DE 2015 A 2016: LAS DOCE UVAS DEL TRÁNSITO ANUAL EN LA ESCENA INTERNACIONAL

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1- Las elecciones norteamericanas, entre el circo y la dinastía. Las iniciales DC, que identifican al Distrito de Columbia, capital y epicentro político norteamericano, sirven muy bien para encapsular los dos impulsos de la temporada electoral: (D)inastía Clinton y (C)irco Trump. Los sketchs finales del gran payaso trágico pueden ser de traca antes de su reposo en el panteón de las perversiones políticas norteamericanas, junto a la saga Jim Crowe, el Ku Klush Klan, Lindbergh, la John Birch Society, el cazador de brujas rojas McCarthy o el Big Brother Hoover, entre otros. Si Trump sale ‘coronado‘ en Cleveland por el Great Old Party es que los Estados Unidos, definitivamente, estarán perdiendo el alma. Para ser la primera mujer presidenta, sucesora del primer afroamericano presidente, Hillary tendrá entonces que derrotar a un adversario pseudopolítico y a un Frankestein mediático.

2- El declive del Daesh y los sobresaltos terroristas cercanos. El Califato de Bagdadi será el más efímero de la historia. Las derrotas de los últimos meses han privado a ese principado de las tinieblas del 40% de sus conquistas. El repliegue, y posiblemente su derrota militar, culminará el año entrante, si el ejército iraquí reconquistara Fallujah y Mosul, como se proclama en Bagdad. Pero como esto ya lo tienen descontado sus dirigentes y estrategas, es más que probable que volvamos al escenario clásico del desafío islamista: mudanza a escenarios más propicios y más atentados en territorio del enemigo lejano (o sea, nosotros).

3- Siria y las otras pesadillas de la ‘primavera rota‘ árabe. Prepárense para maratones diplomáticas, palabras gruesas y música artillera de fondo. Todos los conflictos imaginables encima de la mesa: el bipolar Washington-Moscú, el pandemónium militar sobre el terreno, el sectario sunní-chií y, último pero más decisivo, el geopolítico irano-saudí. Yemen será trasunto del rompecabezas sirio, pero no por ello menos infernal. De lo que ocurra en Al Sham (Levante) dependerá, tal vez, la suerte de la desquiciada Libia. Es incierto que el acuerdo fraguado pacientemente por Bernardino León (ahora en desgracia) convenza a muchos más que los abajo firmantes ¿Será Libia el cotolengo terminal del Califato?

4- El acuerdo nuclear iraní. El uranio enriquecido al 20%, potencial elemento del Manhattan islámico que nunca existió, ya surca los mares en dirección a Rusia. Es el primer paso de este guadiana diplomático y mediático, aunque de gran río haya quedado reducido a afluente de la actualidad internacional, para beneficio de otros procesos locales como el relevo del sumo sacerdote, los vaivenes de la relación bilateral Washington-Teherán, la reaparición de Irán en el mercado petrolero global y la reapertura del bazar iraní a los inversores extranjeros.

5- Palestina, hacia la resignación y el olvido. La descomposición del desgobierno autónomo, las fracturas en Hamas, provocadas en parte por el abandono de sus amigos externos, y la estratégica derechista israelí de sofocar el conflicto a fuego lento generarán espejismos en forma de mini-intifadas. Salvo que el Daesh demuestre audacia en tierra santa.

6-La guerra interminable de Afganistán. Las sempiternas dudas sobre la capacidad del frágil neo-Estado afgano para sobrevivir, si la mega-protección norteamericana no se prolonga de nuevo, se avivarán en la recta final del mandato Obama. La escisión del movimiento talibán, el espectro de un Daesh externalizado, la aparente reaparición de Al Qaeda (detectada hace meses) y el espejismo del acercamiento indio-pakistaní complicarán esta guerra interminable.

7- Europa: La exasperante lentitud de la recuperación económica y el acecho de las opciones populistas. 2016 no será un año de batallas electorales de gran trascendencia (excepto sorpresas o, ¿quién sabe?, España), pero sí de intensos movimientos dentro y fuera de las trincheras: en Francia y en Alemania, sobre todo. La duda es si la corrosión del vigente sistema político europeo se asemejará al crecimiento de la hierba o a un estertor estruendoso.

8- El referéndum británico sobre la permanencia en la Unión Europea. A falta de excitaciones electorales, el apetito político del año lo saciará la ruleta rusa de Cameron para embridar a euroescépticos propios y rivales, convertir a los euroresignados en europragmáticos y neutralizar a los euroentusiastas (escoceses, sindicatos, laboristas de izquierda y otros).

9- La suerte (incierta) de los refugiados sin refugio. El realojamiento de un millón de personas desesperadas que huyen de la guerra y de todas las formas de persecución y miseria se convencerán, con amargura, de que el paraíso no lo guardan ángelas ficticias, sino más bien demonios orbanitas y limbos burocráticos.

10- Putin, indisputable gran villano internacional. Los propagandistas irredentos de la guerra fría seguirán construyendo su perfil de híbrido némesis híbrido fascisto-comunista. En realidad, su estatura real se asemeja más al malo irrecuperable de las películas serie B. Ucrania, gran sacrificada del interés exterior en 2015, permanecerá seguramente atrapada en 2016 en una guerra de posiciones y acuartelamientos, hasta que los acontecimientos en Oriente Medio favorezcan el fin de las sanciones y un nuevo reseteo de relaciones con el Kremlin.

11- El atasco de la economía china y la pantalla de humo de las ambiciones nacionalistas en los mares cercanos. Los mandarines tecnócratas del capitalismo de Estado se afanarán, parece que vanamente, en enfriar la recalentada locomotora mundial, mientras los propagandistas del aparato industrial-militar seguirán intentando intimidar con sus bravatas patrióticas a sus vecinos no menos nacionalistas El pivot to Asia del gran protector norteamericano seguirá siendo más disuasivo que estimulante.

12El final de la década igualatoria en América Latina. La reducción de la pobreza y el avance de las causas populares han tocado techo. El frenazo chino y el impacto diferido de la crisis mundial anticipan un escenario negativo. Las opciones progresistas seguirán retrocediendo por el efecto combinado del desgaste de la gestión, errores políticos propios, conspiraciones de opereta de las élites conservadoras y presiones de grupos de interés internacional. Las dos damas de la izquierda latinoamericana, Dilma Roussef y Michelle Bachelet soportarán un asalto inclemente. En otro registro, el chavismo se ahogará en su propia decadencia.

… Y PARA TERMINAR, TRES AVISOS A MODO DE SORBITOS DE CAVA

– Argelia, ¿la próxima pesadilla? ¿Asistiremos a otra revuelta del pan como en 1988? ¿O la tensión social se librará en una guerra de clanes dentro del régimen?

– Egipto. La indulgencia con la que Occidente arropa a la dictadura militar podría acabar si el General Al Sisi se saliera de los límites tutelares y se aventurase en arriesgadas ‘joint-ventures‘ con Moscú, emulando los tiempos de Nasser, en nombre de la lucha contra el terrorismo.

– África: el continente sempiternamente olvidado seguirá emitiendo señales de alarma que nadie atenderá con diligencia. Nubarrones singularmente oscuros se ciernen sobre la zona de los Grandes Lagos (Burundi y Rwanda), que pueden hacer recordar los episodios más estremecedores de finales del pasado siglo.