COMO CUCHILLO AL ROJO EN MANTEQUILLA

Las investigaciones empíricas proponen al menos dos dimensiones en el factor ideológico izquierda-derecha. Una es la dimensión social, y tiene que ver con valores relacionados con derechos sociales y libertades, igualdad de género, interrupción del embarazo, divorcio, etc. La otra dimensión es económica y aglutina lo relacionado con impuestos, empleo, modelo económico y sus consecuencias. En las dos dimensiones, el PP es conservador, al igual que Vox. Ciudadanos es conservador en lo económico, pero progresista en lo social (eutanasia, derechos de los homosexuales, interrupción del embarazo, por ejemplo). En un intento de no alejarse del entorno, acuña su feminismo liberal, que no es lo mismo, pero a los conservadores les da igual. Es importante el matiz en las dimensiones ideológicas. Define campos de juego, y quienes han abandonado qué.

Dado que los tres tienen en común “España patria querida”, entonces, ¿qué ha pasado? Simplemente, que Casado era un error en sí mismo y con un discurso sin solución. Desde que abrió la boca la lio, y cuando eligió listas lo empeoró. Concentrado primero en lo que tenían en común los tres contendientes (España y odiar a Sánchez) y mostrando después lo que una parte del PP llevaba en sus entrañas (los valores del catolicismo ultra). El odio a Sánchez, cómo en los 90 fue el odio a González, es un elemento curioso en el discurso de la derecha. La pregunta por resolver es qué significa. En los 90, el odio a González era clave para movilizar a la derecha. Un argumento y una referencia. En el caso de Ciudadanos y el PP, el odio a Sánchez (destruirlo como interlocutor válido), ¿es una obsesión de sus líderes o un argumento real de movilización electoral? Y, hoy estoy preguntón, ¿cuál es la razón para no atacar ideologías y si odiar y destruir personas? Es decir, no contradecir propuestas y sí masacrar mediáticamente a sus líderes.

Ya quedó claro en la izquierda que Felipe González era el pasado del PSOE y en el PP olvidaron que Aznar jugó en la misma liga. Aznar es un fantasma muy pasado, además de unas navidades ya pasadas. Conclusión: la parte más “progre” en lo social se fue a Ciudadanos (total en lo demás eran iguales) y la parte más ultra salió del armario.

Hace años escribí irónicamente en estas páginas que el mejor favor que el PP hacía a la democracia era encerrar a la ultraderecha en despachos oficiales. Pues nada, ahora deambula por el jardín. Pero no son realmente nuevos. Estaban dentro y son los que estaban. Merodean buscando la puerta para volver a entrar en los despachos oficiales. Es una cuestión de cargos, poder y volver a estar. España es la música, pero la letra es mucho menos histriónica. Es más de dame pan y llámame apátrida.

El PP no saldrá del sándwich donde se ha metido con el mismo líder. O cambia de imagen o la cosa ira a más (es decir a peor para ellos). Este líder ofrece una imagen de partido que no gusta al ultra ex PP (por derechita cobarde) ni a los conservadores que en lo social entienden que España necesita la ley de eutanasia, y no retroceder en los derechos. En esos electorados el discurso de Ciudadanos ha entrado como cuchillo caliente en mantequilla. ¿Entonces? Dado que Rivera y Abascal van a por el PP, y dado que todo no es posible, o le plantan cara a Ciudadanos (recuperando la moderación y la centralidad) o se enfrentan a los “nostálgicos del cargo oficial” radicalizando aún más su discurso. Siendo una cuestión de definir situaciones y no de dar consejos, ellos sabrán.

De todo esto, alguna nota se ha tomado para el futuro. Así, a mis alumnos les podré explicar con un ejemplo práctico que, en un debate, si los demás te ignoran, la forma de adoptar un papel central es erigiéndote en moderador. El moderador por definición está sobre todos, y si te ningunean, es el procedimiento para adquirir peso y visibilidad. Pablo Iglesias fue un claro ejemplo en los debates. Ignorado por todos, se puso a moderar de forma moderada. Y acertó.