EL DÍA EN QUE ORSON PUIGDEMONT SEMBRÓ EL PÁNICO CON LA DUI

Me parece que estamos ante una imitación, obviamente de menor calidad, del más famoso programa de radio de la historia. Recordemos, hace ahora 79 años, un 30 de octubre de 1938, alrededor de las ocho de la tarde, el Estudio Uno de la Columbia Broadcasting en Nueva York se convirtió en el escenario donde Orson Welles realizó este experimento social que tantas veces se ha imitado. Apoyado en la compañía teatral Mercury que el mismo dirigía e interpretando un fragmento de la novela del escritor británico H.G. Wells, «La guerra de los mundos».

La magnitud de la movilización que consiguió Welles deja pequeño a su imitador catalán; ahora bien, hay que reconocer que el número de extras con los que cuenta Puigdemont es enorme, aunque se observa mucho aficionado que se ha aprendido su papel de forma apresurada y faltos de espontaneidad (miran a la cámara, andan algo robotizados, coreografías no ensayadas, etc.).

Obviamente, la moraleja de la genialidad de Orson Welles es que la magnitud del engaño depende del número de personas que se tomen en serio la dramatización de la obra, en este caso, <<La DUI>>.

En el caso de Orson Welles, en apenas una hora, consiguió que varios millones de personas hicieran las maletas y se marcharan de las zonas supuestamente invadidas. Puigdemont no se le ha quedado a la zaga a Welles, si sumamos el valor en bolsa o en el PIB de las empresas que se han ido ante la representación de <<La DUI>>.

Orson Welles estuvo a punto de quedar aplastado por su “experimento”. Tuvo que aclarar que era una ficción al final de esa hora de emisión. Y dar muchas explicaciones. Obviamente, el director de la obra <<La DUI>>, Carles Puigdemont Casamajó, no dará por terminada su representación nunca, ha hecho de ella su modo de sobrevivir, sin ella pasaría a su anodina vida de provincias (para mí envidiable). Sumergido en este drama de ficción colectiva llegará, con toda probabilidad, hasta que la realidad se haga visible y se quede sólo en el escenario.

Pero para algunos la realidad puede tardar en hacerse visible muchos años e incluso décadas. Pienso en el caso de Hiroo Onoda, el soldado japonés que permaneció oculto en la selva de Filipinas durante casi tres décadas una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. La tozudez humana es inconmensurable y parece que algunos líderes independentistas pueden emular al soldado Hiroo Onoda y mantenerse en la ficción del DUI durante décadas. Esto no es un tema menor, este tipo de cabezonería no cede nunca y mantendrá esa ficción siempre. De hecho, al día de hoy no es difícil generar un <<estado virtual> al estilo DAESH, perdón por el ejemplo, es el más reciente, no comparo. De momento, no se ejecutan “españolistas” en la Barceloneta. Dicho esto, con el sentido de humor que caracteriza a los españoles, es verdad que los catalanes siempre habían sido los serios de la fiesta, pero ahora nos han adelantado con este carnaval de la DUI. Ni Albert Boadella podría haber montado la tragicomedia que ha montado el futuro honorable Carles Puigdemont Casamajó.