CONFLICTOS URBANOS: DE HÁBITAT III A LA REALIDAD COTIDIANA

Ya tenemos Gobierno. Un Gobierno similar al que durante cuatro años de titularidad -más casi uno en funciones- ha sumido a España en la peor dinámica ambiental y socioeconómica registrada en varios decenios, desde el punto de vista de los intereses generales de la población. Y es triste cómo se ha llegado aquí, favoreciendo entre todos el nuevo nombramiento de un Presidente de Gobierno –Mariano Rajoy- cuya máxima política es la de “desgaste” (“gestionar los tiempos mientras favorece que las oposiciones se desgasten” según sus apologistas) y una posición claramente reaccionaria en materias socioeconómicas y ambientales, promoviendo el beneficio de sus amigos sobre los generales del país, la concentración de la renta en unos pocos –que han utilizado todos los medios a su alcance para evitar alternativas molestas a su Gobierno-, la inseguridad y temporalidad laboral, el más crudo reaccionarismo social, y rigiendo un partido –el Partido Popular- cuya implicación en tramas de corrupción difícilmente le harían legalizable en cualquier país medianamente civilizado.

Mientras, en un mundo que a este Gobierno le debe parecer “paralelo”por su irrelevancia en el mismo, Naciones Unidas y la Unión Europea muestran una preocupación creciente por el hecho, ya comentado en otros artículos, de que para el año 2050 se prevea que la población mundial pueda alcanzar del orden de 9.500 millones de habitantes, con un incremento del orden del 13% sobre la población actual. Que de esos 9.500 millones se espere que dos terceras residan en áreas urbanas crecientemente conflictivas e insalubres para su población. Ciudades metropolitanas que ocupan del orden del 3% de la superficie del planeta y en las que se genera del orden del 80% del PIB mundial, concentrando empleo, servicios, dotaciones y actividad de forma creciente (del orden del 35% de dicho PIB en sólo 100 ciudades del planeta, algunas de las cuales se sitúan en España), pero en las que las condiciones de vida tienden a empeorar para un porcentaje muy significativo de sus ciudadanos.

En el año 2015, con la aprobación de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París sobre Cambio Climático quedaba clara la posición de Naciones Unidas –y supuestamente también el acuerdo de los países que la integran, incluida España- en la defensa de cambios significativos en las pautas de desarrollo de la sociedad actual, como condición imprescindible para evitar situaciones catastróficas para la humanidad a medio-largo plazo. En 2016 el acento se ha venido poniendo a nivel global en la problemática de las ciudades. Así, se ha aprobado la Agenda Urbana Europea y se ha celebrado Habitat III, del 17 al 20 de octubre, reunión de ciudades auspiciada por Naciones Unidas que cada 20 años, desde 1976, viene congregando a todas las ciudades del mundo para encontrar pautas unitarias de buenas políticas para el bienestar de sus ciudadanos.

La Declaración de Quito de este Hábitat III considera 117 numerales:diez de ellos (del 1 al 10) centrados en consideraciones iniciales básicas; tres (del 11 al 13) en la visión compartida del papel de las ciudades; dos fundamentales (14 y 15) el 14 centrado en los Principios sustentados e interrelacionados de la Agenda (erradicar la pobreza y avanzar hacia el bienestar ya recogido en la Agenda 2030, lograr economías urbanas inclusivas y sostenibles, y asegurar la sostenibilidad ambiental también en la línea de la Agenda 2030, ya recogida en esta sección de Políticas de la Tierra) y el 15 en la propuesta de un Nuevo Paradigma Urbano coherente y compatible con los anteriores principiosdel punto 14. Siete numerales adicionales (del 16 al 22) se centran en la llamada a una Acción Común. Del numeral 23 al 80 la Declaración se centra en el Plan de implementación de la Nueva Agenda Urbana que va a permitir avanzar hacia los Principios definidos coordinadamente con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y las 169 metas establecidas en la Agenda 2030, con una primera sección A (numerales 24 a 80) dedicada a los Compromisos de Transformación para lograr un Desarrollo Urbano Sostenible, una sección B (numerales 81 a 160) centrada en cómo lograr una Efectiva Implementación de las medidas necesarias (buen gobierno, planificación urbana, medios para dicha implementación), terminando con los numerales 161 a 175, con los criterios para el Seguimiento/Monitorización y Revisión de la Agenda. En próximos artículos iremos comentando y valorando políticamente los aspectos de esta Declaración en lo que se refiere a sus consecuencias sobre la política urbana española. Pero hoy nos centraremos en aspectos concretos de esta Agenda relacionados con una de las informaciones presentes en los medios de comunicación de estos días. Nos referimos a los niveles de contaminación del aire en España y a sus consecuencias sobre la salud, que anualmente hacen público Ecologistas en Acción.

El señalado informe de Ecologistas en Acción concluye que 10,2 millones de españoles (el 21,8% del total) viven en zonas donde las estaciones que miden la contaminación del aire,en el periodo comprendido entre 2014 y 2016, superaron los límites legales fijados en la normativa española y la europea en lo que se refiere a niveles de ozono troposférico. Con los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el informe eleva a 37,3 millones de españoles (80% del total) los que han respirado en 2016 aire contaminado por ozono.Pese a que muchos de los precursores del ozono se generan en las ciudades, las alertas suelen saltar en las periferias de las grandes urbes y en las zonas rurales.

Volviendo a la dimensión internacional, en estas páginas ya nos hemos referido a los contenidos de la Agenda Urbana Europea, claramente trasladada a la Declaración final de HABITAT III, aunque las prioridades y circunstancias de muchas ciudades del mundo difieren de las específicas para la UE. Como vimos, en esta Agenda Urbana Europea se destacaba, como segundo elemento por orden de importancia el lograr una Calidad del aireen nuestras ciudades que garantice la salud humana, potenciando, como aspectos más claramente interrelacionados con esta finalidad:

  1. Lograr un cambio estructural a largo plazo en los sistemas energéticos hacia las energías renovables, la energía distribuida y la eficiencia energética.
  2. Asegurar cambios en las zonas urbanas (en crecimiento, contracción y regeneración) respetuosos con el medio ambiente y la mejora de la calidad de vida, propiciando, entre otros aspectos, la re-naturalización y enverdecer áreas urbanas.
  3. Lograr una movilidad urbana sostenible y eficiente a través del transporte público, la movilidad suave (caminar, montar en bicicleta, el espacio público) y la accesibilidad (para niños discapacitados, ancianos, jóvenes, etc.) y un transporte eficiente, con buena accesibilidad y conectividad interna y externa.

Aspectos coherentes con la urgente exigencia de medidas urbanas para reducir una contaminación urbana creciente, sobre la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que es responsable, en España, de unas 1.800 muertes prematuras al año. Muertes asociadas a problemas respiratorios y a accidentes cardiovasculares, sobre los que la presencia elevada de ozono troposférico, de partículas ultrafinas y de óxidos de nitrógeno, azufre y del resto de componentes de esta contaminación del aire, tienen una influencia cierta.

Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades de España se enfrentan reiteradamente a situaciones de superación de los niveles de contaminación atmosférica aceptables para la salud de los ciudadanos. Y su reiteración y agravamiento en el tiempo deja claro que no estamos ante un problema coyuntural, sino estructural, cuya gravedad va a ser creciente como consecuencia del previsible e inevitable calentamiento global.

El pasado 4 de noviembre entraba en vigor el Acuerdo de la COP21 de París contra el Cambio Climático, pero existe la evidencia científica de que los recortes de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) comprometidas, que se no empezarán a aplicar hasta después de 2020, no sólo no son suficientes para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC en 2100, sino que esa cifra, según algunos expertos, podría llegar a alcanzarse ya para ese cercano 2020. Y no es suficiente señalar que los recortes asumidos de emisiones en París deben incrementarse en más de un 25%., sino que hay que aceptar la realidad de que el calentamiento va a ser muy superior al deseable y que los Gobiernos locales, regionales y nacionales deberán adoptar medidas de adaptación a este mayor calentamiento, entre las que son destacables las necesarias medidas de lucha contra la contaminación urbana para proteger la salud de los ciudadanos.

Señalábamos que la Agenda 2030 de la ONU llevaba como subtítulo “Transformar el mundo” indicando la necesidad de concienciar a toda la población y agentes sociales de la urgencia de cambiar nuestras pautas de producción, consumo y de relación entre los humanos.

Y la contaminación urbana es precisamente uno de los ámbitos donde esa necesidad de concienciar a esos agentes sociales y ciudadanos es urgente para posibilitar que se adopten medidas dirigidas a:

  • Evolucionar hacia la energía renovable distribuida, combatiendo el inaceptable posicionamiento de un Gobierno de Rajoy penalizador de este tipo de energías, al que se vuelve a permitir gobernar.
  • Tomar medidas radicales contra el uso de vehículos contaminantes, eliminando todo tipo de ayuda o subvención a la producción y compra de vehículos distintos a los híbridos, a los que usan energías renovables y a los eléctricos, cambiando igualmente en este aspecto la política general de subvenciones del Gobierno de Rajoy.
  • Restringir la ocupación urbana del automóvil de uso privado, dedicando el espacio de la ciudad prioritariamente al transporte público, al peatón y al uso de vehículos no motorizados.
  • Carga y descarga de mercancías las ordenanzas correspondientes adecuadas a los intereses generales y que deben hacerse cumplir estrictamente.
  • Explicar al ciudadano que por su propia salud y la de la totalidad de los residentes –principalmente niños y cuarta edad- es imprescindible cambiar patrones de conducta urbana que reduzcan todo tipo de emisiones racionalizando el consumo, los desplazamientos y los medios de transporte utilizados, lo que debe hacerse desde los tres ámbitos administrativos: local, regional y nacional.

No queda ninguna duda de que es urgente e imprescindible establecer programas de concienciación ciudadana, restringir el uso y penalizar progresivamente los vehículos más contaminantes, cerraral tráfico contaminante las zonas utilizadas por jóvenes (colegios, institutos) y personas de la tercera y cuarta edad (residencias, parques urbanos) potenciando el reverdecimiento de estos espacios y la utilización de su viario exclusivamente para residentes y transportes públicos no contaminantes (por ejemplo, según datos del Ayuntamiento de Madrid, el vehículo privado de motor es uno de los medios de transporte menos utilizados, ya que solo el 25% lo utiliza para desplazarse, pero ocupa el 60% del espacio público), limitando drásticamente los horarios de carga y descarga de mercancías a horarios alejados del de los colegios/institutos y de las horas de radiación solar.

Y hay que tener claro que la lucha contra la contaminación y los necesarios cambios en los modos de producir, consumir y comportarse por parte de los ciudadanos es una cuestión que atañe al Gobierno local, al Autonómico y al Nacional. No sólo debe destacarse que doce Comunidades autónomas que deberían tener planes para reducir la incidencia del ozono troposférico cuando se superan los límites legales no los han elaborado, sino que hay que tener la inacción de un Gobierno nacional que no ha afrontado el problema adecuadamente desde el ámbito estatal, olvidando que los efectos de unas comunidades autónomas inciden sobre otras.

La contaminación del aire y su grave incidencia sobre la salud tiene carácter estructural y exige soluciones con indudables costes políticos que no se debe pretender que sean asumidos sólo por una única administración, porque las medidas correspondientes necesarias corresponden a las tres administraciones y sin el concurso simultáneo de todas ellas las medias perderán gran parte de su eficacia.

Aunque es evidente que es competencia local restringir, primero, ante las primeras señales de alarma, y cerrar,después, si las mismas se confirman,el centro de la ciudad, las áreas de incidencia a jóvenes y tercera edad y las áreas más contaminadas al tráfico privado contaminante. Y que ésta es una primera medida necesaria de alta generación de descontento y coste político para las personas más dependientes y con peores alternativas al uso del vehículo privado para sus desplazamientos obligados (al trabajo, a las compras, a la educación, etc.). También es evidente que la única manera de incidir en ese coste político es que las medidas se tomen de forma compartida y coordinada por parte de los tres ámbitos administrativos. Y que se prevean actuaciones de ordenación del territorio y urbanísticas coordinadas con medidas en el campo del transporte que hagan desaparecer esa dependencia del vehículo privado para los desplazamientos obligados de la población, reconduciendo el tipo de modelo de desarrollo urbanístico y territorial dependiente del automóvil generado a lo largo de muchos decenios.

Iniciábamos el artículo con la mala noticia de un clónico Gobierno de Rajoy respecto al de los cinco años anteriores. Es evidente que el carácter economicista de beneficio privado y la minusvaloración ambiental y social que este Gobierno ha mostrado a lo largo de sus cinco años anteriores va a continuar, sin que una oposición con mayoría si fuera capaz de ponerse de acuerdo en el Congreso pueda cambiar significativamente su curso. Pero puede ser peor, porque el Gobierno de Rajoy se encuentra con una situación óptima para forzar la convocatoria de elecciones generales en mayo o junio de 2017 (seguramente sólo al Congreso pero no al Senado en el que disfruta de una comodísima mayoría absoluta) avanzando nuevamente, si no se impone la coherencia en PSOE y Unidos Podemos, hacia una mayoría absoluta y otros cuatro años como mínimo (2017-2021) de políticas nada favorables a la inmensa mayoría de ciudadanos españoles. Las razones para este potencial adelanto son de manual:

  1. Una oposición mayoritaria en el Congreso (todos contra él), que Rajoy explicará y mostrará que no le deja Gobernar ni cumplir con las exigencias de la UE en materia de consolidación fiscal, lo que nos estaría costando el riesgo de multas y de una restricción de acceso a los Fondos de Cohesión Europeos; aunque ocultaría que ha sido su política en los últimos cinco años –incumplimiento reiterado de las condiciones negociadas por su Gobierno con la Comisión Europea- lo que estaría realmente detrás de estos riesgos.
  2. Una división interna muy importante de los posibles partidos alternativos a su Gobierno que da lugar a una oposición muy difícil de aunar constructivamente como alternativa de Gobierno al de Rajoy.
  • Un partido socialista dividido y desestructurado
  • Un partido que quiere desplazar al PSOE –Unidos Podemos- muchos de cuyos miembros consideran un honor la denominación de populista frente al calificativo de izquierdas, y cuya cabeza visible –Pablo Iglesias- tiene como máxima aspiración ser el Jefe de la Oposición. Pero en el que se está generando una clara división entre los partidarios de un centralismo democrático (tipo partido comunista de los años treinta del siglo pasado, capitaneados por el propio Pablo Iglesias y los denominados anticapitalistas, de raíz política claramente trotskista, para los que la “revolución popular” sigue siendo posible) y los herederos del 15-M (los transversales) con objetivos más claramente democráticos, pragmáticos y, obviamente estos sí, específicamente populistas. Pero con la proliferación de organizaciones regionales autónomas y específicas (En marea, En Comúpodem, etc.) que dificultarán crecientemente una posición estatal común en el partido.
  1. Un tercer partido, Ciudadanos, con votantes mayoritariamente venidos del PP, UPyD y PSOE, por este orden, cuya posición ante unas nuevas elecciones será el apoyar un Gobierno estable que, por su cercanía ideológica y ante la inviabilidad de que Ciudadanos signifique una alternativa de Gobierno, bascularán nuevamente hacia el PP o hacia una abstención que siempre va a favorecer a un PP cuyo suelo de votantes es muy estable y elevado.
  2. Una evolución macroeconómica ciertamente positiva jaleada y vendida como muestra de éxito por los medios de comunicación y por los intereses y poderes económicos, que ponen el acento en el crecimiento del PIB, minusvalorando las consecuencias ambientales y sobre la salud y bienestar de ese crecimiento, y los efectos reales de la distribución del mismo, francamente desfavorables para la inmensa mayoría de la población.

En este marco queda claro que la única vía para generar una alternativa a Rajoy en las previsibles elecciones de junio de 2017 es el preparar desde ya una vía de convergencia hacia colaboraciones Ciudadanos-PSOE-Unidos Podemos que aprovechen las experiencias de Gobierno conjunto en muchas importantes ciudades del país y en algunas comunidades autónomas con resultados muy valorables. No se trata evidentemente de remarcar las diferencias –que son muchas- sino de valorar las coincidencias en las líneas políticas de los tres partidos –que son significativas y comunes en ciertos aspectos, y particularmente en lo que atañe al medio ambiente y a la cohesión socioeconómica básica- como elemento para construir un Gobierno de transición que corrija los aspectos más antisociales y atentatorios contra la sostenibilidad ambiental del desarrollo, que debemos a las políticas del PP desde 2012, y que este mismo Gobierno/bis pocas esperanzas puede darnos de que vayan a ser corregidas.

Era la alternativa que debería haberse potenciado tras las elecciones de diciembre de este año. Es evidente que la gestión política desarrollada no lo supo hacer, porque no logró imponerse ni explicar sus ventajas a la mayoría frente a los intereses de individuos concretos (muy especialmente Pablo Iglesias). Pero se está haciendo con éxito en Baleares, en Valencia, en Madrid, en Barcelona, … Y hay que aprender del proceso.