EL AZOTE DE LA DESIGUALDAD

EL AZOTE DE LA DESIGUALDAD

El día 26 de Septiembre, la Fundación Alternativas, en colaboración con las Fundaciones 1º de Mayo de CCOO y Largo Caballero presentaba el III Informe sobre la Desigualdad en España, en él se constata el aumento de la desigualdad en la mayoría de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y su carácter estructural en España.

Una vez más se reitera lo referido por Branko Malinovic, en la actualidad uno de los estudiosos más prestigiosos a nivel mundial: “la desigualdad entre los individuos es asombrosa”.

El Informe resalta la multidimensionalidad de la desigualdad, analizando ésta, desde el género; el carácter intergeneracional relacionándolo con la pobreza, la edad y la vulnerabilidad económica; la igualdad de oportunidades desde la educación; el carácter dinámico de los ingresos y el mercado de trabajo; los cambios en la estructura de rentas en la sociedad española, partiendo del concepto de clase media y la importancia de las prestaciones sociales, las políticas activas, el derecho a la vivienda, la ayuda a la infancia, las pensiones, la renta mínima garantizada, la ayuda a la dependencia; el concepto de pobreza a partir del enfoque del filósofo y economista indio de etnia bengalí,  Amartya Sen;  y la desigualdad energética y la brecha digital.

Este tercer Informe sobre la desigualdad es una herramienta es una radiografía del problema, y por tanto, un instrumento a tener en cuenta a la hora de modificar uno de los problemas más preocupantes de la sociedad española y las políticas neoliberales que se vienen aplicando desde hace años.

El estudio de la desigualdad apunta por un lado a las grandes diferencias salariales, muy arraigadas en la estructura social española, y por otro a que la reducción de la pobreza afronte reformas profundas con impacto real en la distribución de la renta.

El descenso del paro se ha ralentizado. El desempleo vuelve a subir en los servicios y en el colectivo sin empleo anterior; se mantiene la alta tasa de paro de las mujeres; el crecimiento anual de la afiliación a la Seguridad Social se modera dada la fragilidad del empleo creado; las condiciones laborales son peores; y más de la mitad del empleo es precario.

La precariedad laboral en sus distintas formas afecta a la mayoría de los trabajadores y trabajadoras, y ha aumentado durante la crisis (temporalidad, contratos a tiempo parcial, elevada rotación de los contratos temporales, empleo autónomo, devaluación salarial, accidentes de trabajo, etc.).

Aumenta la pobreza en las mujeres, como consecuencia de los salarios de miseria y de contrataciones precarias. Además el recorte en los programas de  ayuda a la infancia y a la dependencia hacen que las mujeres sufran más desigualdad asumiendo más tareas. España es uno de los países más desigual e injusto. En estos diez últimos años se ha producido un importante trasvase de rentas del trabajo a rentas del capital.

Si al principio de la crisis las rentas del trabajo representaban el 52% de la riqueza y el excedente empresarial y las rentas mixtas el 48%, hoy la relación es al revés, y no solo por la destrucción del empleo y la tasa de paro.

Mientras las empresas no financieras españolas incrementaron sus ganancias  y repartieron dividendos, más que al principio de la crisis, las rentas salariales siguen por debajo de las existentes en 2008.

Casi la mitad de la población en paro registrada no tiene prestación y la mayoría de los que la tienen, es asistencial.

La desigualdad de las rentas y de las fortunas no es solamente un hecho económico, implica una desigualdad ante las posibilidades de salud e incluso una desigualdad ante la esperanza de vida.

Como muestra de esta desigualdad bastaría comparar las oportunidades de los niños y niñas entre la población trabajadora y los de las familias adineradas.

Aún teniendo en cuenta que toda desigualdad social no es una desigualdad de clase, no cabe ninguna duda de que la desigualdad no es casual, sino que responde al lugar que ocupan las personas en la estructura y funcionamiento de este sistema capitalista.

El capitalismo conduce a la polarización de la riqueza. La Gran recesión ha profundizado notablemente en la desigualdad definiendo de forma nítida el conflicto entre capital y trabajo.

Es más, que los ricos sean más ricos y los trabajadores y trabajadoras más pobres está en función de la correlación de fuerzas, y de la presión movilizadora que ejerza la mayoría social.

Todos los informes, estudios, investigaciones y propuestas sindicales insisten en la necesidad de fortalecer la Negociación Colectiva e incrementar el Salario Mínimo para reducir la pobreza. La OIT refiere el papel importante del Estado para contribuir a preservar y estimular la Negociación Colectiva.

El mapa de la desigualdad muestra que los salarios bajos en España corresponden mayoritariamente a las mujeres, los jóvenes y las personas inmigrantes. Siendo los sectores con más bajos salarios, la hostelería, la agricultura y el comercio. Las comunidades autónomas más necesitadas de un un nuevo modelo productivo que genere empleo estable, igualdad y cohesión son Extremadura, Andalucía, Canarias y Murcia.

El 7 de Octubre se ha celebrado el 11 Aniversario de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente convocado por la Confederación Sindical Internacional (CSI) con el lema “Es el Momento, Cambiar las reglas, Salarios dignos, Empleo estable y con derechos, Igualdad”.

Junto al llamamiento, la CSI en su informe el “Índice Global de los Derechos” de 2018: el 65% de los países excluyen a trabajadores y trabajadoras de la legislación laboral; el 87% han vulnerado el derecho de huelga, el 81% deniega la Negociación Colectiva. En Europa el 58% de los países. De 142 países 54 deniegan la libertad de expresión y reunión; la detención de trabajadores y trabajadoras ha pasado de 44 países a 59 en 2018 y en nueve países se asesina a los sindicalistas (Brasil, China, Colombia, Guatemala, Guinea, México, Níger, Nigeria y Tanzania).

Un dato importante, en este informe de la CSI, España obtiene una clasificación peor que en 2017, por su continuo ataque a los derechos tanto en la ley como en la práctica de las relaciones laborales. No es nada extraño.

En 2015 la OIT admitió la reclamación de CCOO y UGT sobre el incumplimiento del Gobierno español del Convenio sobre fijación de salarios mínimos (Convenio 131), ya que la cuantía de entonces no cubría las necesidades de los trabajadores y sus familias.

Simultáneamente a la puesta en marcha de las políticas económicas neoliberales al servicio de las élites, estos años se ha producido una restricción de las libertades democráticas, usando el Código Penal para perseguir el derecho de Huelga, imputar y amenazar con penas de cárcel y multas a los sindicalistas que defendían el diálogo y la negociación.

La desigualdad no es un fenómeno que haya aparecido con la crisis, viene de  lejos. La crisis y las políticas neoliberales la han incrementado y acentuado.

Corregir la desigualdad es una tarea ineludible e inaplazable. Si el Diálogo Social no da frutos favorables en pos de reducir la desigualdad, y de fortalecer la Negociación Colectiva, el Gobierno debería anular los elementos nocivos de las reformas laborales.

Es necesario volver al equilibrio de las partes en la Negociación Colectiva, así como recuperar la calidad de la democracia y derogar la llamada Ley Mordaza.