ERASMO DE COMPOSTELA

Erasmo, el de Rotterdam, escribió y recopiló 4.151 adagios que recogió en su Adagiorum Chiliades (Millares de adagios) que fue una de las obras más leídas en la Europa del siglo XVI. Aún hoy, muchos de esos aforismos los empleamos en el lenguaje cotidiano sin saber que su autor fue Erasmo.

Mariano Rajoy Brey lleva un camino parecido. Sus frases empiezan a hacerse famosas y, como las del de Rotterdam, pronto serán recopiladas si no por él, sí por algún hagiógrafo que las recoja de los miles de memes donde han ido a parar. Memeorum Chiliades podría ser el título de la edición en latín de esa obra.

El estilo de Rajoy, no obstante, difiere diametralmente del de Erasmo. Lo que en este era sencillez de estilo, en Rajoy pasa a ser enrevesada construcción gramatical. De Erasmo podría decirse lo que Stravinski opinaba de Mahler y es que nunca algo tan simple, como la construcción de su música, había sido tan sublime. De Rajoy, el Stravinski de los aforismos, en cambio, alguien podría preguntarse si, a veces, habla pensando en otra cosa. Son, como diría Erasmo, De lana caprina (De retorcido pelaje, sería en castellano).

Pero esta confusión constructiva cambia radicalmente cuando se refiere a un tema que le es muy cercano: la corrupción. Es entonces cuando aparece la forma directa de expresión, el “Luis, se fuerte” o el “Yo no sé nada”.

En un momento de fertilidad creativa acaba de utilizar el “Consejos vendo que para mí no tengo”. La ocasión se la ha brindado la Presidenta de Madrid a la que le han pillado con el carrito del master. El “Cristina, se fuerte” preámbulo del “Yo no conozco a esa señora de la que habla” que, más tarde o más temprano, enunciará, ha dado paso esta vez a una pieza del refranero español.

Y lo ha hecho para tratar de equiparar el master falso de Cifuentes, empecinadamente defendido por ella, a pesar de que las mentiras rebosan por todos los papeles que ha presentado, con un error en el currículo de José Manuel Franco, secretario general del PSOE en Madrid, que él mismo corrigió hace más de quince años.

Esta supuesta equiparación, ejemplo del “y tu más” de rigor, llega, pues, con más de quince años de retraso. Porque, por entonces, Cifuentes no era Presidenta de la Comunidad de Madrid gracias a los votos de un partido político, como Ciudadanos, que prohibió al PP tener en los cargos públicos a alguien que falsificara su expediente académico, es decir, precisamente, lo que ha hecho, o ha mandado hacer, más exactamente, Cifuentes. Así pues, este “y tu más” es extemporáneo. En términos gramaticales el refrán debería quedar, en todo caso, en “Consejos vendo que para mí no tuve“.

Pero podría contestarse con otro “Solo el tonto se fija en el dedo cuando se señala la luna” si no fuera porque, en este negocio ya no quedan tontos. Es verdad que el PP trata de descalificar el dedo acusador del PSOE para distraer la visión de una presidenta fraudulenta con una cortina de basura que reparta esta entre el resto del mundo, universidad, oposición y Ciudadanos incluidos. Al fin y al cabo tratan de emplear otro aforismo, el de “Mal de muchos, consuelo de tontos“, aunque más propio sería el de “Mal de muchos, excusa de golfos“.

No soy yo quien para dar consejos a nadie pero, si el dedo fuera mío, no dejaría de señalar la luna hasta que se sustancie definitivamente el asunto. Después, y solo después, ya nos ocuparemos del dedo y de lo que haga falta, pero primero, acabemos con el tema lunar.

Y ya que estamos, recordemos otros hermosos y oportunos refranes. Como “Se cree el ladrón que todos son de su condición” que, en su versión andaluza es “El que tiene ictericia lo ve todo amarillo“. O como “Quien siempre miente nunca engaña“, “Para hilar una mentira siempre hace falta madeja“, “Más presto se coge al mentiroso que al cojo” o “La mentira dura hasta que la verdad florece”. Aunque también recuerdo aquellos de “Mas vale poco y bien allegado que mucho y robado“, “De golpe y porrazo se enriquece el ladronazo“, “En casa del ladrón te roban hasta la respiración“, “Ladrones roban millones y son grandes señorones“, “No hay ladrón sin encubridor“, “Perdones hacen ladrones” o “Hurta y reparte es buen arte“.

Aunque no creo que Rajoy recuerde ninguno de ellos porque, “En casa del ahorcado ni mientes la soga“. Una casa en la que se emplean esos modos, algunos sobrecogedores, es, como decía Erasmo, “Como una verruga que se pega al ojo“. Imposible de extirpar.