DE OPTIMISMOS, EXCESOS Y MENTIRAS

somoza060416

¿Es verdad la mentira repetida? No, evidentemente. A modo de mantra la derecha mediática ha propalado incesantemente una mejor predisposición natural, dirían que casi genética, para la gestión económica por parte del Partido Popular. Y así parece haber quedado en el imaginario colectivo. Sin embargo, el dato del déficit público del último ejercicio del Gobierno de Rajoy vuelve a suponer un suspenso en esta asignatura. Se cayó el mito ¿no?

En 2015, el déficit para el conjunto de las Administraciones Públicas españolas (Estado, Seguridad Social, Comunidades Autónomas y Gobiernos Locales) ha sido del 5,16% del PIB. Esto es casi un punto por encima del objetivo fijado en el Procedimiento de Déficit Excesivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (4,2%). Para que nos hagamos una idea más clara de qué significa esto: la desviación ha sido de alrededor de 10.000 millones de euros.

Según el ínclito Cristóbal Montoro, ministro responsable de los dineros públicos (y aquí no cabe atribuirle el latiguillo “en funciones” pues lo fue con toda propiedad durante más del 97% del ejercicio al que se refieren los datos), esta desviación se debe a lasComunidades Autónomas y a la Seguridad Social, pues la Administración Central habría registrado un déficit dos décimas mejor de su objetivo (-2,7% frente a -2,9%) y las Corporaciones Locales un ligero superávit (0,44% del PIB), si bien algo inferior al de ejercicios precedentes. De manera torticera, el Gobierno negó durante gran parte del pasado año la posibilidad de desviación, posibilidad que un amplio número de analistas económicos ya habían diagnosticado desde el mismo momento de presentación de los presupuestos, por su disparatado optimismopor el lado de los ingresos.

El problema no es solo la desviación, sino que esta se debe fundamentalmente al aumento de los gastos de carácter estructural. En las CCAA, el Fondo de Financiación a las Comunidades Autónomas significaba un ahorro de más de 3 mil millones de euros en conjunto. Sin embargo, el gasto no financiero ha aumentado en algo más de 5 mil millones de euros, correspondiendo la mitad de este mayor importe al capítulo de gastos de personal, tanto la devolución de parte de la paga extra eliminada (postergada) en 2012 como por el incremento de empleados públicos. Es decir, esfuerzo de contención ninguno. El año electoral ha podido más.

Por lo que se refiere a la Seguridad Social, esta sufre los efectos de la reforma laboral. Empleos precarios en salario y duración de la jornada, así como bonificaciones a la contratación, han supuesto un crecimiento de las cotizaciones de solo un 1%, cuando los nuevos empleos, en términos netos, crecieron por encima del 3%. Por el lado de los gastos asumidos por esta Administración, las prestaciones por desempleo han caído un año más pero las pensiones contributivas, consecuencia del efecto demográfico y una pensión media más alta, han crecido por encima de los 3 mil millones. Esto es una bomba de efectos retardados que requerirá, y mejor más pronto que tarde, una (nueva) profunda reflexión acerca de su sostenibilidad.

La noticia ¿positiva? es que este nuevo déficit público no ha supuesto un incremento del stock de deuda en términos relativos: 99,0% del PIB en 2015 frente a 99,3% en 2014, ya que el crecimiento del PIB en términos nominales en 2015 ha sido del 3,8%.

Reacción y consecuencias en Bruselas

A lo largo de la pasada campaña electoral ya se asumía por todos los partidos, excepto el Partido Popular que mentía acercade la ya sabida (al menos por ellos) desviación, la necesidad de negociar con Bruselas una prórroga en la senda de corrección del déficit público. Con este nivel, no cabe duda de que la posición negociadora del nuevo Gobierno queda socavada, sobre todo por los sistemáticos incumplimientos de compromisos pasados, no descartándose que España pueda sufrir sanciones por este déficit excesivo (es cierto que es un procedimiento previsto pero hasta ahora nunca ejecutado contra ningún país), además de la petición de que se elabore un nuevo presupuesto que incluya medidas correctoras adicionales. En los próximos días el ministro en funciones De Guindos acudirá al Parlamento para presentar el Programa de Estabilidad 2016-2019 y el Plan Nacional de Reformas que España debe enviar a Bruselas antes de que acabe este mes de abril. Y esta es otra de las consecuencias de la dificultad de formar nuevo Gobierno, pues será uno no confirmado por los ciudadanos quien defina políticas económicas a implantar en los próximos meses y años.