BENE CURRIS, SED EXTRA VIUM

Es difícil dar con mejor diagnóstico de lo que está sucediendo en la derecha española de los últimos tiempos. Van rápidos y con soltura, pero por el camino equivocado. Han tomado el sendero que les aleja de una democracia de calidad, representativa del concepto de ciudadano: derechos y libertades. Ya son conservadores sin complejos de caspa, gracias al tratamiento “liberal” para políticas descabelladas. ¿Dará para mucha patria la excusa catalana? En lo que dé. Pero lo cierto es que, pasada la gripe, mostrarán cómo desde una ideología basada en reduplicar la familia familia, la mujer mujer, los españoles españoles se progresa a la geminación, para terminar, geminando en polípote como forma argumental. Un polípote fabricado con atributos muy alejados de los valores mayoritarios de la sociedad. El PP abraza la nada (¿no han notado su desastre andaluz?) con la alegría del que confunde poder con apoyo electoral. Ideológicamente dados al equívoco, afirman ser el centro de la derecha (pactan con Ciudadanos y Vox), que no es lo mismo que centro derecha (que dice ser Ciudadanos). Están en un desnortamiento descentrado que vaya usted a saber por dónde salen.

Vox también va por el camino equivocado, si hablamos de democracia y ciudadanos. Pero ellos tienen muchos caminos equivocados y no solamente uno como el PP. Algunos le pueden llevar lejos en apoyo electoral, otros no tanto. Un partido de extrema derecha, ya electoralmente en su “non plus ultra”, ¿hacia dónde camina para crecer? Dos vías posibles. Una es entrar en melé con el PP, empujando todos a una para ganar terreno ideológico próximo (España, unidad, familia, patria y todos los polípotes y fanfarrias). Otra, la más peligrosa para la democracia, es dar un salto “cuántico” que busque los exiliados del espectro ideológico. La ideología no es una tierra plana: también es esférica y existe vida más allá del horizonte. Parte de los que votaron a Podemos como reacción contra, pueden ahora votar a Vox como reacción contra. Así, como quien no quiere la cosa, ya en los límites de la derecha, te aparecen mordiendo por la “extrema desencantada” (regeneración, anti política, anti políticos, anti Europa). Esa versión populista que atrae a los neo-antisistema acuñados por la burguesía del consumo en crisis, llevaría sus espacios de crecimiento a otra dimensión (ya explorada fallidamente por Podemos). Mientras sus discursos estén encajados en la derecha, su crecimiento será limitado. Cuando potencien otros discursos, entonces su crecimiento rápido puede ser una realidad. No por ser de extrema derecha sino por ser populistas. La conclusión es clara: no hay que buscar su electorado en las posiciones 9 o 10, que dan para poco y sí entre los alienados de la política. Podemos fue la respuesta organizativa a un malestar generalizado y creció en los márgenes de la política. Vox es otra respuesta al mismo malestar y puede abrirse terreno en los mismos márgenes.

En todo caso, la derecha ahora mismo está trinando. Casado manda a Rivera por uvas al centro izquierda. En su imagen, con Ciudadanos desde “la izquierda del centro derecha”, ellos en el centro de la derecha” junto a la extrema derecha desbordante por la burguesía antisistema, la derecha ocupará todos los espacios ideológicos. Como al final todos somos derecha (explica Casado), entre tus uvas, mi queso y el pan para el pueblo de Vox, nos merendamos el poder para ya. Dándolas con queso, vamos.

Y ya a pie de calle, en la democracia española (y casi en toda Europa), los ciudadanos han entrado políticamente en la fase “Habeo quem fugiam, quem sequar non habeo” («Sé de quién tengo que huir, pero no sé a quién debo seguir»). También les llaman indecisos.