DESPUÉS DE ELECCIONES, ¿DE QUÉ HABLAREMOS?

noguera

No hace falta que le demos más vueltas a quién ganará, qué pasará, qué pactos habrá, porque eso no lo sabremos hasta el día 27 o bastante después.

Pero podemos centrarnos en algunas cosas básicas que este país necesita para cambiar su rumbo y de las que apenas se habla. En mi opinión, hay cinco temas fundamentales:

  • ¿Hacia dónde se dirigen los mínimos de un Estado de Justicia que permita a todos los ciudadanos disponer de las herramientas mínimas para vivir dignamente?
  • ¿Cuál será el papel de la Ciencia en un mundo que avanza vertiginosamente y en el que España se puede quedar atrás? ¿Qué haremos para recuperar capital humano, joven y altamente cualificado; y para invertir en condiciones profesionales que atraigan el “talento”? No sólo podemos seguir siendo un país de turismo y de urbanismo, sino que el futuro de nuestras vidas (social, cultural y económicamente) está en la Ciencia.
  • ¿Qué papel tendrá la Cultura? Es un sector con tres cualidades importantes: que abre un amplio abanico de trabajo a profesionales flexibles y cualificados, que en otros países europeos supone una parte importante del PIB; significa una alternativa, en todos los frentes, para la profundización democrática y participativa, no solamente “consumimos” cultura, sino también somos “hacedores” culturales, lo que nos une socialmente; y, en tercer lugar, la cultura es una exportadora de valores sociales imprescindibles para construir sociedades más sólidas, justas, y tolerantes.
  • ¿Qué hacemos con nuestro medio ambiente? ¿con las energías renovables? ¿con la desertización de determinadas zonas, como el Mediterráneo, debido al cambio climático, a los incendios, a la depredación de zonas rurales? La advertencia de la cumbre de París sobre el cambio climático no es una tontería ni un futurible, ¡ya está aquí! Y probablemente España sea uno de los países más afectados en su climatología, en la escasez de agua en determinadas zonas, en los cambios bruscos de temperatura, en el cambio de paisaje agrícola y ganadero.
  • Y hay un tema que sigue tratándose de forma sectorial, secundario, subordinado: la mujer. Seguimos analizando la discriminación y la desigualdad que sufre la mujer, en el ámbito económico o social, respecto al tema de la violencia, a la feminización de la pobreza, sin haber asumido aún que somos la mitad de la población. Aún no tenemos la consideración de ciudadanas de primera porque nuestros problemas son todavía sectoriales, se analizan como parte de la discriminación del sistema.

Se dijo que el siglo XXI sería el siglo de la mujer, pero aún queda mucho para ello. Tampoco pretendemos que sea un “siglo descompensado” como han sido los XX anteriores; sólo pretendemos que se tenga claro un concepto de Igualdad Radical, donde hombres y mujeres son exactamente iguales ante la ley y ante la sociedad. Pero aún quedan muchas trabas que remover. Algún partido lo tiene claro y aprendido, pero cuando algún otro duda, me preocupa que demos pasos hacia atrás.