EL TRABAJO DECENTE

El concepto de “trabajo decente” se introdujo en el ámbito de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1999, en la memoria que presentó su Director General a la Conferencia Internacional ese año. En dicho documento se fijaban sus elementos consustanciales: el empleo, los derechos de los trabajadores, la protección social y el diálogo social. Se deben garantizar un empleo productivo, ingresos justos, prestaciones sociales, seguridad y salud en el trabajo y el reconocimiento de los derechos fundamentales de la libertad sindical y la negociación colectiva. Junto con la eliminación de las discriminaciones y desigualdades y la erradicación del trabajo forzoso y el trabajo infantil.

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