CIENCIA E INNOVACIÓN EN ESPACIO Y TIEMPO ELECTORALES: ANÁLISIS BAJO EL PRISMA DEL MÉTODO CIENTÍFICO

Estamos en una primavera caliente, climática y políticamente hablando: su intensidad electoral es palmaria. En esta circunstancia la AEAC pretende, pretendemos me atrevería a decir, ser un Observatorio que, por medio de los programas electorales, perciba como se configura el próximo futuro de la ciencia, la tecnología y de sus transferencias hacia la innovación en nuestro país y sobre todo en comparación con el complicado entorno global en el que vivimos, caracterizado por las desconfianzas y las incertidumbres.

Tal pretensión se enmarca en línea con los objetivos fundacionales de la Asociación, y de modo fundamental, con aquel que se ha escogido como signo de identidad: el reconocimiento de la ciencia como derecho humano universal. Ese anhelo se refuerza con la coyuntura estratégica de la AEAC en la que se ha publicado un Manifiesto y Acuerdo orientado a la movilización de la comunidad intelectual, que trabaja y piensa en el terreno de la racionalidad. Esa iniciativa convoca a liderar las ineludibles respuestas a las amenazas que a escala mundial se proyectan sobre la humanidad y obviamente la conmueven. Entre las potenciales estrategias para afrontar el desafío está la Agenda 2030, definida en 2015 desde el multilateralismo con sus sugerentes 17 objetivos para el desarrollo sostenible, y para cuyo cumplimiento se requiere un notable esfuerzo científico, tecnológico e innovador basado en la cooperación intergeneracional, entre hombres y mujeres, y apoyado en dimensiones y dinámicas interdisciplinares y éticas.

El miércoles 27 de marzo, en pleno fragor de una campaña electoral continua, el partido en el Gobierno, el PSOE, presentó las líneas de su programa electoral. El texto “110 Compromisos para la España que quieres” contiene elementos de interés para los objetivos antepuestos de la AEAC. Es verdad que esta bocanada de interés llega en un momento poco favorable con tres situaciones denunciadas en medios y en alguna manifestación: I) la reclamación de los cobros de productividad (sexenios) por los investigadores de centros públicos (OPIS) distintos al CSIC; II) la ausencia de retribuciones para un cierto número de investigadores contratados; y III) el retraso en la decisión de financiar los proyectos de investigación presentados a dos programas del Plan Estatal de Fomento de la I+D+i, que han creado zozobra en una comunidad científica abocada desde hace tiempo a la supervivencia y atenazada por un burocracia inmisericorde, pero que ahora es incapaz de reconocer algo tan evidente como que no hay presupuestos.

Me atrevo a señalar sin embargo, que el programa presentado encierra elementos positivos. Algunos de ellos son notorios como lo es que el texto esté escrito con rigor, sencillez y claridad. El texto“110 compromisos con la España que quieres” cuenta con un índice, excelente decisión, por el que se destilan las siete grandes avenidas por las que se trata de caminar para recuperar, o al menos mejorar, la posición de España en el concierto mundial. Son: La España del conocimiento, La España competitiva y de las oportunidades, La España del bienestar, La España feminista, La España de la transición ecológica ,La España de los nuevos derechos y libertades, y Una España europea abierta al mundo.

Ese índice facilita la selección de temas para el análisis, de forma que el punto de vista de la ciencia y la tecnología y su relación con la sociedad se enfrenta ya en el primer apartado, referido al conocimiento, que recoge 15 compromisos, 8 de ellos relativos a la educación, 3 a la conexión entre investigación y universidad y 4 a marcar el futuro a través de la ciencia y la innovación. Esfuerzos presupuestarios, leyes, pactos, son los instrumentos previstos para los compromisos de carácter institucional, mientras que hay otros compromisos de corte social e individual como el reforzamiento del profesorado, la mejoría del sistema de becas, la gratuidad de las escuelas infantiles, la lucha contra el fracaso escolar, así como la apuesta por la formación profesional y la formación continua, los cuales deberán articularse sobre la acción del gobierno y las negociaciones con distintos agentes, desde los parlamentarios hasta los sindicatos y las asociaciones de profesionales y usuarios. Es verdad que la escritura de los compromisos es esencialmente cualitativa con discurso pero sin cifras, acorde con los tiempos actuales hasta el extremo de  que su longitud parece meditada con el fin de que puedan ser objeto de transmisión por tuits y de difusión por redes sociales. Aun con todos estos condicionantes o precisamente por ellos, el panorama presentado es ilusionante y puede facilitar su seguimiento para la rendición de cuentas.

Esta impresión, en principio favorable, contrasta desgraciadamente con la siguiente vertiente en la que se mueve funcionalmente la AEAC y que concierne a la conexión entre ciencia y sociedad, y la reacción en términos de opinión y participación. En el caso de la presentación de un programa electoral, un primer y sencillo indicador es explorar el impacto, atención y enfoque en los medios de comunicación. A tal fin hemos centrado nuestro análisis comparativo en dos programas informativos de televisión, la Sexta y RTVE, en la tarde-noche del mismo miércoles y en cinco periódicos de tirada nacional del día siguiente, 28 de marzo: ABC, El Mundo, EL País, La Razón y La Vanguardia.

Los resultados han sido decepcionantes. No ha habido ninguna referencia al primer apartado del índice a pesar de que en cualquier caso, y más todavía bajo el prisma del método científico, todo informe o documento se debe leer desde el principio. Además, como ya se ha comentado, el índice facilitaba la elección, si se hubiera considerado prioritario por los medios, de un apartado que incluía las propuestas en educación, universidad, investigación, la ciencia y la innovación. Solo la educación ha merecido el señalamiento en El País en un recuadro que se titula “Otras medidas del programa del PSOE”- por lo tanto fuera del relato principal- con la referencia al Pacto de Estado por la Educación y a Establecer de forma gradual la gratuidad de las matriculas en los estudios de grado de las universidades públicas.

Tres de los diarios, ABC, El Mundo y La Razón han optado por centrar su reseña en el problema identitario y la eventual independencia de Cataluña, recurriendo a una ausencia del programa electoral, algo inaceptable en el método científico, puesto que en él no hay referencia explícita a esa región, aunque sí se insista en el desarrollo autonómico. No obstante, hay diferencias entre ellos, ya que ABC también aborda y selecciona las medidas que requerirán más gasto y por tanto más impuestos, aunque esta aproximación racional en el plano ideológico, se ve contrarrestada emocionalmente con una portada incendiaria que lleva al siguiente título “El PSC pone fecha a la independencia de Cataluña: 10 años”, aprovechando la inoportuna, pero ajustada a la lógica política, declaración de Miguel Iceta en un programa en euskera. Por su parte, El Mundo completa un reportaje sobre Iceta y Cataluña para entresacar las cuestiones económicas que según la autora del artículo  tienen  un doble objetivo: liquidar el legado de Rajoy y poner fin a las principales medidas de control de gasto y la subida de impuestos; un editorial balancea ambos temas para identificar a Sánchez como un nuevo Zapatero, “El sanchismo no es otra cosa que un zapaterismo llevado al extremo”; en La Razón todo se orienta hacia el olvido de Cataluña en la propuesta electoral, para abundar en la crítica en otro texto adjunto al señalar que es  una estrategia de ocultación y de huida de los micrófonos.

El País ha escogido los aspectos económicos apuntando al regreso a la socialdemocracia y la apuesta por revertir la desigualdad y por distribuir la riqueza vía impuestos. En el artículo escrito con cuidado se hace también referencia a las pensiones, al feminismo y a la despoblación rural, es decir a los temas que más preocupación social están suscitando y como se ha comentado anteriormente, se han seleccionado asimismo siete temas de otras áreas. Finalmente, La Vanguardia opta por una posición híbrida, ya que titula su reportaje con la mención a que “Sánchez sitúa la España autonómica como la única garante de la convivencia” y subtitula que “El presidente del Gobierno asume un centenar de compromisos de impacto social”. Aunque para matizar el aparente talante elogioso del reportaje, hay una viñeta crítica sobre un eventual electoralismo.

Tras este análisis, mi preocupación por la ausencia de interés por la ciencia y lo que se podría asociar con la falta de cultura científica no ha hecho más que agudizarse, porque otra gran ausencia que se detecta en los medios son  aquellas avenidas que exponen los compromisos de la relación de España con algo tan trascendental como la transición ecológica y acerca de su papel como país europeo que se abre al mundo (quinto y séptimo ítems respectivamente del índice).

Esta desoladora conclusión me lleva a interpelar a los medios de comunicación para contribuir al establecimiento de una opinión pública más acorde con los objetivos de la AEAC y del Manifiesto que hemos lanzado con voluntad de servicio, que se perciben escondidos por la inmediatez, los relatos alejados de la racionalidad, las declaraciones altisonantes, la preferencia miope por la confrontación  ejemplificada en los nacionalismos y los populismos identitarios. Es sensible que no aparezca en la agenda mediática, el relato basado en la importancia de la cooperación, cuando hoy día sabemos científicamente que la cooperación ha sido y es un factor decisivo para la evolución amigable. Este llamamiento se extendería a que en estos tiempos electorales los medios de comunicación optaran por animar un debate sobre el futuro de España entre los partidos políticos para que la comparación fuera posible.

La AEAC se haría un eco lo más amplio posible de tal debate porque ese futuro es cada día más demandante de ciencia, tecnología, innovación, inteligencia social y cooperación ante los grandes retos que hoy debemos afrontar solidariamente: el cambio climático, la desigualdad, la pobreza y la consecución del bienestar y del empleo.

 

* Emilio Muñoz, socio promotor de la AEAC