CUANDO CUNDE EL MALESTAR

Hablar del pulso de la calle actualmente es hablar de malestar social. Del malestar que ha estado penetrando en nuestras sociedades durante los últimos años. Primero de una manera sorda, limitada y en cierto modo contenida. Pero que se ha ido haciendo mayor y más explícito a medida que se han ido deteriorando las condiciones de vida y las expectativas de futuro de sectores cada vez más amplios de la sociedad. En especial, para una parte de las clases medias, cuyos ingresos, condiciones laborales y niveles de estatus se están deteriorando y, sobre todo, para las nuevas generaciones, que sufren las consecuencias de una crisis de inserción societaria que conduce a muchos jóvenes a una situación de exclusión social y laboral, y de postergación ciudadana.

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