DEMOCRACIA RADICAL. ¿QUÉ ES LO ESENCIAL DE LA DEMOCRACIA?

No todos los regímenes formalmente democráticos lo son con la misma intensidad. La condición mínima para poder hablar de un régimen democrático es que el sistema permita la participación de los ciudadanos en las decisiones de interés colectivo, bien sea directamente o por delegación, pero siempre con garantías de igualdad de acceso a los mecanismos de toma de decisiones, libertad de expresión y capacidad de participación racional en las deliberaciones colectivas.

Esto significa que la madurez de una democracia se puede medir en un espacio de tres dimensiones (igualdad, libertad y racionalidad). Y la salud de un sistema democrático podría cuantificarse en función de esos parámetros. Al lado de ellos palidece la importancia de otros criterios democráticos, como la regla de las mayorías, según la cual, cuando no hay acuerdo en relación con un asunto de interés colectivo, lo correcto es aceptar el criterio de la mayoría. Frente a lo que puede parecer, la regla de las mayorías es un simple expediente técnico que presenta muchas imperfecciones e insuficiencias. La más conocida es que una coalición de fuerzas políticas de segunda opción puede constituir una mayoría que nadie ha votado como primera opción. Esto está sucediendo en estos momentos en Andalucía y en todo el mundo: Trump ganó en Estados Unidos con una minoría de votos. El referéndum del brexit se ganó en gran Bretaña porque los que lo propusieron pensaban que se iba a perder, los separatistas catalanes tienen mayoría en el Parlamento regional a pesar de ser una coalición minoritaria.  Etc.  En todos estos casos hay una cuestión clara: la democracia no es un asunto de aritmética ni de manipulación electoral. Es una condición de alta significación moral, que requiere un ejercicio continuo de libre participación en una deliberación racional sobre los asuntos de interés colectivo.

Frente a los riesgos de la democracia, la única alternativa que tenemos es simplemente más democracia, es decir radicalización de la democracia, que propongo que definamos en estos términos:

  • Libertad de expresión política garantizada. Nadie puede limitar el derecho de los demás a plantear sus propuestas y opciones para la acción colectiva.
  • Condiciones de igualdad (material, no solo formal) de oportunidades en el acceso a los cauces de participación política. Cualquier ciudadano puede participar en las deliberaciones y decisiones colectivas sin que este derecho se vea afectado por la existencia de eventuales desigualdades de origen biológico, económico, social o cultural.
  • Condición de transparencia y publicidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a acceder, procesar y revisar de forma racional la información relevante para las decisiones colectivas.

La definición de una democracia radical podría cerrarse con una última condición que engloba a las otras tres y que podemos calificar como la línea roja de la democracia radical. Reza así:

  • Si una decisión colectiva pone en grave riesgo la vigencia de cualquiera de los tres principios de la democracia radical, los ciudadanos tienen derecho a desobedecer y la obligación de resistir, pacíficamente, frente a la imposición.