BANNON Y EUROPA

En una reciente entrevista en el diario ABC, Steve Bannon, el estratega de la campaña de Donald Trump en las elecciones de 2016 y, creador del grupo populista El Movimiento, ante la pregunta de qué cree que sucederá en las elecciones europeas, respondía que “las elecciones de mayo serán las más importantes que haya habido para el Parlamento Europeo. Y es muy probable que sean las más importantes de la política moderna, porque se percibe todo el entusiasmo de los nacionalismos populistas. Es donde el movimiento nacionalista de Europa puede tomar un impulso decisivo”.

En algo tiene razón Bannon, y es preciso que todos los europeos con derecho a voto se den cuenta cuanto antes: es cierto que las elecciones europeas del 26 de mayo van a ser decisivas para el devenir de Europa, y también para la vida tanto de los europeos como de las personas del resto del planeta. Por tanto, ese día, los europeos tendrán en sus manos el porvenir de sus vidas, pero también el de las próximas generaciones.

Alguien puede decir o pensar que suena muy grandilocuente. Y efectivamente, lo es. Hay momentos, en la vida de las personas, que se encuentran ante coyunturas históricas donde hay que decidir qué camino elegir. Y pretender pasar o desentenderse, es una forma de posicionarse que siempre lleva al desastre.

El interés de Bannon por lo que pasa y pase en Europa no es un mero interés ideológico, es un proyecto geoestratégico que pretende acabar con la mayor construcción hecha por el ser humano para garantizar la paz y la mejor calidad de vida a los ciudadanos. Esta es la realidad.

Quieren acabar con la Unión Europea, aunque Bannon diga que “no estamos hablando de la destrucción de la UE! De lo que hablamos es de una reforma masiva”. Y a continuación, manifieste que “lo que este movimiento nacionalista quiere es una unión de estados nación individuales con su propia cultura y sociedad. Sí que queremos una unión, pero como confederación”.

Bannon anuncia que “en mayo muchos votantes, creo, van a respaldar al nacionalismo”. De los europeos depende con su voto pararlo. Pero no solo de ellos. Las instituciones europeas también deben utilizar los mecanismos legales con que cuentan con el fin de bloquear a quieres quieren traer desestabilización política, desigualdad económica y dualidad social.

Los partidos políticos europeos deben respetar, en particular en su programa y actividades, los valores en los que se basa la Unión, enunciados en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea, a saber, el respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías; según el Reglamento sobre el estatuto y la financiación de los partidos políticos europeos y las fundaciones políticas europeas. Por tanto, es necesario que todos aquellos partidos europeos que no cumplen estos requisitos sean sancionados como establece dicha norma.

Parece una obviedad repetirlo, pero la Unión Europea como figura no ha sido la responsable de los recortes de derechos que han sufrido durante la última década millones de europeos. La culpa de los recortes, fue una consecuencia del voto, o del no voto, de unos ciudadanos europeos que dieron la mayoría en el Parlamento europeo a una derecha europea que impuso los recortes.

Afortunadamente, los europeos son conscientes de quienes han tomado las decisiones. O al menos los españoles, cuando un 45 por ciento afirma de los partidos de derecha creen que han tenido más influencia en las decisiones tomadas por el Parlamento Europeo durante los últimos años.

Afortunadamente, los ciudadanos quieren un cambio de orientación política en la Unión Europea hacia la izquierda. Y desean que sus representantes españoles en el Parlamento Europeo se ocupen de sus necesidades cotidianas, escuchen sus demandas, y les den respuestas.

Hay que ser activos para que se cumplan nuestros deseos. De lo contrario, el nacionalismo populista devastará Europa de nuevo.