DÍA MUNDIAL DEL RETRETE

Alguna persona habrá esbozado una sonrisa al leer el título de este artículo. Pero aunque en estas latitudes del mundo pueda parecer gracioso, una broma para la mayoría de la gente o algo sorprendente, el hecho es que el pasado sábado 19 de noviembre, a parte del derbi entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, se celebró el día Mundial del Retrete. Una fecha, el 19 de noviembre, elegida por Naciones Unidas para visibilizar una de las prioridades del desarrollo mundial: el acceso a saneamiento. Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Concretamente, el objetivo seis que tiene la meta de lograr, para 2030, el acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones vulnerables.

Debo admitir que desconocía la celebración de este día, aunque creo que ya no lo olvidaré. El lema y el tema de este año,“Aseos y empleo”, pretendía centrarse en explicar cómo el saneamiento, o su ausencia, puede afectar a los medios de subsistencia. Cómo los retretes salvan vidas, aumentan la productividad, crean empleo y las economías crecen. Y para los incrédulos, qué mejor que las cifras y datos aportados por la ONU:

Estamos hablando de tomar medidas para garantizar el acceso a un váter a las 2.400 millones de personas que no lo tienen.

Estamos hablando que una de cada diez personas no tiene más opción que defecar al aire libre, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estamos hablando que la diarrea ocasionada por las malas condiciones de saneamiento y el agua insalubre mata a 315.000 niños cada año.

Estamos hablando que la transmisión de enfermedades en el lugar de trabajo, principalmente debido a las malas condiciones de saneamiento e higiene, causa el 17 por ciento de todas las muertes relacionadas con el trabajo. (OIT).

Estamos hablando que se calcula que la pérdida de productividad debida a enfermedades ocasionadas por la falta de saneamiento y las malas prácticas de higiene cuesta a muchos países hasta el cinco por ciento de su PIB (Hutton, 2012).

Estamos hablando que cada año se pierden aproximadamente 260.000 millones de dólares en todo el mundo a causa de las repercusiones de un saneamiento inadecuado y del agua insalubre en muchos aspectos de la economía, pero especialmente en la atención de la salud (Hutton, 2012).

Estamos hablando que, según el Banco Mundial, en la India, el tiempo dedicado a buscar un váter o un lugar al aire libre donde hacer las necesidades fisiológicas conlleva una pérdida de productividad que le cuesta a la economía más de 10.000 millones de dólares anuales, equivalentes al 20 por ciento del PIB.

La magnitud del problema, que evidencian estos datos, no es percibida por la inmensa mayoría de la población de los países más desarrollados del mundo ni por la mayoría de unas empresas que en el mejor de los casos se están comprometiendo con los ODS sin profundizar en todas sus metas. Por este motivo, es importante la difusión y la información sobre esta realidad que sufre, porque se sufre, más de un tercio de la población mundial. Es importante conocer las metas que se pretenden conseguir y evaluar los resultados, porque hablamos de derechos, pero hablamos también de mejoras económicas que a su vez generarán más bienestar.

Bienestar que Naciones Unidas concreta cuando afirma que la inversión en aseos de calidad en los lugares de trabajo y en las escuelas, para que las mujeres y niñas tengan instalaciones limpias e independientes que les permitan mantener su dignidad y vivir la menstruación y el embarazo de manera segura, puede impulsar lo que se denomina el “efecto niña” (girl effect): potenciar al máximo la participación de la mitad de la población en la sociedad.

Bienestar que creará empleo, porque para lograr el acceso universal al agua y al saneamiento en 15 países, se necesitarían más de 750.000 profesionales adicionales capacitados en los sectores del agua y el saneamiento, según la estimación que realizó en 2014 la International Water Association.

Desde nuestras costumbres cotidianas, nos pueden parecer cuestiones lejanas. Pero no lo son, cuando vemos que los habitantes del poblado chabolista del Gallinero en Madrid se concentran frente al Ayuntamiento de Madrid para denunciar el incumplimiento de las promesas del Gobierno municipal. Entre ellas, colocar letrinas, porque en ese lugar de Madrid, a escasos kilómetros de la Puerta del Sol o Cibeles, los niños y adultos defecan al aire libre.

Ban Ki-Moon, dijo, con ocasión de este día, que el derecho al agua y el saneamiento es positivo para las personas, las empresas y la economía. Junto a estas palabras, es importante recordar lo que escribió Randy Pausch: hay que poner sobre la mesa los problemas que nadie menciona. Y hoy, aunque choque, el problema se llama falta de retretes. Sí, retretes, que como el diccionario de la lengua española define, es el aposento dotado de las instalaciones necesarias para orinar y evacuar el vientre.