ELECCIONES REGIONALES FRANCESAS: ALGUNAS CLAVES DE INTERPRETACIÓN

cobo101215

Las elecciones regionales son locales. Las regiones francesas, a pesar de haber reducido su número a trece, tienen poco que ver con nuestras autonomías. Su poder de actuación está muy limitado. El presupuesto conjunto de todas las regiones francesas es ¡solo la tercera parte del presupuesto de las diputaciones! Es el cuarto nivel de poder después del central, del municipal y del de las diputaciones.

Así lo entienden muchos franceses que se abstienen masivamente, tradicionalmente la abstención oscila desde el 39% hasta el 54%. Está vez uno de cada dos electores se quedó en casa o, en este soleado otoño, se fue al campo.

Pero son elecciones que se interpretan políticamente a nivel nacional. Tradicionalmente las pierde el Partido que ocupa el poder central. La interpretación en clave de política nacional se acentuó desde la irrupción amenazadora del Frente Nacional, extrema derecha, en el panorama político.

La ley electoral, dos vueltas separadas por una semana, otorga la mayoría absoluta de escaños a la lista la más votada. Pueden mantenerse para la segunda vuelta las listas que obtengan más del 10 % de los sufragios expresados.

El Frente Nacional ganó en la primera vuelta con un 28,1% de votos. La segunda fuerza fue el bloque de derechas y centro derecha con el 27%. La lista del Partido Socialista con su aliado, el Partido Radical de Izquierda, alcanza el 23,4%. La fragmentación, otra vez, de los votos de izquierda en tres o cuatro listas según la región, sin contar la extrema izquierda, impide que el bloque de izquierda llegue en segundo lugar en muchas regiones y en el país. Su total nacional es del 36%.

Las decisiones de los estados mayores de las fuerzas opuestas al Frente Nacional han sido dispares. El PS ha retirado sus candidatos en las regiones Norte y Provence-Alpes-Cóte d Azur donde el Frente Nacional alcanza el 41 y 42 % de los votos. La derecha ha decidido mantener todos sus candidatos, aun donde no tiene perspectiva alguna de ganar y puede así favorecer, matemáticamente, la victoria del Frente Nacional.

Tales decisiones deben interpretarse en clave de estrategias nacionales, cara a las elecciones presidenciales, las más importantes, que llegarán en la primavera de 2017. En estas elecciones sólo pueden mantenerse en la segunda vuelta los dos candidatos que lleguen en cabeza.

La progresión regular, elección tras elección, de la extrema derecha hace prever que su candidata, Marine Le Pen, estará en la segunda vuelta de la presidencial. La lucha está por lo tanto entre el bloque de derechas y las izquierdas para tener derecho a enfrentarla decisivamente. Hoy por hoy, de no cambiar su estrategia de división, cosa poco probable, la izquierda sería eliminada de la segunda vuelta.

El PS quiere figurar como el verdadero obstáculo republicano a la llegada al poder del FN. El bloque de derechas, que ha sufrido un escarmiento al perder muchísimos votos que han ido al Frente Nacional, tiene un objetivo prioritario: eliminar a los socialistas de las esferas de poder, aunque estas sean locales y se aproveche de ello el Frente Nacional.

Hay que saber que al retirarse de la segunda vuelta el Partido Socialista acepta ¡no obtener ningún escaño en regiones donde hasta ahora gobernaba! Es un verdadero sacrificio. Como lo señala su Primer secretario, allí donde pierda toda representación, el partido tendrá que entrar en Resistencia. Lo que no será fácil, cuando el carácter de partido de militantes se ha perdido mucho en las últimas décadas.

Probablemente el sacrificio no servirá para impedir que el Frente Nacional gane varias regiones donde su avance sobrepasa los 12 puntos, ya que no está garantizado que los votantes sigan las consignas de los Partidos. Para la extrema derecha es importante alcanzar poder local para presentarse, antes de las Presidenciales, como un partido que puede gestionar.

Queda una incógnita mayor para las próximas elecciones: ¿qué harán los 15 o 20 por ciento de abstencionistas que irán entonces a votar?. Es casi seguro que todos los partidarios del extremismo votaron en las regionales. Queda por lo tanto año y medio al Gobierno socialista para cambiar el voto. Es poco tiempo. Dos temas dominarán: la seguridad, los atentados han alentado al extremismo de derecha, y el paro, que no disminuye, al contrario.

Por fin, esta votación es una clara amenaza para el porvenir del proyecto europeo. EL FN, anti europeo, puede ganar la región de Alsace-Loréne-Champagne, donde el candidato socialista ha decidido mantenerse, en contra de la decisión de la dirección nacional. La capital de dicha región es Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo y símbolo de la reconciliación franco alemana.