EL DISCURSO DEL REY: ¿EL PISTOLETAZO DE SALIDA?

Si alguien me pregunta si me ha parecido bien el discurso del Jefe del Estado, la respuesta es sí. Porque el Rey Felipe VI es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, y arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, como dice el artículo 56 de nuestra Constitución. Y en Cataluña, se ha producido un golpe de Estado que es necesario sofocar.

Si alguien me pregunta si me hubiera gustado escuchar alguna cosa más en su alocución, la respuesta también es afirmativa. Pero la cuestión fundamental que me ronda por la cabeza es cómo estará la situación de verdad, en estos momentos, para que el Jefe del Estado haya tenido que dirigirse al pueblo español de manera excepcional. Y de la forma en que lo hizo.

En unos tiempos donde muchos dirigentes y personas utilizan y agolpan palabras grandilocuentes para engañar y ocultar la verdad, es de agradecer que el Rey Felipe VI se haya dirigido a los españoles desde la verdad, y con la claridad de llamar al Estado a restablecer el ordenamiento constitucional en Cataluña después del golpe de Estado. Ahora le corresponde al Estado actuar, pero también a unos ciudadanos que deben defender la democracia en la que viven.

Cuando la democracia es atacada se tiene que defender con todos los instrumentos legales con que cuenta. De manera proporcional sí, pero sin descartar ninguno según sea la amenaza. Es tan evidente esto, que choca el victimismo de muchos y la ignorancia de otros.

Era necesaria esta intervención para poner cordura, ante la ruptura de la convivencia y el intento de secesión. Pero, ¿Es este discurso el pistoletazo de salida de algo? No lo sé, aunque es cierto que el Estado tiene el deber de restablecer la legalidad constitucional en Cataluña.

Varias han sido las ideas que ha pretendido y conseguido trasmitir el Rey Felipe VI. Pero antes de desarrollarlas, frente a tanto engaño y mentira, ha recordado los hechos que han ido ocurriendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Así, ha señalado algo que todo ciudadano conoce y ha visto, pero que el ruido ambiental, en ocasiones pretende hacer olvidar. ¿Qué? Pues que “desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno….demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña… Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada”. Por estos motivos, hay que restablecer el ordenamiento constitucional en Cataluña.

Pero al mismo tiempo, el Rey ha pretendido lanzar también un mensaje de unidad, tranquilidad y defensa de la legalidad. Por una parte, diciendo a los ciudadanos que en Cataluña sienten gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas, que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos. Por otra, al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, trasmitiéndoles un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

A pesar de lo que digan los secesionistas, España es un Estado democrático que les ha ofrecido las vías constitucionales para que pudieran defender sus ideas dentro del respeto a la ley.  Pero la línea es la ley, porque sin ley no hay convivencia ni democracia. En este sentido, en su discurso el Rey Felipe VI les ha reafirmado que en la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Por último, el mensaje de esperanza: “Son momentos difíciles, pero los superaremos…porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña”.

Un discurso para el presente. Un discurso para dejar claro que el Estado no se va a inmolar. Un discurso para resolver el presente rupturista. Un discurso para la historia. Un discurso que tiene que hacer reaccionar a los ciudadanos en la defensa de su democracia.

Pero después de sofocar el golpe de Estado, y con las reglas democráticas que nos hemos dado, acuerdo, diálogo y votación de todos los españoles a una reforma constitucional que fortalezca nuestra convivencia y bienestar.