EL PSOE DEBE RESPETARSE

Si el PSOE continúa así, puede estar seguro que camina, con paso firme, primero a una irrelevancia cada vez mayor. Y segundo, si persiste en el empeño, hacia el mero recuerdo histórico en la historia de España. Eso, sería una de las mayores tragedias que le puede ocurrir al maltrecho bienestar de los españoles, y también a España. Para evitarlo, serían buenos el diálogo, el acuerdo y la asunción de responsabilidades, como ocurre en todos los ámbitos de la vida, por parte de todos los protagonistas, en lugar de los conejos en la chistera, las ocurrencias, las intrigas y los certificados de limpieza de sangre socialista que algunos se quieren arrogar frente a los que no opinan como ellos.

Junto a lo anterior, también es importante tener claro que lo que quiera ser el PSOE lo decidirán en este partido, sin la ayuda o la interferencia de otros partidos. Me refiero al lamentable chantaje e intromisión interna que ha realizado Podemos, anunciando la ruptura del acuerdo institucional en Castilla-La Mancha y amagando en Extremadura. Un jueguito de tronos que secuestra a los ciudadanos castellano-manchegos, y que el gobierno socialista de esa comunidad no va a tolerar.

El PSOE debe respetarse. El PSOE debe despertar de una vez por todas. Y el PSOE debe recuperar su identidad propia. Por eso, en estos momentos, es necesario analizar qué es lo que está pasando y por qué. Para posteriormente, definir el proyecto, el instrumento, y las personas que lo tienen que liderar. No hacerlo así, ya se ha demostrado inútil e ineficaz a la hora de conectar de nuevo con los españoles.

Los hechos concretos son que el PSOE ha quedado penúltimo en las elecciones autonómicas de Galicia y en el País Vasco, habiéndose producido una pérdida importante de diputados y, lo que es aún más grave, un nuevo sorpasso de Podemos. Los hechos concretos son que en los últimos siete procesos electorales, el PSOE ha sufrido duras derrotas en seis de ellos por causas que van más allá de las consecuencias de la crisis. Y solo ha ganado en las Elecciones al Parlamento andaluz. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuáles son las causas? ¿Hay responsables? ¿Se pueden enderezar las cosas?

Los cambios sociales, políticos y económicos que se han producido en España exigen cambios en el PSOE para presentar a los españoles un programa para el siglo XXI y una organización capaz de ser el instrumento adecuado para llevarlo a acabo. Cambios que cada día son más necesarios, porque la mera elección de una nueva persona tras otras solo ha supuesto un parche. Un mal parche que ha venido agudizando el alejamiento del PSOE de sus votantes y sus necesidades.

Ya se ha escrito en numerosas ocasiones: el PSOE tiene que superar su falta de credibilidad, para estar a la vanguardia de la modernización y el bienestar ofreciendo soluciones a las necesidades y expectativas de la gente. El PSOE tiene que ser el PSOE, con un proyecto nacional e internacional que sea socialista. ¿Pero cuál es el proyecto para el siglo XXI? Debe ser un proyecto de mayorías que de seguridades a los ciudadanos desde sus valores de libertad, igualdad y justicia social.

El PSOE no ha sabido construir un nuevo relato que identifique claramente el papel que tiene que representar la socialdemocracia en una sociedad globalizada y su propio papel en la sociedad española actual. Los congresos a celebrar no pueden ser ninguna meta, sino el comienzo en la construcción de un nuevo proyecto socialista de mayorías que, como en otros momentos de la historia de España, enlace con los anhelos de los españoles para transformar la sociedad. La lección es evidente: cuando este trabajo se ha realizado, el PSOE ha sido un partido de mayorías y de gobierno que ha hecho avanzar a España.

Hoy es muy necesario recordar las palabras de Pablo Iglesias: “Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes”

¡A ello!