ha encargado de repetir hasta la saciedad durante esta campaña, es una de ellas. Otra pesada mochila ha sido la falta de reacción para saber dar respuesta rápida en los casos de los ERES en Andalucía.

No puede negarse que en las elecciones del 20-D la campaña electoral realizada no ha sido la mejor, sin duda; en su desagravio hay que considerar la escasez de recursos tras los descalabros electorales precedentes, el poco tiempo transcurrido desde la elección del nuevo Secretario General del PSOE y tener a todos los medios de comunicación en su contra. Además, el candidato era la primera vez que se presentaba a las elecciones y partía desde el mayor anonimato y sin tiempo para la renovación interna de la organización, en un contexto político de fuerte contestación a los partidos tradicionales por los errores cometidos en el pasado. La suma de todo ha restado posibilidades.

Ahora bien, si al PSOE en los años de democracia le ha penalizado algo ante su electorado, básicamente ha sido la falta de reacción en los casos de corrupción en el pasado, ya que a la izquierda no se la perdona lo que con la derecha se hace la vista gorda, aunque sea cien veces mayor; y aún más, la desunión entre sus filas. Se pasó de la mediática expresión de “el que se mueva no sale en la foto” a hacerse selfies de manera permanente y mandarlos por Twiter, Facebook e Instragram, pensando erróneamente que ser buen político es aparecer en los problemas y no estar en su solución.

En este momento, los socialistas tienen en la historia de nuestro país una responsabilidad crucial. Pueden dedicarse a juegos de personalismos insatisfechos, lo cual les acercaría mucho hasta hacerles intercambiables con los dirigentes mesiánicos que están emergiendo en la nueva política española y que no se les cae de la boca el “cuando yo sea Presidente”. Lo peor es apostar por ser líderes efímeros de partidos minoritarios. Si los dirigentes socialistas, regionales o no, son tan torpes como para, en la actual situación, hacer de sus codos floretes de espadachín cortesano, habrán hecho felices a muchos (sus cortesanos incluidos), y lo peor, será dejar en el camino a muchos más que aún siguen creyendo en los socialistas como la mejor alternativa para resolver los grandes problemas de España. La ambición personal en este momento consiste en ser coadyuvantes todos para encontrar una solución a la gobernabilidad de España. La tarea no es fácil y requiere sobre todo tener detrás a los propios, con discrepancia pero con disciplina. Ni inhibiciones, ni dislates que fraccionen la fortaleza de propuestas y negociaciones.

La democracia es fondo, por ello no puede desoírse la voluntad de los ciudadanos con sus votos, pero también es forma, son plazos que hay que cumplir y dejar que los procesos lleven su tiempo. Las cámaras deben constituirse y el partido más votado hacer una propuesta de programa de gobierno. Es el tiempo de Rajoy.

Transcurrido ese plazo, y en caso de no conseguir su resultado, será el momento del segundo candidato y las dificultades no serán menores. Opciones complejas y combinaciones variables. En todo caso, siempre en torno a la propuesta programática y gubernamental que haga el candidato a ser investido. Bastante de todo lo que se ha dicho hasta el momento ha sido una ceremonia del disparate arropada en intereses partidarios y egos personales. Habrá que dejar primero a Rajoy y, en su caso, después a Sánchez, que formule sus propuestas y los electores tomen nota de cuál es la actitud de las diferentes fuerzas políticas.

Sería bueno para el país que los socialistas fueran capaces de construir un Gobierno de compromiso que nos sacara de este atolladero con un programa de Gobierno de reformas concretas y con un plazo cierto acordado por el mayor número posible de apoyos parlamentarios. Una legislatura a plazo pactado que no haga que estas elecciones sean un tiempo y dinero perdido y abocados a un resultado semejante que ahonde la crisis nacional.

Merece la pena intentarlo y que de ello se excluyan los que pongan por encima el yo sobre el nosotros, no dispuestos al consenso. España no es una palabra que se esgrime en los discursos, ni un concepto vacío. Somos más de 46 millones de personas con una agenda colectiva muy llena de asuntos que resolver.