EL CESE DE UN EXMINISTRO

gfdez200416

El cese del Ministro en funciones Soria no ha dejado de provocar dudas e interrogantes, pues hay quienes se preguntan cómo puede cesar un Ministro ya cesado. Adelantando la plena regularidad del procedimiento por el que Soria se ha apartado del Gobierno, vamos a tratar de aclarar las dudas que plantea esta peculiar situación Para ello vamos a ver: a) la regulación y la práctica del cese de los Ministros; b) la situación administrativa en que estaba Soria hasta el pasado viernes 18 de abril; c) el alcance del Decreto en el que se designa un sustituto sin citarle expresamente.

A diferencia de otras Constituciones españolas o extranjeras, la vigente de 1978 ha previsto la existencia del Gobierno en funciones. El artículo 101, después de especificar los supuestos en que cesa el Gobierno, añade en su apartado 2: “El Gobierno cesante continuará en sus funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno”. Pero esta previsión constitucional no tuvo desarrollo normativo durante mucho tiempo. A falta de previsiones normativas, desde que entró en vigor la Constitución hasta 1986, se cesaba a los miembros del Gobierno el día que había tomado posesión el nuevo Presidente del Gobierno, que era quien refrendaba el Decreto de cese. Por consiguiente entre 1978 y 1986 el Gobierno cesante a que se refería la Constitución era una situación de facto de la que no derivaban consecuencias jurídicas de ninguna clase. Sólo en 1986, tras ganar Felipe González las elecciones por segunda vez, se produjo un giro importante que contribuyó a fijar la divisoria entre un Gobierno en ejercicio de sus funciones constitucionales y un Gobierno en funciones.

En efecto, tras las elecciones legislativas de 22 de junio de 1986, el BOE de 24 de junio publicó tres Decretos de cese, respectivamente, del Presidente González, del Vicepresidente Guerra y del resto del Gobierno. Lo importante de estos tres Decretos es tanto su motivación como su alcance. En la breve exposición de motivos, se decía que los tres Decretos se dictaban “como consecuencia de la celebración de elecciones”. En cuanto a los efectos del cese, éste se producía sin perjuicio de que los cesados continuaran en funciones hasta que tomaran posesión sus respectivos sustitutos.

Como se ve, el cambio fue decisivo. Por vez primera desde la entrada en vigor de la Constitución se formalizó la existencia de un Gobierno en funciones que ya estaba cesado, pero ejercía sus responsabilidades hasta que se constituyera el siguiente. Ese reconocimiento no tenía apoyo normativo, porque seguía sin desarrollarse el artículo 101.2 de la Constitución, pero fue un paso importante a la hora de juridificar la acción y la posición del Gobierno. Desde entonces, al día siguiente de celebrarse las elecciones se dictan dos Decretos, refrendados por el Presidente del Gobierno, en los que se cesa al Presidente, al Vicepresidente y a los Ministros, y se les declara en funciones. Los últimos fueron los Reales Decretos 1167/2015 y 1168/2015, de 21 de diciembre, en el último de los cuáles se cesaba a José Manuel Soria y se le declaraba en funciones.

Al cabo de muchos años, la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, reguló el Gobierno cesante a que se refiere la Constitución. Le dio una denominación distinta (Gobierno en funciones) y aclaró sus funciones, especialmente las actividades que tiene vedadas. Pero no previó nada sobre el estatuto de los Ministros en funciones.

Por consiguiente, hasta el 16 de abril José Manuel Soria era Ministro en funciones de Industria, Energía y Turismo. Quiere ello decir que estaba cesado como Ministro pero un Decreto del Presidente del Gobierno dictado por sí mismo le encomendaba ejercer interinamente la dirección del Ministerio que hasta diciembre había dirigido. ¿Con qué carácter? Si bien tanto la legislación como la doctrina no lo dicen, cabe entender que Soria ocupaba interinamente su cargo, disfrutando plenamente de su estatuto personal (retribuciones, prohibición de otras funciones, incompatibilidades, aforamiento) y con todas las potestades que la Ley del Gobierno atribuye a los Ministros, si bien su radio de acción se reduce, conforme a la misma Ley, al despacho ordinario de los asuntos públicos. Soria era, pues, un Ministro interino.

Y si Soria era un Ministro interino, ¿por qué no se ha dictado un Decreto de cese? Porque estaba cesado desde el Real Decreto 1168/2015, de 22 de diciembre, y no se puede cesar a un cargo público dos veces, máxime cuando la prolongación interina en sus funciones estaba encomendada a Soria en el propio Decreto de cese. Como el ordenamiento no ha previsto la formalización del cese de los ministros en funciones, al Ministro de Economía y Competitividad el despacho ordinario de los Ministerios de la Presidencia (Secretariado del Gobierno) efectuará una diligencia sobre el cese procediéndose a continuación, por parte del Presidente del Gobierno en funciones, a buscar una persona que se encargue del despacho ordinario de los asuntos del Ministerio.

Finalmente, ¿por qué el Real Decreto 160/2016, de 15 de abril, encarga asuntos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo? En primer lugar, porque el Presidente Rajoy no puede nombrar Ministros en funciones. Ninguna norma lo dice expresamente, pero se infiere del estatuto de los Ministros que son miembros de un Gobierno que goza de la confianza parlamentaria. Si falla el primer supuesto, fallan todos los demás. En segundo lugar, se ha encargado el despacho de los asuntos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo a otro Ministro para fortalecer la acción política con el limitado marco de estar en funciones.

El cese de Juan Manuel Soria es un desprestigio para España y para su Gobierno, pero al menos se ha formalizado sin ninguna irregularidad jurídica.