DEL BIPARTIDISMO A LOS BLOQUES

Hace algún tiempo llegué a pensar que los “viejos” partidos podrían ser superados por partidos nuevos que aportaran novedad, frescura y regeneración orgánica que los vinculara de nuevo con la ciudadanía. Reconozco mi equivocación.

El PSOE ha demostrado ser un partido fuerte, capaz de sufrir graves convulsiones y crisis, pero con una estructura tan vertebrada, con una militancia tan concienciada y con una historia tan sólida que lo apuntalan en momentos críticos para poder regenerarse desde su propio interior. Ha demostrado una pluralidad ideológica que lo mantiene centrado en la izquierda pero que le aporta riqueza. Hoy vuelve a ser el partido indiscutible de la izquierda democrática.

El PP no ha realizado ninguna regeneración interna pese a los gravísimos casos de corrupción que todavía tiene pegados como el chapapote. Se ha limitado únicamente a desprenderse de la gente molesta que se iban sentando en el banquillo, como si no los conociera, con esa frase que se ha hecho famosa a base de repetirla, “ese de quien usted me habla”. Pero no se le ha visto ningún propósito de enmienda ni un arrepentimiento público, simplemente han mirado hacia otro lado. Hoy se encuentra en sus momentos más bajos de popularidad y de voto electoral, pero aún así, sigue representando el liderazgo de la derecha, pues Ciudadanos ha sido incapaz de superarlo.

Ciudadanos, sorprendentemente y sin que muchos comprendamos su acción, se ha situado en el extremo. Aquel partido que pretendía representar el centro-derecha-izquierda, que miraba con cada ojo a un lado del espectro político, hoy más que espectro parece un fantasma de lo que pudo ser y no es. Sinceramente, tengo la impresión de que se ha equivocado radicalmente, y se ha situado de muleta del PP, lo que le dará impulso al PP mientras ellos quedan en la escuadra, y no precisamente del centro político, sino que sus gestos, sus modos, sus declaraciones agrias y polémicas los está arrinconando en un extremo.

Como en el otro extremo se ha situado Unidas Podemos, a quien no se ve dispuesto a realizar ni cambios de liderazgo ni de estructura. No se le ve dispuesto a corregir errores. Sencillamente ha pasado del “purismo” al “pactismo” para estar en cualquier cargo como sea, como una tabla de supervivencia.

Resulta muy difícil realizar proyecciones de futuro, pero todo parece indicar que hemos pasado del bipartidismo a los bloques, y que estos bloques se forman con dos partidos principales y dos secundarios ubicados en los extremos, que no han conseguido “matar al padre”.