BASES PARA HACER POSIBLE UN GOBIERNO

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Estamos en la cuenta atrás para saber si este país encuentra el camino de salida y se pone a trabajar en todos los órdenes y no sólo en el político, para seguir comprobando expectantes cómo el viento mueve las hojas de un lado a otro.

La elección de Patxi López como Presidente del Congreso es una buena señal de partida por su talante y por su experiencia negociadora en la gestión del conflicto y la búsqueda de acuerdos. A algunos opinadores les llama la atención su falta de formación jurídica; hay que recordar, pues es bueno conocer, que de los tres Presidentes de las Cortes Republicanas dos no eran juristas. Uno fue Catedrático de Instituto (Julián Besteiro) y otro periodista profesional sin formación superior (Diego Martínez Barrio), uno hijo de tendero de comestibles y el otro de albañil. Patxi, hijo de mecánico ajustador en la Naval de Sestao, tiene a sus espaldas 35 años de actividad política. Pasaron los tiempos en los cuales a los Presidentes de las Cortes se les nombraba desde un Palacio entre Abogados del Estado o Catedráticos de Derecho. Es un nuevo tiempo y la capacidad negociadora de López en el País Vasco, contribuyendo al fin de ETA y a la pacificación de Euskadi, alguna vez la historia se lo reconocerá. Su tarea en este instante también es esencial, hacer que una nueva realidad política parlamentaria pueda cumplir sus objetivos que por ambiciosos no son menos alcanzables.

El siguiente paso es, de manera urgente, continuar con el procedimiento constitucional y elegir al Presidente del Gobierno. La primera opción es del candidato del PP como se ha dicho hasta la saciedad. Rajoy insiste en que la “lógica política” dice que debe ser él, al ser el más votado, y los demás prestarle su apoyo. Literalmente ha dicho que no ve otra solución, hay que hacer primar, ahora, la voluntad negociadora por el bien de España. Obras son amores y no buenas razones. Parece olvidar el trágala de cuatro años, las mareas sanitarias, educativas, afectados por las hipotecas sin olvidar la descriteriada gestión del problema catalán. Todo ello sumado a la no explicación de los escándalos de corrupción que afectan a la cúpula de su partido.

La segunda opción es optar por un Gobierno de cambio y para el cambio, que es lo que de una forma plural han manifestado las urnas. Para ello es importante que se ponga encima de la mesa, de una vez, cuáles son las bases posibles para la gobernabilidad.

Un programa de Gobierno de máximos y mínimos que empiece a concitar las voluntades de apoyar o no dicha propuesta, sin líneas ni imposiciones, sabiendo asumir este momento.

Hablando de contenidos podremos ver realmente las posibilidades de la formación de un Gobierno que ponga en marcha las reformas prioritarias que requiere España en estos momentos y con ello evitar una nueva convocatoria electoral, que como se viene sosteniendo por diferentes articulistas en Sistema Digital de forma fundamentada, no es el mejor escenario para la sociedad española y de las cuales, se piense como se piense, sería malo para todas las formaciones políticas y sobre todo para los ciudadanos españoles.

La dificultad política del momento obliga a ser valientes y arriesgados, siendo conscientes que trabajar en el presente es pergeñar el futuro y que solamente son hitos imposibles aquellos en los que no se pone voluntad y empeño.

Para hacer enunciados redondos cifremos en diez las bases del compromiso.

Reforma de la Constitución. El negativo Rajoy dice: “no es momento”. Tres de las fuerzas políticas con mayor número de escaños lo plantean en su programa electoral con contenido e intensidades diferentes. Ha pasado a ser una cuestión interiorizada en el debate ciudadano. No hay mejor momento que el actual; nadie tiene una mayoría de dominio, se tiene que negociar, no imponer. La reforma o es fruto del consenso o no durará un periodo largo de tiempo. Hay que asumir que será un proceso complejo con una diferencia al 77, la experiencia acumulada. Actualizar y reformar desde las bases de la Constitución vigente. Han pasado casi 40 años y el mundo y la sociedad han cambiado, y mucho; es el momento ideal para hacerlo, con un Parlamento abierto, todo es planteable, lo definitorio es que exista un empeño en encontrar un acuerdo global. Ello obliga, igual que en el 77 a configurar unos “padres constituyentes” (4 PP., 3 PSOE, 2 PODEMOS 1 CIUDADANOS y 2 de otras minorías sin exclusión de los grupos catalanes y vascos por supuesto). Es factible sacar una verdadera reforma adelante, no nos engañemos; mucho se ha escrito sobre sus contenidos y no lo vamos a reiterar en este momento. Tras la reforma será el momento de volver a convocar elecciones en 2 o 3 años. Todo es un problema de voluntad política. No hacer un esfuerzo por tenerla será una muestra de la incapacidad de los representantes del pueblo que han sido elegidos.

Reforma Laboral. La crisis ha dejado una fractura en el mundo del trabajo, en la precariedad en el empleo, en el papel que deben jugar los sindicatos, la reformulación de las relaciones laborales y en la dignificación del trabajo, deben restañarse las heridas producidas.

Reequilibrio de los sectores públicos. “El austericidio” al que han sido sometidos los servicios públicos y sociales esenciales requiere ser replanteado para que la sociedad de bienestar que habíamos construido entre todos vuelva ser el nuevo paradigma de los españoles para considerar que hemos dejado la crisis atrás.

Pacto por la Educación. España tiene que tener un amplio consenso sobre su modelo educativo para no estar en un vaivén constante en función del partido gobernante. Una estabilidad en este punto justificaría por si sólo un acuerdo de gobierno.

Acuerdo por la innovación y la capacitación profesional como estrategia para la consolidación de nuestro modelo económico de futuro. Hay que postergar la economía del ladrillo por una basada en la productividad y el avance tecnológico abriendo las ventanas a una nueva realidad.

Reforma fiscal que posibilite una mayor eficiencia en la recaudación y gestión de los recursos económicos del país.

Corrupción. Reforma legal, tanto de las normas que afectan a las instituciones y administraciones públicas, empresas y partidos políticos, eliminando todo posible resquicio a las prácticas corruptas.

Reforma Territorial y el problema catalán. Es imprescindible abrir seriamente el debate sobre el modelo de estructuración del Estado y cerrar todas las heridas que en los últimos años se han abierto.

Lucha contra el terrorismo. El fenómeno yihadista es un problema que va a requerir un gran consenso trabajando en distintos ámbitos con muchas aristas y por mucho tiempo, no caben muchas ocurrencias al respecto pero sin olvidar todos los días que hay que trabajar para evitar que termine siendo inabordable.

Política internacional. El escenario exterior no es menos complejo que el interno y por ello solamente un gran acuerdo inter partidario va a permitir a España tener el peso, tanto en la Unión Europea como en las diferentes instituciones internacionales, que tuvo y le corresponde.

A modo de conclusión:

La elección de Patxi López es un claro signo de que si quieren pueden llegar a acuerdos, sin que ninguno vea perjudicado sus intereses políticos partiditas si lo que se persigue realmente es introducir una dinámica de cambio. El PP, al abstenerse, evidenciando que ha entendido el mensaje de cambio y que está dispuesto a asumir sacrificios para ello. Ciudadanos y PSOE de que si este primer pacto ha sido posible puede que puedan formular otros sobre contenidos programáticos concretos. Podemos jugando a ser la “oveja negra” de la Legislatura, pero que aún está a tiempo de subirse al carro del cambio posible, pero como le gusta decir a su líder “tic-tac” el reloj ya corre, y también corre para Podemos.

Nadie pone en duda que a los constituyentes del 78 se les deben los muchos años de desarrollo y progreso que España ha tenido. Aún están a tiempo los actuales líderes políticos de tener la altura de miras que tuvieron aquellos.