CONSIDERACIONES, OLVIDOS E IGNORANCIAS Y NADA DE PEDAGOGÍA.

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El PP, mayoría minoritaria, considera que debe patrimonializar la solución política para España. Olvida dos cosas: una mayoría de españoles rechaza la gestión de la crisis que ha realizado; la corrupción, de ser un problema, ha pasado a epidemia en el PP. Ignoran que la esencia del parlamentarismo es consenso, acuerdo y cesión. Arrastran el lastre de estar convencidos genéticamente de que España les pertenece.

El PSOE considera que haber llevado la iniciativa para desbloquear la situación política les coloca en una posición impensable con los resultados obtenidos. Olvida la frustración heredada que se generó en la mayoría social y en los “ciudadanos activos” que venían apoyándole. Se necesita tiempo y convicción para restañarla y recuperarles. Asimismo, pesa el continuo latir de disidencias internas, que de recurrentes han pasado a cansinas. Ignora que para conseguir de nuevo la centralidad política hace falta más que un acuerdo programático. Falta transmitir si no ilusión, por lo menos esperanza.

Podemos considera que es el rey de la montaña por su rápida escalada, líder en la general y demás premios de la carrera. Se sienten más que importantes, imprescindibles. Olvidan que su izquierda no es nueva ni en contenidos, ni en continentes. Son producto de una crisis del sistema provocada por aplicar recetas basadas en la confrontación y el dogmatismo. No recuerdan que el cuñado gracioso es el que todos quieren que abandone la mesa, cuando de lo que se trata es de ayudar para que la casa no se le hunda. Ignoran tanto que la rueda no se inventó ayer, como que aztecas y mayas se apañaron muy bien sin ella. Hoy necesitamos solucionadores y no soflamadores.

Ciudadanos considera que asentando su imagen de responsabilidad alcanzará el reconocimiento de los españoles como fuerza necesaria, creciendo entre desencantados de la bronca política. Olvida que entre los votantes del PP muchos les seguirán votando aunque lluevan chuzos de deyección; se sienten identificados con sus formas de ser y hacer política. Además todos los intentos de centrar la derecha en España han fracasado; en nuestro país no es una ideología es un sentimiento. Ignoran que será la infraestructura económica la que decidirá si están en el piso superior. C’s nació para cortar el empoderamiento arrogante de la derecha española, incluso el compadreo de la derecha política con la económica, incluso los abusivos pagos de gabelas. Ahora bien, no van a perdonarles si llevan al gobierno al PSOE. Esto es una apuesta lejana de los grandes intereses económicos.

IU considera que su tiempo histórico pasó. Olvida lo que fue la izquierda. Lo ignora desde que dejó de ser Partido Comunista, sin saber aprovechar el espacio político.

Los independentistas de derechas e izquierdas siguen en su tren a ninguna parte. No sabiendo que la política se hace con y para y no contra el mundo y la historia.

Desde las elecciones se ha vivido un proceso de desacreditar, más, la política como instrumento de resolución de problemas. Una partida jugada ante los medios de comunicación de diferentes intensidades y un objetivo: desacreditar al otro. Los medios han sido partícipes en esta ceremonia del despropósito, perdiendo la oportunidad de generar opinión pública fundamentada y exigente, se han limitado a ser “hooligans de lo suyo”. Para nada, propiciar el encuentro de soluciones.

Hasta el 2 de mayo los partidos y sus líderes deberían de considerar la necesidad imperiosa de hacer pedagogía política. En otro caso se habrá contribuido gratuitamente a debilitar la política.

Pedagogía es explicar a los ciudadanos, no a los periodistas, lo que se hace y por qué se hace. No sacrificar todo a la frase graciosa, repetitiva y ocurrente. No decir que se quiere negociar cuando se está soltando a la par una patada en la boca. Abandonar los lugares comunes de “lo viejo y lo nuevo”, de la izquierda y la derecha, de la transversalidad, del slogan repetido hasta aburrir, de la descalificación del otro y de sus orígenes, de recordar historias que apenas algunos recuerdan. Hay que venir llorados de casa, recordar que se paga por resolver no por angustiar, no por mandar twittees, o por ocupar todas las tertulias de radio o tele. Es cansino e ineficaz.

Encima de la mesa hay un documento con propuestas, es lo más que se ha conseguido hasta el momento. Cambien, quiten, pongan, expliquen, incluyan, colaboren no compitan, no quieran llegar antes de salir, des-etiqueten (aquí no existen ISO[1] de izquierda o derecha), no confundan el Parlamento con una asamblea universitaria. Empiecen a resolver.

Consideren, no olviden; y menos, ignoren que la dignificación de la política va anexo al cargo. Expliquen lo que están haciendo. Si no lo piensan así, en las urnas nos veremos.

[1]Organización Internacional de Normalización en sus siglas en inglés.