ENSIMISMADOS

Puede que sea una cuestión de la cultura política. Que demasiados líderes entienden la política como una cuestión de yo, mí, me, conmigo. En esa, todo pasa por el filtro de yo soy el líder, mi visión ideológica e interés es lo esencial, me importa muy poco lo que pueda haber de interesante para la sociedad en las propuestas de los demás y estás conmigo o contra mí. Y esa posición ante el mundo, ese “frame”, se aplica a propios y extraños. La practica política como una realidad bunkerizada (en la lectura de Santiago Carrillo que por algo ese encastillamiento de los 70 se materializo en El Alcázar).

Otra vuelta de tuerca histórica. La política del yo, mí, me, conmigo es ahora la tronera por la que miran en las derechas. Habrá quien piense que hay que estar muy tronado para reclamar ese trono. Pero vete a saber la razón, Ciudadanos lo reclama para la joven nueva derecha, el PP para la derecha madurita y VOX para la derecha de rancio, envejecida en barricas de roble y nostalgia. Para la derecha, ahora el riesgo es mayor, dado que al ir juntas corren el riesgo de tropezar todos a una, tres veces, en la misma piedra.

¿Dónde va Ribera? Nadar (en gobiernos) y guardar la ropa (con Vox) es tarea insensata. ¿Dónde queda Casado? Casa con dos puertas mala es de guardar dice Calderón de la Barca. No te digo ya los electorados que, como pasó en la izquierda hace años, a falta de puertas se buscan ventanas para salir a la calle. ¿Dónde Abascal? Guárdate del hombre que no habla y del can que no ladra. Para que decir de los partidos políticos. La lección está ya aprendida. En la ya famosa memez, perdón, errata, es meme de “¿Escucha? Es el silencio”, se refería, y ahora ya lo sabemos, a los que callaban a la andaluza y ahora no. Los acuerdos serán a la romana.

En ese que negocien otros con independentistas, va el reproche y el consejo. Tan en la misma que parecería ser mala fe de no mediar la compasión, reconociendo lo que es en esencia una extraña mezcla de ignorancia y ambición. Para los que vivimos a este lado de la pantalla, el hastío es de llorar y no echar gota. En su guion se explican y lo explican, ofendiendo cada vez más la inteligencia. ¿Qué historia cuentan? Los ciudadanos, mis votantes, me mandatan para hacer lo que más yo, mí, me, conmigo. Da igual la queja o el quejido. No vamos a ser menos. En Cataluña llevan tiempo sin gobierno y viven todos los días. Los líderes son los mimbres en esta democracia nuestra. Y los mimbres hacen la trama, y la trama su patrón, que ya es cultura política. Puede que sea una cuestión de la cultura política y si no… Don’t blame it on the sunshine. Don’t blame it on the moonlight. Don’t blame it on good times. Blame it on the boogie.