DISRUPCIÓN TECNOLÓGICA Y SUS EFECTOS. 4. Territorios y ciudades inteligentes.

Introducción

En los tres artículos anteriores hacíamos referencia a cómo la Revolución Científico-Tecnológica (RCT en lo sucesivo) estaba transformando la sociedad y las capacidades para su control, gracias a la expansión de la inteligencia artificial (IA) y sus aplicaciones, a la extensión generalizada del uso de internet y de unos smartphones con capacidades crecientes de captación, tratamiento y trasmisión de información, a la disrupción tecnológica en el campo de los algoritmos aplicados a los “Big Data”, a la progresiva utilización de la “Machine Learning” en distintos campos profesionales y sociales, o al uso de la información recopilada por sensores conectados a internet (M2M). Señalábamos cómo el perfeccionamiento continuado de los algoritmos utilizados, el “Machine Learning”, el tránsito empresarial masivo a la robotización y la progresiva incorporación de la IA a los negocios, o el creciente poder de las multinacionales informáticas para el marketing y control social, entre otros aspectos, estaba teniendo importantes consecuencias socioeconómicas -destacando su incidencia en temas como el control social- con claras derivaciones territoriales y ambientales, aspecto este último que será objeto de reflexión ampliada en el próximo y último artículo de esta serie.

Concluíamos en los artículos anteriores que algunas de las principales consecuencias territoriales de una Inteligencia Artificial (IA), considerada como aplicación de sistemas computacionales en máquinas u ordenadores que permiten replicar tareas diversas hasta ahora efectuadas por humanos, estaban viniendo asociadas a las modificaciones en el trabajo, con la sustitución de los empleos que quedaban obsoletos por nuevos tipos de trabajo, produciéndose en la actualidad, por ahora, una reducción global en la oferta de trabajo.

Aportaciones optimistas como las realizadas en la obra The Second Machine Age. Work, Progress, and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies, de E. Brynjolfsson & A. McAfee, del año 2014, aunque en algunos aspectos ya se han quedado anticuadas, o en la más actual de McKinsey A Future that Works: Automation, Employement and Productivity, de 2017 (MGI-A-future-that-works-Executive-summary.pdf), nos muestran las ventajas de esta RCT para el bienestar personal –disposición de “artilugios” tecnológicos personales, acceso a infraestructuras y servicios inteligentes, acceso ilimitado a información, etc.- pero también su coste previsible en términos de empleo y salarios, ya contrastable por los primeros cuando escribieron su libro: menos personas trabajando y salarios cayendo aunque aumentan la productividad y las ganancias empresariales, al menos en EEUU. Efectivamente, los empleos asociados a la puesta en marcha de los nuevos desarrollos asociados a esta RCT estaban implicando tanto un aumento de productividad del empleo privado (excluyendo servicios públicos) en sus ámbitos específicos, cuya traslación al conjunto de la economía depende del peso de estos sectores en la mismas, como una disminución de ese mismo empleo privado, tal y como se muestra en la Figura siguiente referente a la evolución seguida en EEUU para el período 2000-2012:

A un nivel global esta evolución se produce de manera desigual en el territorio. De hecho –y aunque se cuestiona la representatividad actual del PIB para incorporar los efectos de muchas de las aportaciones de la RCT- lo cierto es que el crecimiento de la productividad media ha pasado de valores por encima del 2% anual en la década de los setenta del siglo pasado, primero a valores del orden del 1% y, en la actualidad, a valores del orden de la mitad de esta cifra. Y el incremento del desempleo y de la precariedad en el mismo, aunque también asociado a la crisis financiero-especulativa iniciada en 2008, lo cierto es que tiene componentes estructurales sostenidos que se están manteniendo en la recuperación macroeconómica, reforzándose sólo los empleos en las sedes centrales (generalmente de alta productividad) y en los servicios directos a la población, aunque estos con peores condiciones en la empleabilidad por el uso creciente de la figura de “autónomos” que ocupan de forma precaria trabajos que deberían tener la consideración de fijos; y reduciéndose los empleos en todos aquellos campos en los que la RCT va teniendo, de forma creciente, un efecto sustitución de mano de obra por tecnología más incisivo.

Hoy por hoy, el marco secuencial de la RCT en los campos con mayor incidencia socioeconómica, ambiental y territorial, puede resumirse en el Cuadro siguiente:

TECNOLOGÍAS DESARROLLADAS Y APLICADAS

TECNOLOGÍAS

EN DESARROLLO

PERSPECTIVAS TECNOLÓGICAS A MEDIO PLAZO.

Internet generalizado en móviles y ordenadores.Internet de las cosas (IdC)Robotización e inteligencia artificial (machine learning) industrial avanzada.
Desarrollo de la tecnología en la nube.Industria 4.0Movilidad autónoma sostenible
Big data, sensores y trasmisión máquina a máquina M2M.Producción/impresión en 3DProducción/impresión en 4D
Machine learning.Vehículos eléctricos autónomosImplantación generalizada de la machine learning en servicios
Plataformas P2P para compartir información, programas, etc.Nuevas tecnologías computacionales y Nueva generación de machine learning aplicadaNuevos materiales aplicados
Crowdsourcing.Nanotecnología y Nuevos materialesAplicación biotecnología y genética a la salud.
Economía colaborativa.Biotecnología y genómica avanzadaEnergía inteligente distribuida y sostenible
Control/incentivación del consumidor.Producción, almacenamiento y transmisión energética.Planificación, programación y diseño de proyectos autónomos e inteligentes.
Control social.Desarrollos criptográficos para seguridad de transacciones.Planificación territorial y urbana inteligente. Smart cities and spaces.
Robotización industrial.GeoingenieríaDesarrollos de nuevas “monedas” como el “bitcoin”
Eficiencia energética y tecnologías verdes de optimización del uso de recursos.Neurotecnologías.Nuevas aplicaciones derivadas del desarrollo de las Tecnologías espaciales.
Realidad Virtual y Aumentada. Reconocimiento facial e interpretación del lenguaje.Desarrollo holográfico, seguimiento y control personal. Traducción automática.

Es importante destacar cómo el desarrollo simultáneo y exponencial en varias de las aplicaciones anteriores y sus procesos coadyuvantes, pueden llevar a una peligrosa explosión de sus efectos disruptivos sobre la sociedad en los próximos años, con, por una parte, unos elevadísimos potenciales positivos para la mejora del bienestar humano. Pero también con unos elevadísimos costes potenciales, si la evolución de las consecuencias de esta dinámica imparable se deja al albur de la iniciativa y del beneficio privado –o de poderes autoritarios- y no se articula una actuación pública por parte de los Estados que permita la recuperación social de los beneficios y la distribución y control de las cargas que esta disrupción tecnológica implica. O que regule y potencie el papel de las innovaciones abiertas –colaborativas y de libre acceso y uso (Creative Commons)- frente al de la empresa privada y el uso patentado.

Territorios y ciudades inteligentes

En el marco anterior, es conveniente una reflexión de la influencia potencial de la disrupción tecnológica –ya comentada desde el punto de vista del empleo y de la productividad- sobre los principales retos y condicionantes actuales que inciden sobre los territorios y ciudades españolas. Retos que cabría asociar con los objetivos de la Unión Europea de buscar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, en línea con la Estrategia Europa 2020, y que se concretarían en promover territorios y ciudades sostenibles (mejorando su dimensión física y medioambiental), inteligentes (mejorando su dimensión económica y la competitividad), e integradores (mejorando su dimensión social). Lo que a su vez implica mejorar el acceso, el uso y la calidad de las tecnologías de la información y de la comunicación, favorecer el paso a una economía de bajo nivel de emisión de carbono, conservar y proteger el medio ambiente, promover la eficiencia en el uso de los recursos, promover la inclusión social, y luchar contra la pobreza y cualquier forma de discriminación social. Aspectos que cabe asociar a cuatro grandes retos que podemos considerar fundamentales:

  1. Los retos derivados de la fragilidad de la actual situación de crecimiento macroeconómico y creciente desigualdad social, junto a la insuficiencia, escasa fiabilidad y fragilidad de los optimistas Escenarios oficiales de crecimiento económico. Es preciso considerar cómo la RCT puede ayudar a mejorar la productividad y el empleo, favoreciendo la atracción de la localización e inversión productiva y del turismo.
  2. Los retos para satisfacer de forma eficiente las necesidades y el bienestar de los ciudadanos, optimizando los recursos disponibles, para que se disponga de espacios de esparcimiento, haya equipamientos sociales suficientes, reinventando el uso y servicios de equipamientos e infraestructuras existentes que se van quedando obsoletas o son insuficientes o inadecuadas para lo que fueron concebidas.
  3. Los retos de los escenarios energéticos, de los niveles de consumo y de sus efectos sobre las emisiones de CO2 y la contaminación.
  4. Los retos asociados al calentamiento global y cambio climático derivado y a la adaptación a sus graves efectos locales y globales.

Para atender a estos retos desde el concepto de territorios o ciudades inteligentes (Smart City) se consideran normalmente los siguientes ámbitos principales de aplicación de la RCT a la transformación de nuestras ciudades y territorios.

Infraestructuras productivas inteligentes: Desarrolladas específicamente por el sector privado tienen una aplicación e incidencia creciente en el campo de la agricultura (sistemas inteligentes de control de invernaderos, de regadíos, etc.) de la ganadería (granjas robotizadas inteligentes), de la silvicultura (uso de drones para el control de plagas o incendios, o para el seguimiento de especies asociadas a la caza mayor, etc.), de la industria (industria 4.0) o del sector servicios (comercio electrónico, MOOC en la enseñanza, sistemas inteligentes de atención sanitaria al paciente, etc.). Como se ha señalado sus efectos son positivos para la productividad, beneficios y empleos cualificados de las empresas que ponen en marcha estas actividades, aunque su efecto global es el de la disminución del empleo total (al menos a corto-medio plazo) y la precarización y disminución salarial sobre el mismo.

Edificios inteligentes: que se optimicen desde el punto de vista de la eficiencia energética y del uso de recursos, aprovechando, según su ubicación y orientación y la climatología del lugar donde se construyen, los recursos necesarios para su climatización, mantenimiento, suministros (energía, agua fría y caliente sanitaria, etc.) y residuos. Autogestionan de forma eficiente e inteligente con procedimientos de machine learning, los parámetros de confort, optimizando el uso de recursos. La tendencia es hacia una mayor utilización de las energías renovables generadas por el propio edificio para la satisfacción de sus necesidades específicas. En la medida en que el edificio cumpla realmente con su capacidad inteligente de adaptación, los costes de mantenimiento y la eficacia en su uso establecen ventajas comparativas para sus usuarios, no sólo en cuanto a su bienestar, sino también en su relación confort/coste. Aspecto fundamental en un país como España donde la eficiencia energética edificatoria actual es muy reducida, y seguirá siéndolo en el 2030 si no se acometen grandes actuaciones de rehabilitación energética, ya que incluso si suponemos –con mucho optimismo- que las del orden de 200.000 viviendas que previsiblemente se construirán anualmente hasta el 2030 fueran energéticamente óptimas, sólo del orden del 10% del parque de viviendas totales en ese año serán viviendas energéticamente eficientes.

Redes inteligentes: Las fundamentales son las asociadas a comunicaciones por fibra óptica o inalámbricas (5G) y las energéticas (gas y electricidad). Un ejemplo paradigmático de red inteligente es el del funcionamiento de la red eléctrica desarrollado por Red Eléctrica Española en la actualidad para el ajuste instantáneo entre oferta y demanda eléctrica. Los desarrollos futuros exigibles por los imperativos procesos de avance hacia la sostenibilidad están llevando a un papel creciente de la energía distribuida local inteligente, con soporte en energías renovables, e integradora (desde el aprovechamiento de fuentes centrales hidroeléctricas, eólicas offshore, etc., hasta su integración con las baterías de los coches eléctricos). Su desarrollo óptimo implica potenciales fuertes beneficios en la relación productividad/coste de los ámbitos correspondientes.

Gestión inteligente de los servicios públicos: El desarrollo de las redes de sensores y de las conexiones M2M, junto a los Big Data y el Data Mining, permiten tanto optimizar los servicios urbanos (alumbrado público, riego de jardines, recogidas de basuras,…) como poner a disposición del ciudadano todos los datos útiles para optimizar la satisfacción de sus necesidades de movilidad, de acceso a servicios públicos de todo tipo (educativos, culturales, sociales, sanitarios,…), de información meteorológica, etc. En la medida en que se cumpla realmente con esta gestión inteligente, los costes y la eficacia de los servicios establecen ventajas comparativas para las ciudades y los ciudadanos, no sólo en cuanto a su bienestar, sino también en su relación bienestar/coste del acceso a los servicios. Por otro lado, hay que tener en cuenta que servicios como los culturales o los asociados a los espacios libres no pueden considerarse sólo como urbanos, dado que todos los elementos del territorio están relacionados a través de flujos funcionales y ecológicos, que implican una consideración de las denominadas, de manera genérica, infraestructuras verdes, concebidas estas como red integradora del patrimonio cultural y natural, en cuanto que componentes de los paisajes culturales identificadores de un territorio.

Gestión inteligente del sistema de transporte: Permite optimizar los servicios públicos de transporte, la logística, distribución y transporte de mercancías urbanas de fuertes efectos externos sobre la ciudad, y la accesibilidad proporcionada al ciudadano, poniendo a su disposición toda la información requerida para realizar la elección de sus movimientos origen-destino de la manera más eficiente (tiempo y costes de desplazamiento, incluidos los externos: contaminación, ruido, riesgo de accidentes, o emisiones de CO2 generadas). En la medida en que se optimizan costes y el bienestar y capacidad de elección de los ciudadanos, implican ventajas comparativas potenciales para las ciudades correspondientes.

Gestión inteligente del ciclo del agua: Tanto desde la perspectiva de la optimización de la captación de recursos y el tratamiento de los mismos, como desde la perspectiva de la gestión de la demanda, depuración y reutilización de aguas residuales, o de la prevención y control de las sequías o inundaciones, optimizando la resiliencia territorial y urbana antes estos riesgos.

Gobernanza inteligente: La adecuada articulación pública y democrática de las redes sociales permiten lograr una participación ciudadana real y efectiva, coordinando y articulando las aportaciones cualificadas de los técnicos, la representatividad y preeminencia de los objetivos de los políticos, y la percepción de su realidad de las asociaciones de vecinos, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos.

Los elementos anteriores deberían formar parte de lo que podríamos denominar una planificación territorial y urbana inteligente asociada a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible contemplados por la Agenda Urbana 2030, si bien hay que señalar que en aquellos casos, cada vez más numerosos, en que se han aplicado criterios o actuaciones ligadas al avance hacia ciudades o territorios inteligentes, los resultados, por ahora, son modestos, tanto en cuanto a la creación de ventajas comparativas para las ciudades o territorios respectivos, como en cuanto a la mejora de la relación productividad-eficiencia/costes de inversión y mantenimiento. Lo que diferencia claramente los significativos y crecientes efectos asociados a la RCT aplicada al sector privado de los correspondientes a la actuación pública territorial.