DEROGAMOS LA REFORMA LABORAL

El Congreso de los Diputados ha aprobado por amplia mayoría una iniciativa destinada a derogar la reforma laboral del PP. Hay quienes sostienen que se trata tan solo de “un gesto simbólico”. No es así, ni por la condición de la institución actuante ni por el contenido de la acción.

El Congreso de los Diputados constituye la representación de la soberanía popular, y su posicionamiento contra la reforma laboral abre la puerta a cambios trascendentes para la calidad de los empleos y la dignificación de los salarios en nuestro país.

Tras la votación del Pleno del Congreso se inicia una secuencia de modificaciones legales de gran relevancia. La primera se refiere a la homologación de salarios y condiciones laborales entre los trabajadores subcontratados a través de empresas de servicios, y los trabajadores contratados directamente en las empresas matrices. Con esta medida combatimos la médula espinal de la explotación laboral en España.

La iniciativa aprobada en el Congreso a propuesta del PSOE llama a derogar el conjunto de normas que el PP ha impuesto unilateralmente durante los cinco últimos años, y que han ocasionado el recorte de derechos y el empobrecimiento de la mayoría de los trabajadores españoles.

Se plantea sustituir tales normas por un nuevo Estatuto de los Trabajadores, acordado tanto en el ámbito social como en el ámbito político, que recupere derechos, calidad, estabilidad y salarios dignos para el empleo en nuestro país.

El objetivo consiste en pasar de un mercado de trabajo precario e injusto a otro más estable y más justo.Pasar de una economía débil y frágil a una economía más sólida y competitiva. Porque las economías más sólidas y competitivas no son las que tiran los salarios y precarizan los empleos, sino las que apuestan por la innovación, la digitalización, la formación, la modernización. Y las que cuidan a sus trabajadores como un activo fundamental para aportar valor a sus productos y servicios.

No es cierto que la reforma laboral del PP haya fracasado, como dicen algunos. La reforma laboral del PP ha fracasado para quienes queremos buenos empleos para los trabajadores españoles. Para quienes nunca aceptaremos un contrato de tres días o tres horas como un empleo justo y aceptable. Para quienes nunca consideraremos los dos euros con cincuenta por habitación hecha como un salario justo y aceptable.

Pero la reforma del PP ha tenido éxito para los que piensan distinto. Para los que defienden un modelo de competitividad basado en los contratos basura, en la devaluación salarial y en el recorte de los derechos de los trabajadores. Para estos, la reforma laboral ha sido un éxito.

Los autores y los beneficiarios de la reforma laboral del PP aprovecharon la crisis para dar la vuelta como un calcetín a nuestro mercado de trabajo. Y así pasamos de un mercado laboral regulado a la desregulación y la ley del más fuerte, que siempre es la ley del empresario.

Del equilibrio en las relaciones de poder dentro de la empresa, a todo el poder para el patrón.De la negociación colectiva y garantista de las condiciones de trabajo a la negociación precaria empresa a empresa, trabajador a trabajador.

Del reparto más o menos equilibrado de las rentas generadas al abuso de los beneficios empresariales sobre las rentas del trabajo.De los buenos empleos a los empleos basura, de los salarios dignos a los salarios indignos, del trabajo como garantía de integración social y vida digna al trabajo que ya no protege de la pobreza y la marginalidad social.

El PP celebra el balance de la reforma laboral. La mayoría de los trabajadores, sin embargo, sufren y lamentan el balance de la reforma laboral.Bastan cuatro datos para explicar el por qué.

Hoy tenemos 380 mil parados más de larga duración que hace cinco años. Tenemos 350 mil empleos menos indefinidos a tiempo completo que en 2011. Hoy podemos contar hasta seis millones de trabajadores con salarios por debajo de los 650 euros.Hoy tenemos un millón de parados menos con cobertura pública que hace cinco años.

Este es el balance de la reforma laboral del PP para la mayoría de los trabajadores españoles: más paro de larga duración, más precariedad  laboral y más pobreza laboral.

De hecho, la mejor manera de evitar los horarios irracionales en el trabajo pasa precisamente por derogar la reforma laboral. Porque la reforma laboral se estableció precisamente para facilitar que los empresarios fijaran unilateralmente las jornadas laborales que quisieran, con el salario que quisieran.

Cuando hablamos de derogar la reforma laboral no pretendemos dejar en blanco de un plumazo todo el derecho del trabajo en España. Se trata de identificar y cambiar aquellos aspectos que han empobrecido a los trabajadores españoles. Los aspectos más dañinos serían los siguientes, entre otros:

El debilitamiento de la negociación colectiva a favor del poder unilateral del patrón para fijar salarios y jornadas.

La prevalencia de los convenios de empresa sobre los convenios de sector, siempre más garantistas de los derechos de los trabajadores.

La descausalización de contratos y de despidos, los falsos contratos temporales, los falsos contratos a tiempo parcial, los falsos autónomos, los falsos becarios, que facilitan la explotación laboral.

La discriminación de los trabajadores subcontratados frente a los contratados directamente.

La eliminación del subsidio para parados mayores de 52 años y el recorte de la cobertura al desempleo.

Esto es lo que hay que derogar. Y hay que cambiarlo por un nuevo Estatuto de los Trabajadores con los siguientes contenidos, al menos también:

El reforzamiento de la negociación colectiva a la hora de establecer salarios y condiciones de trabajo.

Una simplificación de la planta de contratos, a fin de asegurar que los contratos temporales son para empleos temporales y los contratos a tiempo parcial son para empleos a tiempo parcial. Sin fraudes, sin explotación.

La elevación progresiva de los salarios mínimos, hasta el 60% del salario medio que nos mandata la Carta Social Europea.

La consecución de la igualdad real entre mujeres y hombres en derechos.

La conversión, por fin, de las políticas activas de empleo en una herramienta eficaz para ayudar a los jóvenes y a los parados de larga duración a encontrar un trabajo digno.

La recuperación del subsidio para parados mayores de 52 años, y la elevación de la cobertura al desempleo, al menos del 54% actual al 70% en que la dejamos en 2011.

Esto y más. Lo que se acuerde en el marco del diálogo social y político.

Si la X Legislatura fue la Legislatura de la reforma laboral para la precarización de los empleos, la nueva Legislatura ha de ser la Legislatura del nuevo Estatuto de los Trabajadores para los buenos empleos y los salarios dignos. Este es el objetivo.