EFECTOS POLÍTICOS Y SOCIALES DE LA CRISPACIÓN

En la calle cunde la preocupación por el clima de crispación que se está alentando en España. El lenguaje de algunos líderes políticos se está endureciendo día a día, y en el Parlamento y en ciertos medios de comunicación social se escuchan palabras y descalificaciones hirientes, pronunciadas sin ton ni son, ni motivos que las justifiquen.

El tono de crispación que están adquiriendo las confrontaciones no tiene nada que ver con las actitudes ni con las realidades que se viven en la calle, en los lugares de trabajo, en los centro de estudio, etc. Es como si asistiéramos a dos mundos distintos, a dos realidades que tienen poco que ver entre sí. Lo que hace que la dureza de ciertos debates políticos resulte más extemporánea e inapropiada.

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