CERBERO

El individuo paseaba por el mercado de la ciudad, en una plaza abarrotada donde era difícil moverse. Su mirada se detuvo sobre un puesto de joyería. Allí, entre tanto dorado, refulgía una preciosa cadena entretejida con hilos de tres oros. Experimentó una atracción indescriptible, un deseo nunca antes conocido. Extendió el brazo, la atrapó y echó a correr. Decir correr es demasiado, dejémoslo en echó. Varias manos lo cogieron no dados dos pasos.

El juez se entretuvo estudiándolo con detalle. No parecía un delincuente encallecido y por su forma de expresarse tampoco carecía de inteligencia. No daba con la razón o la respuesta. Le preguntó al detenido. “Hay algo que no alcanzo a comprender. El mercado estaba lleno de gente. El puesto era atendido por varios dependientes. Y siendo la mercancía que era, dos vigilantes, uno a cada lado, guardaban el lugar. Sin embargo, usted miró la cadena, la cogió e intentó huir. ¿Cómo se atrevió si el lugar estaba lleno de personas?” El delincuente, con gesto distraído le respondió “Señor juez, fue cosa de magia. Cuando vi la cadena, solo la veía a ella. No había nada más en el mundo. Estábamos los dos solos, ella y yo”.

Este relato budista fue lo primero en que pensé cuando tanto Rivera como Casado atraparon al vuelo la noción de relator y se echaron a las calles. Están tan obsesionados con el poder, con alcanzarlo, lo sienten tan al alcance de sus dedos que pensaron y sintieron que estaban solos. Era cuestión de extender la mano y cogerlo. No se detuvieron en todo lo que les rodea. No habían dado un paso cuando VOX y otras extremidades ya estaban codo con codo en la misma fiesta. Para empeorarlo, Rivera se hizo un “frame” progre con banderas arcoíris. El problema era el fuera de contexto, el artificio, el marco “gay guay” para la foto en blanco y negro. ¿De dónde salieron entre tanto rojigualda las susodichas banderas? ¿Dónde las ocultaron en ese mar de testosterona embravecida? Todo tan antinatural, tan “frame theory”. Tan tanto.

Olvidan, ¿olvidan? Que la derecha como Cerbero se alimenta ahora con tres cabezas. Ciudadanos es “veltesta” o cabeza a la izquierda. Casado es “drittesta” o cabeza de la derecha y Abascal “tretesta”, la tercera cabeza. Protegen la caverna, y muerden y ladran por tres bocas. Sin embargo, todas las bocas alimentan el mismo cuerpo electoral y eso, que quieren que les diga, es complicado de digerir. Por eso Rivera se empasta los dientes con LGTBI+. Es muy posible que sirva de poco. Al final, en lo más esencial, son el mismo perro con distinta cabeza. Los mismos ladridos, idénticos argumentos.

Como no hay dos sin tres, en la prensa debaten que se deben adelantar por abril las elecciones generales, para aprovechar la foto del tres en uno. Así, como la cadena, como el relator, hay quien se fija en el detalle y quiere encerrarse con un solo juguete a solas. La misma precipitación del deseo es la precipitación de la ocasión. Y todo lo que se precipita, la física dixit, al fondo se va.