¿DÓNDE UBICAR A UNA IZQUIERDA GANADORA?

Empieza el año de forma turbulenta para la izquierda española. Desde hace mucho tiempo, desde el inicio de la crisis, la izquierda europea no ha sabido dar una respuesta contundente a lo que nos está ocurriendo. Resulta difícil, porque fallan muchos elementos, entre ellos, una única voz internacional en la que las izquierdas europeas se sientan reconocidas.

Cada vez esto está más lejos de que sea posible. Sobre todo, cuando vemos lo que ocurre en España. La fractura que han vivido entre ellos los dos partidos de la izquierda, PSOE y Podemos, que (aunque en autonomías y municipios sí tienen relación política), a nivel nacional, parece que mantienen posiciones irreconciliables. Pero, lo sorprendente, es que ambas formaciones también se han roto internamente.

La ruptura del PSOE no tiene fácil arreglo, porque todo parece encaminado a un choque de trenes o a una solución parcheada. Por otra parte, Podemos tiene dos mitades, con dos formas de entender cómo seguir caminando a partir de ahora.

Lo que al PSOE le ocurre es esquizofrénico, pues su ruptura se debe a la decisión de dejar que gobierne el PP. En cambio, lo que le ocurre a Podemos es más comprensible, ya que entra dentro del proceso de madurez y de formar una organización. El PSOE está cada vez más anquilosado y Podemos cada vez más parece un partido de la vieja usanza.

Mientras ambos estén fracturados internamente será imposible que tengan posibilidades de ganar, y, si ambas formaciones no mantienen un diálogo entre ellas (algo que en estos momentos ni se contempla pues cada vez las espadas están más altas) tampoco podrán ser una alternativa real al PP.

En estos momentos, no hay mimbres para conformar una mayoría absoluta por parte de un solo partido de izquierdas que pueda gobernar sin socios. Y si no es así, mala política está haciendo la izquierda española que en vez de construir puentes (internos y externos) está minando el camino de los acuerdos.

Pero ¿dónde está la mayoría de la izquierda?

Porque la realidad es que existe un gran número de votantes, de simpatizantes, de ciudadanos progresistas que no comparten ni las tesis oficiales del PSOE ni las oficiales de Podemos. Por eso mismo, se producen fugas, unos intentando que el PSOE deje de ser tan inmovilista y otros procurando que Podemos deje las trincheras.