EL BCE APRUEBA UNA POLÍTICA MONETARIA AÚN MÁS EXPANSIVA

EL BCE APRUEBA UNA POLÍTICA MONETARIA AÚN MÁS EXPANSIVA

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El jueves 3 de diciembre de 2015 el consejo ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido aplicar una nueva vuelta de tuerca a la política monetaria de la Eurozona, al ampliar la cuantía del programa de compra de títulos de deuda públicos y privados en 360.000 millones de euros, lo que lleva el monto total del plan alrededor del billón y medio euros. Por tanto, el BCE empieza a moverse hacia el umbral de los dos billones, cifra que se recomendó en este espacio ya en enero de 2015[1]. En la práctica, esto supone prorrogar el plazo de las compras de septiembre de 2016 hasta al menos marzo de 2017. Es decir, seis meses más de adquisiciones y un total de dos años (desde marzo de 2015).

Asimismo, el presidente del BCE ha anunciado que el principal de los bonos una vez amortizados se reinvertirán en el propio programa de adquisiciones, conocido también como “expansión cuantitativa”. Este elemento es especialmente interesante, pues podría tener un efecto adicional sobre el monto total.

El ente emisor de la moneda única ha acordado además incluir también en el plan de compras bonos de entes regionales y locales de la Eurozona, y no solamente aquellos emitidos por los Estados miembros.

Por último, los bancos que depositen capital ante el BCE tendrán que pagar un interés del 0.3 por ciento, lo que supone una penalización mayor por aparcar dinero (hasta la fecha el interés de depósito  era de -0.2 por ciento).

En cambio, se mantiene inalterado el tipo de interés oficial (el precio del dinero) en el 0.05 por ciento.

Algunas de estas medidas ya se anticiparon en los medios de comunicación, de lo que se hizo eco esta columna[2].

El BCE se ha decidido a aplicar estas medidas ante la persistente baja inflación y bajo crecimiento en la zona del Euro. Pero más allá de la finalidad, es importante poner de relieve que Draghi y sus colegas del consejo ejecutivo están implementando políticas monetarias consideradas no convencionales, lo que refuerza a la institución como un banco central ordinario, y no uno encorsetado y rígido según la tradición del ordoliberalismo alemán.

Con todo, el BCE sigue disponiendo de margen para una política monetaria más expansiva, mediante el aumento de la cuantía del plan de compras y la reducción del tipo de interés oficial. Al mismo tiempo los instrumentos monetarios no van a bastar para superar definitivamente la crisis económica. Es necesario bien aumentar el presupuesto comunitario (o crear el de la Eurozona), bien dar mayor espacio a las políticas fiscales nacionales, o una combinación de ambas.

Tampoco debería perderse la oportunidad, con el precio del dinero cercano al 0 por ciento, de hacer una gran emisión de deuda pública europea para la financiación de un verdadero plan europeo de inversiones.

[1] http://www.fundacionsistema.com/el-bce-contra-la-deflacion/

[2] http://www.fundacionsistema.com/hacia-un-nuevo-impulso-monetario/