ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA MUJERES Y NIÑAS

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Una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia física o sexual, principalmente de manos de su compañero o excompañero sentimental. Esta muestra brutal de desigualdad es inaceptable por parte de cualquier sociedad que proclama el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de la persona. Hay que acabar de manera definitiva, y con todos los medios, con este terrorismo constante en la vida de millones de mujeres. No vale la indiferencia hacia el maltrato, no vale permanecer impasible.

Han pasado más de veinte años desde la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de la Asamblea General de las Naciones Unidas (1993), donde se estableció un marco de acción para luchar contra esta pandemia. Es cierto que se han producido avances, como que al menos 119 países han aprobado leyes sobre violencia doméstica, 125 tienen leyes sobre el acoso sexual y 52 tienen leyes sobre la violación conyugal. Pero son insuficientes, como demuestran las cifras de mujeres que siguen sufriendo violencia y el número de asesinatos. Los datos son contundentes:

  • Se estima que el 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero sentimental o violencia por parte de una persona distinta a su compañero sentimental en algún momento de su vida.
  • En prácticamente la mitad de los casos de mujeres asesinadas en 2012, el autor de la agresión fue un familiar o un compañero sentimental, frente a menos del 6 por ciento de hombres asesinados ese mismo año, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
  • Las mujeres que han sufrido maltrato físico o sexual tienen más del doble de posibilidades de tener un aborto, casi el doble de posibilidades de sufrir depresión y, en algunas regiones, 1,5 veces más posibilidades de contraer el VIH, en comparación con las mujeres que no han sufrido violencia por parte de su compañero sentimental, según la OMS.
  • La orientación sexual, la discapacidad o la etnicidad, y algunos factores contextuales, como las crisis humanitarias y los conflictos armados, aumentan la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia.
  • Más de 700 millones de mujeres que viven actualmente se casaron siendo niñas (con menos de 18 años de edad). De estas mujeres, más de 1 de cada 3 —unas 250 millones— se casaron antes de cumplir los 15 años.
  • 133 millones de niñas y mujeres han sufrido algún tipo de mutilación/ablación genital femenina en los 29 países de África y Oriente Medio donde esta práctica nociva es más habitual.
  • El 43 por ciento de mujeres de los 28 Estados Miembros de la Unión Europea ha sufrido algún tipo de violencia psicológica por parte de un compañero sentimental a lo largo de su vida, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
  • Una de cada 10 mujeres de la Unión Europea declara haber sufrido ciberacoso desde la edad de 15 años, lo que incluye haber recibido correos electrónicos o mensajes SMS no deseados, sexualmente explícitos y ofensivos, o bien intentos inapropiados y ofensivos en las redes sociales. El mayor riesgo afecta a las mujeres de entre 18 y 29 años de edad.
  • En 2014, el 23 por ciento de las mujeres no heterosexuales en la Unión Europea indicó haber sufrido violencia física y/o sexual por parte de agresores de ambos sexos, en comparación con el 5 por ciento de mujeres heterosexuales, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
  • Menos del 40 por ciento de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda. Menos del 10 por ciento de aquellas mujeres que buscaron ayuda tras haber sufrido un acto de violencia lo hicieron recurriendo a la policía, según datos de Naciones Unidas.

En España, alrededor de 800 mujeres han sido asesinadas desde el año 2003. Aun contando con una ley reconocida e incluso premiada como una de las mejores leyesde lucha contra la violencia hacia las mujeres, que ordena un sólido y completo marco legal para la prevención, la protección, la persecución y el castigo de esta violencia. Y la situación se agrava porque:

  • Desde 2011 a 2015, se ha producido un descenso del 21 por ciento en las partidas destinadas para la protección estatal a las víctimas de violencia de género en los Presupuestos Generales del Estado. Mientras que la partida específica destinada a los servicios de atención a víctimas gestionadas por las Comunidades Autónomas se ha reducido un 50 por ciento, según Amnistía Internacional.
  • Los jóvenes conservan estereotipos sexistas que alimentan la violencia de género. Así, sólo un 70 por ciento de los chicos dice no estar de acuerdo con la siguiente frase: “Cuando una mujer es agredida por su marido algo habrá hecho ella para provocarlo” (un 87 por ciento en el caso de las chicas está en desacuerdo), según el informe “Jóvenes y género, el estado de la cuestión” de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.
  • El número de órdenes de protección ha descendido desde las 41.081 del año 2009, a las 33.167 en el año 2014.
  • El número de llamadas al 016 ha pasado de 74.951 en 2008, a 68.651 en 2014.
  • El Observatorio del Consejo General del Poder Judicial indica que en los seis primeros meses de 2015 se han presentado más de 62.300 denuncias en los juzgados de violencia contra la mujer, de las que el 39,8 por ciento se han archivado sin llegar a juicio. Sólo en un 11’7 por ciento de los casos ha habido una sentencia condenatoria contra el agresor.

Una sociedad decente no puede permitir la perpetuación de esta violencia. Debe prevenir y garantizar una respuesta real y efectiva a las mujeres que sufren violenciay así como a sus hijos. Estamos en campaña electoral y todas las formaciones políticas prometen muchas medidas contra la violencia de género. Pero los ciudadanos, que son maduros, saben distinguir. Y en este sentido, hay que destacar que el PSOE sigue coherente en sus planteamientos proponiendo un gran pacto de Estado que implique a todas lasAdministraciones Públicas para ofrecer a las mujeres y sus hijos e hijas un plan personal, social y laboral.

Ese es el camino, y no hay tiempo que perder. Porque perder tiempo es perder vidas.