CLARIDAD Y ACUERDOS, POR FAVOR

iglesias270416

“Un pueblo es siempre una empresa futura, un arco tendido hacia el mañana”. Estas palabras de Antonio Machado, en su último libro publicado en vida, La Guerra, es oportuno recordarlas, en un momento donde nos encaminamos hacia la repetición de las Elecciones Generales, como consecuencia de la incapacidad de poder elegir un presidente del Gobierno, tras las elecciones del 20 de diciembre del pasado año. Ante esta situación, novedosa en la reciente historia democrática de nuestro país, muchos han elegido para su análisis las palabras gruesas, el derrotismo e incluso las descalificaciones a la hora de considerar la repetición de las elecciones como un verdadero desastre y un fracaso.

Entre tanto, los distintos partidos políticos se acusan mutuamente de la responsabilidad de ir a unos nuevos comicios, con la intención de no sufrir desgaste electoral y provocárselo al adversario. Basta leer algunos titulares de prensa: “Felipe VI constata el fracaso de la legislatura“La incapacidad de los partidos para pactar obliga a regresar a las urnas” “Fracaso parlamentario” “Rajoy se felicita del fracaso de un gobierno de izquierdas”Sánchez responsabiliza al “ala dura de Podemos” de los nuevos comicios” “Iglesias termina como empezó: culpando al PSOE” o “Rivera da por acabado el acuerdo con los socialistas”Esperpéntico cierre de una legislatura fútil”.

En este contexto, es necesario afirmar y reafirmar que es cierto, que España atraviesa dificultades sociales, económicas y políticas que se están viendo agravadas por la falta de entendimiento de las distintas fuerzas políticas para formar gobierno. Es cierto, que llevamos meses de bloqueo político. Es cierto, que lo que ha ocurrido hasta este momento incrementa el desprestigio de la política. Pero frente a tanto derrotismo patrio, hay que poner en valor cómo nuestra arquitectura constitucional, que es innegable que necesita cambios, está funcionando. Y transcurridos los tiempos legalmente establecidos, avanza hacia unas nuevas elecciones a celebrar el próximo 26 de junio. Seis meses después de las últimas.

Ese día serán nuevamente los ciudadanos los que tendrá que elegir. Esta vez, y después de estos meses, con más información sobre a qué proyecto y a quién dar su apoyo. Aunque muchas personas se preguntan: ¿Tras las elecciones, el resultado en el próximo Congreso acabará con la incertidumbre y el bloqueo al que hemos asistido? ¿Cumplirán los parlamentarios su función constitucional de elegir un nuevo presidente del Gobierno anteponiendo el interés general, o seguirá primando el cortoplacismo partidista para algunos?

Ir a votar en una democracia nunca puede calificarse como un fracaso. Lo que sí puede llevar tal nombre, y habría que penalizar o premiar por parte de los ciudadanos en las urnas, es la actitud de los distintos líderes políticos, durante este tiempo, a la hora de intentar u obstaculizar la formación del Gobierno.

Es evidente que el estado de ánimo con el que van a acudir los ciudadanos a votar, o no, no es el mejor, después del espectáculo al que hemos asistido. Por una parte, hay mucho enfado, irritación o disgusto. Pero, por otra, también mucha indiferencia, pereza o desgana. Por estos motivos, ante una campaña electoral que lleva en marcha desde hace tiempo sin ser convocada, lo principal que se debe pedir a las diferentes fuerzas políticas es claridad, capacidad de diálogo y, sobre todo, acuerdos para que el nuevo Parlamento elija un Presidente del Gobierno.

Como señaló Antonio Machado, en ese último libro, La Guerra, “En España -habla Juan de Mairena a sus alumnos- este ancho promontorio de Europa, han de reñirse todavía batallas muy importantes para el mundo occidental. Cuando penséis en España, no olvidéis ni su historia ni su tradición; pero no creáis que la esencia española os la puede revelar el pasado. Esto es lo que suelen ignorar los historiadores. UN PUEBLO ES SIEMPRE UNA EMPRESA FUTURA, UN ARCO TENDIDO HACIA EL MAÑANA. El que este mañana sea desconocido no invalida la necesidad de su previo conocimiento para explicarnos todo lo demás. De modo que la verdadera historia de un pueblo no la encontraréis casi nunca en lo que de él se ha escrito. El hombre lleva la historia – cuando la lleva- dentro de sí, ella se le revela como deseo y esperanza, como temor, a veces, más siempre complicada con el futuro”.

Construyamos España, con todos y para todos. ¿Seremos capaces?