CATALUÑA SE APROXIMA A LA SITUACIÓN DE COMUNIDAD AUTÓNOMA FALLIDA

Cada día que pasa, Cataluña se acerca más a la condición de Comunidad Autónoma fallida. Los independentistas han debido pensar, como en los malos dramas españoles del siglo XIX, que Cataluña o será suya o no será de nadie. Y así están maniobrando. En la presente semana son dos hechos los que nos hacen creer que Cataluña se dirige hacia su destrucción como comunidad política organizada. El primero fue el comportamiento de Colau y de Torrent hacia el Rey, con motivo de la inauguración del Mobile World Congress. El segundo es el casi seguro pacto del grupo (que no partido) de Puigdemont y de Esquerra para investir a Jordi Sànchez (con tilde de izquierda a derecha) como Presidente de la Generalidad.

No voy a extenderme en la concatenación de ofensas que la Alcaldesa de Barcelona y el Presidente del Parlamento (instituciones que traen causa de la Constitución) han inferido al Rey que simboliza la unidad y permanencia del Estado y es titular de un órgano constitucional, la Corona. Eso ya lo han hecho casi todos los medios de comunicación. Pero sí quiero señalar que esas ofensas se han hecho en presencia de relevantes personalidades extranjeras del mundo de los negocios y de la economía. Teniendo en cuenta que la Alcaldesa estaba inicialmente contra esa feria, hay que decir que está consiguiendo que Mobile World Congress se traslade a otro país. Los representantes empresariales extranjeros, que estaban en el Palacio de la Música y muy especialmente los que estaban sentados en la mesa que ocupaba el Rey, tuvieron ocasión de ver como en España se ofende gratuitamente al Jefe del Estado, lo que denota notable debilidad institucional y es posible que la celebración de Mobile World Congress en Barcelona no dure muchos años.

Que lo haga el Presidente del Parlamento, que después de todo pertenece al partido que tiene a varios presuntos delincuentes en prisión y no pasa de ser un Alcalde de aldea, no es justificable (porque tira piedras contra el tejado de Cataluña) pero, ¿qué ansias de protagonismo o de protesta universal tiene la Alcaldesa de Barcelona, que además gobierna el Ayuntamiento en minoría? ¿Quién es Colau, con un apoyo electoral muy bajo, para interpelar al Jefe del Estado como si fuera la representante de todos los catalanes?

Colau es una desgracia para Barcelona. Una demagoga callejera con poca formación y excesiva ambición, que carece de todo principio, en parte por ignorancia y en parte por oportunismo, que va creando problemas a su ciudad y, con ello, a Cataluña y a toda España. Como escribió el director de La Vanguardia el 26 de febrero, Colau sólo ha tenido tiempo para las cosas inútiles. Una Alcaldesa así denota la bajísima calidad democrática e institucional de Cataluña. Demuestra que empieza a ser una región ingobernable.

Otro dato que apunta hacia la consolidación de Cataluña como comunidad política fallida es el acuerdo del grupo de Puigdemont y de Esquerra para investir a Jordi Sànchez. El señor Sànchez no tiene, de entrada, derecho a concurrir al Parlamento para solicitar la investidura. Y en el caso de que se le autorizara, la investidura no comporta la libertad provisional. Y como desde la prisión no se puede ejercer la Presidencia de una Comunidad Autónoma (que comporta además la representación ordinaria del Estado), el Gobierno estará legitimado para impugnar ante el Tribunal Constitucional al amparo del Título V de su Ley Orgánica. Ello comportaría suspender el nombramiento cuyo Decreto que no podría ser expedido por el Rey. Y seguiría la aplicación del artículo 155.

Puigdemont persigue que Cataluña siga sin Gobierno y Esquerra, como siempre pasa, acaba plegándose a las iniciativas más radicales. Por eso dentro de poco Cataluña será una Comunidad Autónoma fallida, sin posibilidad de que sea gobernada por nadie, y donde las tensiones sociales irán creciendo. Sin recursos económicos, que van huyendo, y sin instituciones, Cataluña se irá pareciendo a los países que tuvieron estabilidad y acaban con los grupos sociales enfrentados.