ENCUESTAS Y CREDIBILIDAD (LA MALDICIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ)

José Félix Tezanos ha pasado a engrosar una lista de conceptos que demuestran la ilegitimidad del Presidente Pedro Sánchez. El resto de esa lista lo forman cosas tan heterogéneas como el Falcon, el helicóptero, el master, las gafas de sol, Cataluña, Venezuela, Pepu Hernández o la propia esposa del Presidente. Todo ello, y varias otras muchas cosas más, constituyen las pruebas de cargo para la deslegitimación diaria del Gobierno de Sánchez.

Se puede estar de acuerdo con la contundencia de algunas de esas cosas como, por ejemplo, las gafas de sol, pero otras deberían revisarse como munición efectiva antigubernamental. Como las encuestas.

Resumiendo mucho, como hace el DRAE, una encuesta es un conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa de grupos sociales para averiguar estados de opinión o conocer otras cuestiones que les afectan. Después, resume más aún y la define como indagación o pesquisa. Es decir, no es una cosa tan concreta como unas gafas de sol, sino un método, un constructo que trata de establecer, averiguar, que es lo que piensa la gente sobre determinadas cosas.

Con respecto al tema que nos ocupa, el desprestigio de Pedro Sánchez, de todas las preguntas que hace el CIS (para los que no sepan lo que es esto, aclararé que se trata del CIS de Tezanos) resulta únicamente interesante el tratar de adivinar, averiguar, que es lo que votará el electorado cuando se le pregunte, en tiempo, forma y urna, en unas elecciones. Realmente, esto, al electorado propiamente dicho le debe de importar relativamente poco, pero, a los presuntos elegibles, les interesa absolutamente mucho ya que, si conocieran ese dato, podrían corregir su oferta electoral adaptándola a la demanda.

Aquí nos encontramos con la clásica paradoja de intentar conocer el futuro para cambiarlo. Pero, no obstante, se trata de un juego muy querido por los elegibles que pretenden que esas encuestas sean como un viaje al futuro con precisión científica. Colabora a ese juego la propia sociología especializada que se presenta como la física, la química o las matemáticas, es decir, como una ciencia.
Y volvemos a Tezanos, el aparente inventor de los fracasos de las encuestas. Hasta su aparición en el universo Sánchez, las encuestas se publicaban sin ningún problema. Incluso en ciertas épocas, las electorales, era frecuente leer, en el mismo día, distintas encuestas en distintos medios con, por supuesto, distintos resultados. Alguna de esas encuestas era del propio CIS (aunque todavía no era el CIS de Tezanos). Luego, los resultados electorales se parecían a los de las encuestas previas no como un huevo a una castaña sino como unas elecciones a unas encuestas, pero no pasaba nada porque Tezanos, a estos efectos, todavía no existía.

Y, en estas, llegó Tezanos, es decir, Pedro Sánchez. Ahora, según he leído, las encuestas del CIS (conviene insistir, el de Tezanos) han perdido credibilidad. Parémonos aquí y aprovechemos la parada para volver al DRAE. Este relaciona el creer, y su derivado, la credibilidad, con una atribución mental, con un pensamiento, con una probabilidad y hasta con una fe religiosa. Por eso hay gente que cree una cosa y otra gente que cree la contraria. De hecho, se puede creer cualquier cosa, de donde se deduce que, cualquier cosa puede tener credibilidad. Incluida la planeidad de la tierra o cualquiera de las mas de 4.000 religiones que hay en el mundo.

Menos el CIS de Tezanos que la ha perdido. De nada sirve que haga, o no, cocina. Incluso si hiciera ayuno y dejara de hacer encuestas también estaría bajo sospecha. Porque ha perdido la credibilidad y, como la virginidad, cuando se pierde, se pierde.

Hay quien piensa que si Pedro Sánchez cesara a Tezanos el asunto se resolvería, pero es un error. Sánchez dejó de usar las gafas de sol y no por eso ganó legitimidad.

La única solución que tiene el tema es que haya unas elecciones y que Vox ponga remedio. Alguien rezará al Dios de cualquiera de esas más de 4.000 religiones para que lo quiera pero que no se le ocurra a Tezanos hacer una encuesta entre ellos.