CAMBIO DE CICLO

somoza181215

En esta semana se ha producido el inicio hacia la normalización de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed), la autoridad monetaria estadounidense. De esta forma, el comité de la Fed (conocido como FOMC) decidió subir la banda de los Fed Fundsen 25puntos, hasta el 0,25%-0,50%. Han sido casi nueve años en los que las sucesivas decisiones de este comité habían sido de bajada o mantenimiento de los tipos que habían llegado hasta el nivel excepcional del “casi cero” en el que se han mantenido desde enero de 2009.

En su comunicado posterior señalaba el avance de la inflación dentro de la senda prevista y las mejorasen el mercado laboral, en concreto de la aceleración de los salarios, como los principales argumentos que avalaban la decisión. Era un movimiento que ya desde finales de 2014 se venía esperando y reunión tras reunión se venía postergando, por las más variadas circunstancias geo-económicas y que ya no podía retrasarse más. Dando por casi hecha la decisión, la cuestión era conocer la opinión de la Fed acerca de cuál va a ser la senda en los próximos meses. El comunicado señala adicionalmente que el ritmo de las subidas de tipos será muy gradual, siendo las condiciones financieras muy flexibles, es decir, que no se va a retirar la liquidez inyectada a través de los Quantitative Easing sino de una forma muy progresiva, hasta que los tipos se encuentren en un nivel “normalizado”. En consecuencia, la reacción de los mercados ha sido, en primer lugar, de cierta euforia (a modo de “por fin”) y poniendo en precio que el trasfondo de la decisión supone un comportamiento positivo de la economía estadounidense. A continuación se produjo una segunda reacción contractiva sobre los precios de la renta variable, que ya recoge que las subidas de tipos de interés tienen una teórica correlación negativa con los mercados bursátiles. En cualquier caso, la mayoría de los analistas considera que los efectos de las más que probables subidas de tipos a lo largo de los próximos meses no deben tener grandes efectos negativos ni en los mercados financieros, dado el bajo nivel de partida de los tipos y la gradualidad esperada de las subidas, lo que permitirá moderar, por ejemplo, el impacto negativo que el endurecimiento financiero puede tener en los mercados crediticios, especialmente en aquellas empresas más endeudadas.

¿Qué va a hacer el BCE?

¿Cabe esperar una decisión similar por parte de la autoridad monetaria de la zona euro en el corto plazo? En mi opinión, el BCE no tiene por qué seguir a la Fed en este momento, ni debe preocuparse por los posibles efectos sobre los precios de los activos financieros (renta variable, mercados de deuda y tipo de cambio USD/EUR) dado que como ya he comentado no se espera que sean significativos. Debe preocuparse por otros agregados macroeconómicos propios de la UEM como la inflación (a lo que está obligado), pero también por el crecimiento económico y el desempleo, que para el conjunto de la eurozona es el doble que en EEUU.